Tecnología Financiera

Tributación en México de operaciones llevadas a cabo en “activos virtuales”

Tributación en México de operaciones llevadas a cabo en “activos virtuales”
agosto 22
2018

INTRODUCCIÓN

El presente artículo ha sido preparado con base en la lectura de publicaciones de carácter académico a nivel internacional así como alguna otra literatura de libre acceso en la internet sobre el tema de “criptomonedas” o activos virtuales. Asimismo, el contenido del presente artículo fue discutido en dos presentaciones, una privada para la Comisión Fiscal Internacional del Colegio de Contadores Públicos de México y otra pública en el XX Seminario de Tributación Internacional organizada por la misma Comisión en Acapulco el pasado 16 de agosto del presente año.

Los comentarios contenidos en el presente artículo pueden ser debatibles a la luz de la falta de regulación específica en México. No obstante, considero que el presente artículo podría incentivar a todos los profesionales de la materia tributaria a seguir investigando para definir criterios más uniformes y evaluar las diferentes clases de transacciones que en la actualidad existen y que se desarrollarán considerando las “criptomonedas” o activos virtuales.

ANTECEDENTES

El punto de partida del cual se debe iniciar siempre cada análisis es el de definir la principal diferencia entre una moneda digital y un activo virtual o “criptomoneda”. Las monedas digitales son todas aquellas unidades de representación de valor que se encuentran ligadas a una moneda de curso legal, como por ejemplo el peso mexicano, el dólar americano o canadiense o el euro. Dichas unidades de valor o monedas digitales se puede decir que tienen la misma naturaleza que las monedas de curso legal que sustentan su valor.

Por su parte, las “criptomonedas”, son representaciones digitales de un valor atribuido por los tenedores de dichas “monedas” que no tiene nada que las respalde, no tienen una referencia a una moneda de curso legal ni tampoco pueden ser representadas en forma física. Son unidades de valor que fueron desarrolladas para llevar a cabo transacciones de intercambio entre las partes directamente sin necesidad de un intermediario y sin la regulación monetaria o gubernamental.

Basado en lo anterior, el resto del artículo aquí presentado se limitará a discutir las características, atributos y preguntas fiscales relacionadas con las así llamadas “criptomonedas”.

NATURALEZA DE LAS “CRIPTOMONEDAS”

Al día en que se preparó la presentación para el XX Foro de Tributación Internacional arriba referido existían 1722 distintas clases de criptomonedas (31 de julio de 2018). Al día de la preparación del presente artículo (21 de agosto de 2018) existían 1865 las cuales se comercializan en 13,224 mercados no reconocidos ni regulados. El “valor de capitalización” de la totalidad de los “mercados” es de aproximadamente $210 mil millones de dólares siendo el Bitcoin la de mayor valuación con $111 mil millones de dólares.

Las 1865 criptomonedas pueden aún dividirse en diferentes clases: (i) las que solo son creadas y distribuidas entre miembros de una comunidad y que solo tienen valor dentro de la comunidad misma. Ejemplos son todas aquellas monedas creadas para los casinos virtuales, y (ii) las criptomonedas de uso “universal” las cuales podrían ser intercambiadas por bienes o servicios ya sea digitales o tangibles o por monedas de curso legal, ya sea virtuales o físicas como monedas o billetes.

Asimismo, existe otro tipo de criptomonedas las cuales derivan su valor de referencia con base a un subyacente diferente a la moneda de curso legal, como puede ser metales preciosos (oro o plata), petróleo, acciones, etc. Estas monedas están usualmente representadas por fichas o tokens creados de forma digital por alguna empresa de tecnología de la información.

La identificación de la moneda particular y sus características es de vital importancia para determinar las consecuencias fiscales de su intercambio entre particulares.

BITCOIN

Bitcoin es como ya se mencionó la “criptomoneda” de mayor “valuación” en los 13,224 mercados arriba mencionados. Considerando las características arriba mencionadas se puede decir que el Bitcoin es una “criptomoneda” de uso universal y que cuyo valor no se encuentra respaldado con ningún tipo de subyacente ya sea moneda de curso legal o ninguna otra cosa.

Derivado de la “creación” del Bitcoin, se puede decir que su naturaleza real es la de “software” que se encuentra abierto para que las personas con una capacidad de cómputo adecuada pueda participar en el desarrollo y mantenimiento de la plataforma por una recompensa otorgada en Bitcoins.

