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Tiempo de elevar la frecuencia de vida

Tiempo de elevar la frecuencia de vida
noviembre 01
2020

En estos tiempos complicados, el hombre tiene la oportunidad de mirar atrás y sanar las heridas. Es momento de ascender desde el interior.

Todos los días, la vida se refuerza según lo que la mente y el corazón dictan. Muchas de esas creaciones diarias, son otorgadas por los deseos inmediatos a satisfacer nuestras necesidades como el alimento, sueño, restauración, comprensión de eventos y seguridad. Sin embargo, esto que se manifiesta no es forzosamente lo que en la vida actual se requiere.

Cuando un hombre decide reivindicarse en tiempos complicados, puede mirar atrás y decidir qué necesita evaluar y sanar. En los caminos recorridos se suscitan muchas incoherencias, y en este periodo de encierro (para algunos forzoso) se aprovechan esas memorias con el propósito de obtener algo de sabiduría y recuperar la originalidad del ser. Así, surgen oportunidades:

Sanar. Las heridas del pasado como el abandono, la traición, la humillación, el abuso o la injusticia que se hayan vivido en la infancia, son requeridas para ser aliviadas. Éstas tendrán poder y voz, aunque se sea una persona adulta. Es honorable tener valor para purificar, ya que lograrlo quitará lo oculto y desastroso en las opiniones o acciones que han afectado la vida.

Limpiar. Entender por qué nos hizo algo un padre o una madre, los abuelos u otra persona querida, no siempre traerá sanación, pues no se podrá introspectar como esa persona ejecutora, según sus creencias, pensamientos y necesidades que, aunque se justifiquen, son de ella. ¿Cómo desenredar entonces? Con paciencia y amor. Hay que incluir el análisis del hecho desde el sentimiento y la sabiduría, y soltarlo bendiciendo la experiencia, sin crear juicios incriminatorios y sin conectar a la víctima interior.

Recuperar. Ya que se observó dónde está el dolor (la experiencia emocional física y el evento), se solicita el perdón o se otorga, teniendo la sabiduría de lo aprendido. Se respira y se suelta, dejando el pasado en paz.

Clarificar. Ahora que ya se perdonó, se puede mirar diferente: con esperanza, con una creatividad llena de ilusión, pues la abundancia cancelada por los miedos o los permisos que los padres limitaron va desapareciendo; ya no es necesario tener su aprobación. Ahora, se siente una paz que da la pauta a ver las cosas distintas y mejores. El niño interno se siente abrazado por su adulto.

Ser original. ¡Bravo! El ser humano comienza a verse realizado y se felicita por sus buenos logros, sin una duda ni nadie que le pueda quitar el gozo de saberse infinito y excelso. La fuerza surge de su verdadero ser.

Fortalecer. Toda la energía del dolor se fue, y llega el poder del amor incondicional y los regalos divinos. La vida se vuelve más sencilla, ya no hay pensamientos de desaliento ni discusiones agotadoras, pues se acepta a la pareja, hijos y demás personas debido al avance interior. No hay necesidad de cambiar nada ni a nadie.

Dirigir. Información valiosa que entrega el ser superior al verse sin preocupaciones, sabiendo que su conciencia inferior está lista para lo que ha venido a hacer como misión de vida.

Dar. Todos los días son oportunidades increíbles de honrar a cada mujer, a cada hijo, a cada compañero de trabajo o cliente, pues los pasos se van reforzando. La luz de la risa, la salud y la abundancia están ahí, y el contacto con Dios nunca dejará de crecer, pues ya no hay resistencias.

Cuando una mujer decide reestructurarse en tiempos complicados, tiene la oportunidad de recuperar su energía mirando a los lados, al pasado y al futuro, encontrando piezas clave que la llevaron a un desarrollo neurótico o complicado. El tiempo actual invita a no repetir conductas donde el impulso o las exageraciones han tirado sueños y relaciones. Este momento se debe aprovechar para:

Sanar. Redistribuir la energía femenina implica reconocer dónde reside la voluntad de eliminar todos los conceptos autodevaluados, y reconsiderar la autonomía perfecta del amor interior. La posibilidad de transformar las ambiciones espirituales y los derechos personales está en el presente. Sólo falta tomar las riendas del crecimiento y reprogramar las heridas por valores elevados, que vibran con el diseño de vida elegida.

Limpiar. Evadir el sentimiento de abandono o maltrato sólo genera caos y pobreza interior. Cuando se limpian las heridas y conceptos disfuncionales, la percepción sobre los hechos y la emoción se modifican; las nuevas expresiones atraen diferentes experiencias que la misma compresión otorga. La verdad sale a la luz sólo cuando se acepta lo experimentado, se clarifica y se bendice.

Administrar. La energía emocional y mental cambian al limpiar los autoconceptos y las heridas, surgiendo así una energía sana y liberadora, que contribuye a crear alegría, ideas y experiencias amorosas.

Manifestar. La inteligencia interior del poder femenino es muy potente, ya que es la conexión interior, manifestada al soltar con amor el pasado. En este punto, las creaciones fluyen de forma constante, mostrándose más alineadas a la vida personal y anhelos.

Templar. El carácter manifiesta la paciencia a través de la constante reafirmación de los valores adquiridos. La templanza habla de una sabiduría que equilibra lo objetivo y subjetivo con base en experiencias libres de conflictos.

Guía personal. Ésta debe ser separada de la de los demás para que la equidad y felicidad se manifiesten, pues no hay juicio.

Dar. Sin más, el gozo y la salud son preponderantes para sostener una vida alegre y abundante. Siempre habrá una posibilidad de cocrear cuando se ha conocido la plenitud, aunque sea por momentos. La razón es balanceada y el corazón dicta lo que otorga compasión, aprendizaje y amor.

Obtener lo mejor de las experiencias representa una vida continua, longevidad, sabiduría, fluidez, entendimiento y amor interior, siendo un constante movimiento en lo que pueda venir ante la familia, los proyectos personales, el trabajo, la economía y las necesidades, resolviéndose con entereza, elegancia y complacencia.

Los requerimientos principales para una vida con energía plena van de la mano con el compromiso de no dejarse caer por comentarios de otros, de planear con gratitud una cena romántica o librar las deudas y cancelar cualquier deseo de ser pobre, así como destituir a los tiranos que han influido en los procesos personales, debido a que no había responsabilidad sobre lo que se dice y hace.

Si los anhelos y deseos son superficiales, las oportunidades de sentirse pleno y satisfecho estarán en un vacío que generará tristeza, enojo, depresión, enfermedad y carencia. El valor principal a sostener es el amor incondicional: la entrega. Cuando se logra, se mantienen para siempre la fe, la paciencia, la generosidad, la tolerancia y la apertura de conciencia que da el entender la vida.

La misericordia lleva a reflejarnos en cada persona, aunque no la conozcamos. Debe existir en todos, pues la humanidad necesita comprensión, dicha, abundancia, compañerismo, amor y paciencia.

Marcela Robles Mac Farland
Coach esencial
www.marcelarobles.com

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