Veritas Online

Capital Humano

Trabajo efectivo, cuestión de química

Trabajo efectivo, cuestión de química
agosto 01
2020

Hay cuatro arquetipos que podrían ayudar a clasificar a los colaboradores de una organización. identificarlos y saber fusionarlos causaría una reacción para lograr resultados de excelencia.

A lo largo de una carrera profesional, se colabora con un gran número de equipos de trabajo. La diversidad de sus integrantes, personalidades, experiencia y conocimientos, así como la interacción y la química entre ellos se han fusionado siempre para producir los mejores resultados en la mayoría de los casos; en otros, hay que reconocerlo, no tan buenos.

Esto lleva a cuestionarse qué se necesita para lograr resultados de excelencia, qué hace que un individuo se integre y haga aportaciones valiosas o tenga confrontaciones con el resto de sus colegas, o por qué algunos grupos sobresalen y otros fracasan, así como qué pueden hacer los líderes para estimular su talento y potencial.

Para abordar estas situaciones, la recomendación es tomar un punto de vista desde la base científica, e implementar herramientas apoyadas por tecnología que ayuden a identificar de manera exitosa las principales fortalezas y áreas de oportunidad de cada colaborador. Recursos como los analíticos ayudarán, de una forma sencilla y efectiva, a conocer las diferencias en los estilos de trabajo de las personas y saber cómo pueden complementarse.

El objetivo al final es mejorar la efectividad de las interacciones entre distintos tipos y perfiles de colaboradores y las diferentes combinaciones de éstos en múltiples entornos interdisciplinarios, además de entender su bagaje, identificar el valor que aportan y determinar qué es lo que pudieran necesitar para sobresalir.

Una herramienta diseñada expresamente para un contexto empresarial ayudará a los líderes a conocer el estilo de trabajo de los integrantes de su equipo, así como a entender las diferencias y similitudes con ellos y aprovechar dichos descubrimientos para ajustar su estilo de comunicación y establecer así relaciones más cercanas.

Por otro lado, apoyándose en conocimientos científicos, este enfoque estudia el comportamiento, las preferencias y los rasgos que tienen el mayor potencial de influir en las relaciones de trabajo. Por medio de la adaptación de modelos estadísticos y análisis a fondo, se crea un mecanismo analítico que integra aplicaciones prácticas para aprovechar el poder de perspectivas diversas.

Estos recursos se caracterizan también por ofrecer una amplia visión de la efectividad de los equipos al destacar aspectos únicos de cada individuo, al tiempo de considerar la composición del grupo como un todo. Con estos insights, los líderes pueden tener una perspectiva real de las fortalezas y divergencias, para entender cómo aprovechar mejor las tendencias naturales de cada individuo, así como capitalizar la conformación del grupo para alcanzar los objetivos empresariales planteados.

La retroalimentación de todas las partes es, asimismo, un componente valioso para seguir generando conocimientos sobre cómo potenciar la química que impulse el éxito y entender cómo se relaciona con aspectos como el manejo del estrés, la seguridad psicológica, el locus de control (percepción que se tiene sobre las causas de lo que acontece en su vida), las aspiraciones profesionales y las condiciones bajo las cuales el estilo de trabajo puede prosperar.

Colaboradores con diferentes perfiles

En el mundo empresarial hay una herramienta llamada business chemistry, que clasifica a los colaboradores en cuatro arquetipos, de acuerdo con su estilo o características. Al identificarlos, los líderes podrán promover la transformación organizacional y manejar la gestión del cambio al aprovechar las experiencias individuales y grupales, así como su conocimiento, para establecer relaciones de trabajo eficientes y una colaboración resiliente.

Independientemente del área, cargo o nivel jerárquico, los colaboradores de una organización se distinguen por sus propios patrones de comportamiento, pues esto los hace únicos. Y son esas diferencias lo que le da un valor agregado a los entornos de trabajo altamente productivos e integrados.

Al mismo tiempo, se estrecha la comunicación entre los distintos niveles jerárquicos, se eleva la efectividad de la dinámica de los equipos, existe un mejor alineamiento con los objetivos de negocio, además de crear entornos corporativos más ágiles e inclusivos al integrar una diversidad de talentos, es trabajar a partir de las fortalezas de colaboradores y líderes por igual. Todo es cuestión de acomodar los talentos en el mejor lugar para causar una reacción; todo es cuestión de química.

Lic. Francisco Briseño
Socio de Clients & Industries en Consultoría en Deloitte, México
fbriseno@deloittemx.com

Facebook Comments

Related Articles

Búsqueda

Síguenos en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: