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Tendencias mundiales, ¿memorizar o aprender?

Tendencias mundiales, ¿memorizar o aprender?
Junio 01
07:00 2017

Estamos en una era en la que es esencial acceder a la información desde cualquier sitio, las nuevas tecnologías facilitan el aprendizaje y además lo hacen personalizable y adaptable.

Recuerdo como si hubiera sido ayer cuando tenía que prepararme para un examen. Leía y releía mis apuntes, revisaba el libro de texto y los capítulos que el profesor había pedido que leyéramos, inclusive hacía guías.

Había conceptos que tenía claros, que estaba segura de que no olvidaría, pero había ciertos temas que temía no recordar al momento del examen. ¿Qué tal si incluían más preguntas sobre costos? ¿Y si el enfoque del examen giraba en torno a impuestos?

Confieso que detestaba cuando un maestro pedía hacer un resumen del libro subrayando lo más importante: “¿qué es lo más importante?”, pensaba para mis adentros, “¿lo que yo crea, lo marcado en negritas, o para no errar, todo?

Esta confusión hacía que estudiar fuera una tarea complicada, en la que a veces apelaba más a la memoria que a la comprensión. Quizá suene dramático, pero es una realidad: ¿cuántas veces estudiamos tratando de memorizar en lugar de conseguir entender y analizar conceptos? El resultado podía ser un 10, pero no uno que demostrara conocimiento real.

Hoy hay soluciones para aprender, según tus propias necesidades, ritmo y bagaje, por ejemplo, SmartBook. Tal vez si hubiésemos tenido esta tecnología cuando estudiábamos, algunas materias hubieran sido más de nuestro agrado, y tal vez, mucha más información seguiría en nuestras mentes.

Cuando se estudia se pueden hacer dos cosas: memorizar o aprender. La primera consiste en recordar, palabra por palabra, lo escrito en el papel o pantalla, lo dicho por alguien más; implica una amplia capacidad de retención y requiere de repetición. En la segunda tenemos que hacer del contenido parte de nosotros, aprehenderlo (sí, con “h” intermedia) para poder aplicarlo a nuestra vida diaria e incluso transformarla. Eso es lo que buscamos, pues solo así se puede conseguir el máximo potencial intelectual de alguien.

¿Cómo es que un SmartBook logra esto? Posee tres etapas: leer, practicar y repasar. Primero se lee el contenido seleccionado, pues tiene objetivos de aprendizaje marcados de acuerdo con las necesidades de aprendizaje de cada quien; después nos evalúa: nos realiza preguntas sobre lo que leímos y diagnostica nuestro nivel de dominio de cada tema. Una vez que completamos un módulo, podemos repasar para no olvidar. Una característica importante es que nos genera reportes en tiempo real y no son solo calificaciones: nos demuestra nuestra confianza al responder, qué tanto sabemos y lo que nos falta por aprender en tiempo y contenido. Así tenemos una clara visión sobre en qué punto de nuestro camino de aprendizaje nos encontramos.

Otra situación común de mis tiempos de estudiante: la disponibilidad y el acceso a los materiales de la biblioteca. En más de una ocasión busqué libros para mis trabajos de investigación y estaban prestados. A veces también necesitaba consultar alguna obra en fin de semana y no había forma de sacar el título.

Ahora con las llamadas bibliotecas digitales es posible pedir materiales bibliográficos en préstamo sin estar en el campus, y también devolverlos desde la cafetería o desde casa. También podemos subrayar los textos y llenarlos de nuestras notas sin mutilar las obras o dañarlas para el uso de otras personas, y lo mejor es que podemos almacenar esta información en un perfil personal de usuario para utilizarla cuando lo deseemos. La disponibilidad es inmediata y compatible con nuestros celulares y nuestras tablets, no solo con las computadoras.

¿Que no hay suficientes ejemplares para abastecer a los estudiantes? Este problema ya no existe: pueden adquirirse tantas copias virtuales como se requieran, o incluso se pueden suscribir accesos multiusuario para consultar el mismo libro a la vez sin limitaciones.

Pareciera novela o película de ciencia ficción, pero es una realidad: estamos en una era en la que acceder a la información desde cualquier sitio es esencial, y además debe ser personalizable y adaptable. Si se pueden configurar cuestiones como un fondo de pantalla, la talla de una prenda o el color de un auto, ¿por qué no crear caminos de aprendizaje a la medida?.

Lic. María Fernanda Castro

Portfolio Marketing Manager Higher Ed. Latino América en McGraw Hill Education

maria.fernanda.castro.lopez@gmail.com

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