Los principales riesgos asociados al Bitcoin son:

a) Prohibición o intervención gubernamental.- Ya hay antecedentes de otras “criptomonedas” creadas con anterioridad al Bitcoin que fueron prohibidas por autoridades reguladoras o gubernamentales dado el alto riesgo de fraude

b) Robo (hacking).-El robo virtual o “hacking” ya ha sucedido también en algunas plataformas que se dedicaban a la intermediación y las cuales desaparecieron dejando a los “dueños” del Bitcoin desamparados al carecer de regulación.

c) Fraude.-Ante la existencia de tantos “mercados” no regulados y todos solo existiendo en forma virtual y donde el adquirente de Bitcoin no tiene interacción con una persona, existe un gran nivel de riesgo de fraude, como ya ha habido también historias recientes.

d) Volatilidad.-La volatilidad en la “valuación” es sin duda muy alta. Hay que recordar que el “valor” del Bitcoin llegó recientemente hasta casi $20,000 dólares.

e) Obsolescencia.-Es altamente probable que el Bitcoin no haya llegado para quedarse y que al ser una plataforma de software, el Bitcoin sea desplazado por otras “criptomonedas” que presten un servicio más eficiente.

f) Poco uso.- El uso como un medio de intercambio es realmente bajo en los mercados de bienes o servicios reales.

Ante los riesgos arriba señalados, yo me pregunto ¿cuál es el valor real de un Bitcoin? En mi opinión, el valor de un Bitcoin solo se puede dar en el momento en que dos partes se ponen de acuerdo para intercambiar los bienes o servicios por los Bitcoins y dicho valor es solo aplicable para esas dos partes llevando a cabo el intercambio. Para probar el punto, la noche del miércoles 17 de agosto, una noche antes del XX Foro de Tributación, intenté pagar la cuenta de la cena de todos los 8 colegas que estábamos cenando y ofrecí dar 1 Bitcoin por la cuenta. En ese momento, el 1 Bitcoin tenía un valor real de $0.00 ya que la contraparte no lo aceptó. Aún y cuando el valor de referencia era en ese momento más de $6,000.00 dólares, el valor real era $0.00.

Más aún, solo he visto un establecimiento comercial entre los miles que he visto donde se aceptaba el Bitcoin como medio de intercambio. Esto sucedió en la famosa 5ª Avenida de Playa del Carmen donde hay cientos de establecimientos en la calle. Por lo que si en esas vacaciones solo hubiera traído mi “billetera de Bitcoin”, no habría podido consumir ningún alimento.

PRINCIPALES TRANSACCIONES CON CRIPTOMONEDAS 

Las principales transacciones que se pueden llevar a cabo con criptomonedas y que pueden derivar implicaciones fiscales son como a continuación se mencionan.

a). INTERCAMBIO

La figura aplicable al intercambio de bienes o servicios por un Bitcoin es el de la permuta la cual se encuentra regulada por el Título Tercero del Código Civil Federal. El artículo 2331 de dicho ordenamiento considera a la permuta como una compra-venta. Por lo tanto, una permuta de bienes o servicios por Bitcoins puede ser considerada para efectos fiscales como una enajenación de bienes, la cual puede conllevar la causación del impuesto al valor agregado (IVA) y el impuesto sobre la renta (ISR) en las dos partes involucradas en la permuta. El valor del Bitcoin en la permuta necesariamente tendrá que estar referido al valor de la otra cosa que se recibe a cambio del Bitcoin, por ejemplo, el valor de un bien tangible que se adquiera a cambio del Bitcoin. El valor atribuido en la permuta será el valor de la compra-venta para determinar la base del IVA y del ISR.

Ahora bien, si las partes no tienen forma de obtener un comprobante fiscal por la adquisición del Bitcoin en la permuta, la parte que recibe el Bitcoin corre el riesgo de no poder acreditar el IVA y no deducir el gasto o costo en la adquisición. Más aún, al haberse causado el IVA en la entrega del bien por el Bitcoin, dicho permutante además corre todos los riesgos arriba señalados y uno más, falta de liquidez para hacer el pago del IVA correspondiente.

b). INVERSIONES EN BITCOINS

Dados los riesgos arriba señalados, dudo que la tenencia de los Bitcoins sea una inversión saludable. El riesgo de desaparición por cualquiera de las razones arriba señaladas es grande. Más aún, si la adquisición del Bitcoin se considera una adquisición de bienes o servicios, regresamos a la necesidad de los comprobantes fiscales para soportar la adquisición. En el supuesto de que se consigan los comprobantes para la adquisición, el costo de adquisición sería el efectivamente pagado.

