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Voluntad política desde lo alto

Voluntad política desde lo alto
julio 01
08:00 2018

El ciudadano que haya sido electo Presidente de la República por el sufragio de las mayorías este 1 de julio deberá declarar ante la nación el próximo 1 de diciembre, bajo solemne protesta de ley, que guardará la Constitución, mirando en todo por nuestro bien y nuestra prosperidad, lo cual significa que aceptará el deber de respondernos por el mandato que le habremos encomendado. Conviene acudir de nuevo al diccionario para recordar que el verbo guardar significa cumplir aquello a lo que se está obligado y no solamente “poner algo en donde esté seguro”, como un cajón del escritorio presidencial, y que responder es “satisfacer, dar satisfacción plena a lo que se propone” y no solo reportar lo que se hizo aunque el mandato no se haya cumplid en todas sus partes, por más transparente y veraz que sea la información.

Tal es el verdadero sentido de la rendición de cuentas como postulado político y administrativo de trascendente significación, que he venido proclamando desde hace un cuarto de siglo a contracorriente de tozudos académicos, analistas, administradores públicos y legisladores que insisten en decir que rendir cuentas es presentar información. En este desierto de opiniones es plausible escuchar la fresca opinión de un renombrado constitucionalista e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el Doctor Diego Valadez, quien en un reciente debate académico sobre los programas políticos en boga señaló que acerca de la rendición de cuentas “hay un gran equívoco generalizado en todas las plataformas y programas porque se asimila solo a un proceso de información, pero no a la sujeción que en una democracia debe operar en relación con quienes gobiernan, porque de otra manera tendríamos una rendición de cuentas sin consecuencia” (Gaceta Universitaria, núm. 4955, pág. 9, 16 de abril 2018).

Rendir cuentas es responder por el mandato recibido y que al fin, quien lo acepte, debe contar con los elementos necesarios para cumplirlo.

Por mi parte, y en concordancia con este pensamiento, he propuesto en muchas ocasiones y por diversos medios que rendir cuentas es responder por el mandato recibido y  a tal fin, quien lo acepte, debe contar con los elementos necesarios para cumplirlo, sin los cuales la aceptación sería un acto irresponsable, mismos que se identifican con el diseño y operación de un proceso efectivo de control interno.

El modelo reconocido globalmente como la mejor práctica en esta materia, COSO, el cual ha sido adoptado por el gobierno mexicano, y en él se subraya la importancia del “tono desde lo alto”, es decir, la responsabilidad asumida por el titular de todas las dependencias y entidades, sin cuyo ejercicio adecuado los riesgos de no responder al compromiso de cumplir los objetivos políticos son muy altos.

Esta grave responsabilidad, que identificamos fundamentalmente a cargo del Presidente de la República por ser nuestro primer mandatario, da nombre al presente artículo. Si el próximo Presidente de México tiene voluntad política, deberá dar cabal cumplimiento a los postulados de la Administración Pública Federal y respetar la norma del control interno para cumplir nuestro mandato.

 

Dr. Jorge Barajas Palomo
Seminario Universitario de Gobernabilidad y Fiscalización
Expresidente del IMCP
sarajab@prodigy.net.mx

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