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Vacuna contra la corrupción

Vacuna contra la corrupción
noviembre 01
2020

La corrupción es otro virus que aqueja a la sociedad. En México, la enfermedad está arraigada desde lo más profundo hasta la alta esfera política. ¿Cómo salir de este padecimiento?

Tiempos complicados rodean a la humanidad. Cada vez se generan más dudas e incertidumbre, mientras esperamos que se descubra una vacuna para el virus que hoy nos impide regresar a la mayoría de las actividades. Dentro de todas las dudas, se acentúa la crisis venidera en el actuar por parte de autoridades y representantes del sector económico, que de alguna manera buscan la fórmula para aminorar todos los cambios en curso. Se dice que el mundo será otro después de COVID-19. Si ese es el caso, ¿por qué es lo único que sería distinto? ¿Qué sigue siendo negativo para nuestra sociedad? ¿Qué se puede pedir además de una cura? ¿Cuál es el peor mal que azota al país? Queda pendiente el combate a la corrupción.

Al escuchar esa palabra vienen a la mente el gobierno, los servidores públicos, la impunidad y demás actos de abuso de poder, pero, ¿qué significa este término que causa tanto revuelo? De acuerdo con la Real Academia Española es la “acción y efecto de corromper o corromperse”. No menciona directamente a una autoridad, sino a una acción que puede ser llevada a cabo por cualquiera.

Es preciso mencionar que existe una connotación que se establece hacia las organizaciones, especialmente las públicas, relacionada con el uso de las funciones y medios en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores. Bajo esta premisa, sería correcto determinar que en todo hecho por lo menos hay dos actores, y en cualquier escenario debemos preguntar quién de los dos es más corrupto, ¿el que establece el acto o quien lo lleva a cabo?

Como ejemplo, se puede mencionar el caso de la verificación vehicular. Todos conocen el llamado “brinco”, un pago no oficial para obtener algún holograma de forma más rápida o conveniente. En este caso, ¿quién tiene más culpa? ¿El que lo ofrece/pide o el que lo acepta/otorga? En otro escenario, por ejemplo, en un proceso de selección para una empresa, hay una competencia por quedarse con un puesto y alguno de los candidatos tiene un familiar que puede influenciar al reclutador. Eso es una “palanca” para que esa persona se vea beneficiada sobre otros candidatos con mejor perfil. ¿Quién sería ahí el corrupto? Todo individuo está sujeto a presenciar o vivir un acto de corrupción. Se recordará lo ocurrido el 3 de octubre de 2019, cuando el presidente de México dijo que algunos errores de contadores originaron condonaciones de impuestos federales de la presidenta de Morena y la titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade): “Puede ser porque se veía como algo normal (la evasión). Hay despachos donde el propósito es ver cómo evadir el pago de impuestos, cómo no cumplir con nuestras obligaciones, […] y hay despachos de fiscalistas que buscan cómo quitarle impuestos a sus clientes”. Esta situación puso bajo la mira al gremio completo, por un acto en el que no se participó de forma directa y que, aunque no se dijo, podría considerarse corrupción. Se puede señalar que se trata de una pandemia que afecta no sólo a México, sino al conjunto de países de la comunidad internacional, sean desarrollados o subdesarrollados.

Corrupción en la sociedad

De acuerdo con el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), instrumento que registra la opinión de analistas, empresarios y académicos de todo el mundo en relación a la corrupción en 180 países, presentado por Transparencia Internacional, en 2019 México obtuvo 29 de 100 puntos y se ubicó en la posición 130, mejorando un punto y subiendo ocho posiciones respecto de 2018. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) es una herramienta utilizada para obtener información sobre las experiencias de los ciudadanos que se encuentran en proceso de realizar trámites o de solicitar servicios en las diferentes instituciones de gobierno. En sus resultados para 2019, indica que la tasa de población que tuvo algún contacto con servidores públicos y experimentó al menos un acto de corrupción, fue de 15 mil 732 por cada 100 mil habitantes a nivel nacional, lo que representó un incremento de 7% en los casos, respecto de 2017.

¿Cómo generar una vacuna?

La corrupción está asociada a cada acción que modifica el actuar natural o establecido en algún evento, y dicha alteración puede haber sido generada por cualquier persona, en todo lugar y momento.

Igual que cuando se trata de una vacuna medicinal, el proceso suele llevar tiempo y requiere de pruebas. En este caso es similar. Cada paso que damos en contra de la corrupción equivale a añadir adyuvantes, estabilizadores y preservativos a un antígeno.

Para generar esta cura, resulta de suma importancia seguir las recomendaciones respecto del sector gubernamental del órgano de Transparencia Mexicana del Consejo Rector:

  • Consolidar su sistema anticorrupción, particularmente a nivel estatal y en los tres poderes.
  • Asegurar el cumplimiento cabal de la publicidad de las declaraciones patrimoniales y de intereses para todos los servidores públicos, especialmente en áreas de riesgo y alto nivel.
  • Garantizar una Fiscalía General de la República autónoma e independiente, con controles democráticos efectivos para evitar su uso selectivo o político.

En un sentido más amplio, se requiere hacer una introspección hacia los actos de cada día, y tomar responsabilidad de las obligaciones de cada uno como ciudadanos, es decir, comenzar el cambio a nivel individual, pero expandirlo al trabajar en conjunto. La tarea es de todos y debe darse bajo la idea de generar una nueva cultura cívica, para reafirmar la identidad y los valores, y tener la iniciativa de denunciar sin miedo a no ser escuchados.

Julio César Campos Flores
Integrante de la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio
Analista Contable en HT Consultoría
jccamposf.09@gmail.com

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