La siguiente pregunta es el registro contable. Pareciera que no hay uniformidad de criterios en la forma en que se debe de registrar la adquisición de Bitcoins. Hay quien dice que son bienes intangibles, hay quien dice que son inventarios y otros servicios financieros digitales. Ante tales cuestionamientos se debe de añadir la valuación real para efectos financieros. La pregunta sería si se puede valuar de verdad dado que el valor real es el del intercambio cuando el intercambio o permuta suceda.

En el caso de la venta, no hay duda de que el ingreso recibido en numerario, bienes o servicios sería el ingreso al cual se enfrentaría el costo para determinar la ganancia o la pérdida en el intercambio del Bitcoin que originalmente se adquirió como inversión.

c). MINERÍA DE BITCOINS 

Es la actividad mediante la cual una parte o grupo de partes con el suficiente poder tecnológico expresado en equipos y talentos se mete de lleno al software abierto de la fuente del Bitcoin y dadas las circunstancias en algún momento le es premiado con Bitcoins.

El premio en Bitcoins solo puede ser un ingreso hasta que es intercambiado por numerario, bienes o servicios. No tiene sentido considerar que el premio de Bitcoins es un ingreso acumulable cuando se recibe.

Ahora bien, las inversiones hechas en equipos de cómputo para el desarrollo de la actividad se deben de capitalizar mientras que los costos y gastos podría ser posible que sean deducibles si son considerados estrictamente indispensables y cumpliendo con las demás reglas de las deducciones de la Ley del ISR.

En materia de IVA, la enajenación del Bitcoin, como ya dijimos, conllevaría IVA si se hace en territorio nacional. Mientras que si la enajenación se efectúa al extranjero, hay un riesgo de que la transacción no califique como exportación de servicios profesionales.

d). ICOs (OFERTA DE MONEDA INICIAL)

La oferta de moneda inicial puede tener distintas modalidades dependiendo de lo ofrecido por el oferente de la moneda. Tradicionalmente, el oferente sale al mercado con una unidad denominada “token” que coloca e intercambia por criptomonedas. El proceso de oferta es tradicionalmente utilizado para financiar nuevos proyectos. El “token” puede ser intercambiado por diferentes cosas, desde regalías o servicios o estar respaldado por mercancías, valores o, en algunos pocos casos, por acciones o deuda.

Este tipo de operaciones ha sido equiparado a los tradicionales mecanismos de financiamiento colectivo también conocidos como crowdfunding.

Los tokens tienen un valor de referencia dependiendo de lo que los respalde. La adquisición de los tokens podría en dado caso convertirse en un activo amortizable dependiendo de la recepción de los bienes o servicios prometidos en el intercambio.

Sin embargo, quien tiene mayores cuestionamientos que resolver es el oferente del token. Supongamos que una empresa mexicana es oferente de tokens para financiar la construcción de una plataforma de tecnología basada en inteligencia artificial y el token está representado por servicios a prestar a través de dicha plataforma a 10 años. En éste caso, considero que estamos en una situación de servicios cobrados por anticipado y acumulables en el momento de la recepción de las criptomonedas.

Por otro lado, las operaciones de financiamiento colectivo en México deben de llevarse a cabo por las instituciones reguladas bajo la Ley para Regular a las Instituciones de Tecnología Financiera también conocida como la Ley FINTECH y de conformidad con las reglas emitidas por el Banco de México.

Por tal motivo, las operaciones de financiamiento colectivo denominadas en criptomonedas, tradicionalmente se llevan a cabo fuera de México.

LEY FINTECH

La Ley FINTECH reconoce a las criptomonedas como “activos virtuales” y los define en su artículo 30 como la representación de valor registrada electrónicamente y utilizada entre el público como medio de pago para todo tipo de actos jurídicos y cuya transferencia únicamente puede llevarse a cabo a través de medios electrónicos. En ningún caso se entenderá como activo virtual la moneda de curso legal en territorio nacional, las divisas ni cualquier otro activo denominado en moneda de curso legal o en divisas.

De conformidad con ésta Ley, las Instituciones de Tecnología Financiera reguladas y aprobadas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, solo podrán operar con los activos virtuales que sean determinados por el Banco de México mediante disposiciones de carácter general. En dichas disposiciones, el Banco de México podrá establecer plazos, términos y condiciones que deberán observar las Instituciones para los casos en que los activos virtuales que este haya determinado se transformen en otros tipos o modifiquen sus características.

Para realizar operaciones con los activos virtuales a que se refiere el párrafo anterior, las Instituciones contempladas en la Ley deberán contar con la previa autorización del Banco de México.

Al día de hoy no hay regulación del Banco de México, por lo tanto, tal como lo expresé en el XX Foro de Tributación Internacional, las operaciones actuales con Bitcoins no se encuentran reguladas por la Ley FINTECH referida.

Aunado a lo anterior y como soporte a mis conclusiones, el Banco de México ha lanzado una consulta pública de acuerdo a su comunicado del 15 de agosto del presente para entre otros, “establecer los términos y condiciones respecto de la emisión de fondos de pago electrónico referidos a moneda extranjera o activos virtuales y, en general, la realización de operaciones con divisas, así como la prestación del servicio de transmisión de dinero a que se refiere dicha Ley, en moneda extranjera”.

Dicho lo anterior, las reglas referidas en la Ley no han sido emitidas y por lo tanto la Ley no regula las transacciones en activos virtuales como el Bitcoin el día de hoy.

CONCLUSIONES

Como se puede observar, hay muchas interrogantes que resolver en la materia de transacciones llevadas a cabo con activos virtuales o así llamados criptomonedas.

Sin embargo, si hay al menos algunas conclusiones a las que podemos llegar con lo anterior como sigue:

1.- Los activos virtuales no son monedas de curso legal. Por lo tanto no pueden per se ser consideradas como un medio de pago.

2.- Las transacciones en las que intercambiamos activos virtuales por otros bienes o servicios ya seam digitales o tangibles deben de ser reguladas bajo el concepto de la permuta, derivando los impuestos correspondientes al IVA e ISR tal como se mencionó anteriormente y equiparándolo como una compra-venta.

3.- Las inversiones en critomonedas como el Bitcoin conllevan un riesgo muy alto si consideramos los antecedentes de prohibición gubernamental, robo, fraude, volatilidad y de plano desaparición por obsolescencia. Por lo tanto, la valuación solo puede darse al momento del intercambio por bienes o servicios reales y no virtuales.

4.- Las transacciones de minería de Bitcoins, si las llevase a cabo un contribuyente en México, derivaría, en su caso un ingreso por el premio solo hasta que se convierta por un activo o servicio real ya sea digital o tangible o bien numerario. Los gastos e inversiones podrían ser deducibles si se cuenta con el soporte legal correspondiente.

5.- Las ofertas públicas de moneda pueden conllevar diferentes tratamientos fiscales dependiendo del valor que soporte los tokens emitidos como antes lo mencionamos. El riesgo mayor sería el de la acumulación de ingresos anticipados por servicios por prestar a futuro. Algunas transacciones pueden o deben de registrarse como deuda, otras como capital y otras como ingresos.

6.- Mientras no existan reglas emitidas por el Banco de México, las Instituciones de Tecnología Financiera de México no podrían operar con activos virtuales dentro de un marco regulado. Las transacciones que actualmente prevalecen en el mercado se llevan a cabo en el extranjero o en la nube y han quedado fuera del marco regulatorio institucional en México.

7.- Una vez que el Banco de México emita sus reglas y después de concluida la consulta pública referida habrá dos tipos de criptomonedas en México. Las de libre circulación emitidas y custodiadas fuera de México y las reguladas bajo la Ley FINTEC. En tal medida, será interesante ver a detalle el resultado de la consulta pública y las reglas del Banco de México y en ese momento definir los efectos fiscales en caso de cambio de criterios.

C.P.C.; P.C.FI.; Adv. LLM, M.I. Juan Ángel Becerra Cantú

Integrante de la Comisión Fiscal Internacional

juan.becerra@cgctax.com

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