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Café con dos de Economía

Tasas de interés e inflación. Instrumentos, no objetivos

Tasas de interés e inflación. Instrumentos, no objetivos
enero 01
2020

Las dos son indicadores de las actividades económicas de un país y se encargan de registrar oferta y demanda. Esto no es excepción para las finanzas mexicanas.

Demos un vistazo al comportamiento de la inflación: durante los últimos trece meses, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ha mantenido debajo de los cuatro puntos porcentuales a tasa anual y a inicios del mes pasado se encontraba alrededor de 3%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Lo anterior ha cumplido con la meta del Banco de México (Banxico) de establecer el intervalo entre 2 y 4%.

La parte más importante en este indicador es que, desde agosto de 2017, ha presentado una tendencia decreciente. Un nivel bajo de inflación tiene una gran ventaja, que es mantener el poder adquisitivo de los salarios, los cuales han presentado ganancias reales gracias a la política en la materia de la presente administración. Sin embargo, el bajo nivel en los precios también es indicador de que la demanda agregada presenta una contracción en su dinamismo; en otras palabras, los hogares no consumen al mismo ritmo que en años anteriores. Asimismo, representa un desincentivo para el sector productivo porque el margen de ganancias tiende a reducirse.

Revisemos el comportamiento de las tasas de interés: a raíz de la crisis financiera mundial de la década pasada, la tasa de interés de referencia en México alcanzó los 8.25 puntos porcentuales en agosto de 2008. Conforme el ciclo se estabilizó, el indicador llegó a su nivel más bajo desde entonces, al ser de 3% en diciembre de 2015; más adelante, marcó una tendencia creciente hasta alcanzar los 7.5 puntos porcentuales en febrero de 2018 y encontrarse en la actualidad en los 7 puntos, según datos de Banxico.

Una tasa de interés elevada tiene como consecuencia positiva el incremento en el ahorro, pero a su vez ocasiona que el crédito sea caro. No sólo el que se refiere al consumo, que no es menor, sino también el productivo. En consecuencia, la oferta agregada tiende a contraerse.

Conclusiones
Tener condiciones internas bajo las cuales ambos lados del mercado presentan contracciones nunca es bueno. Dadas las señales de inicios de una recesión económica, tanto a nivel interno como externo, es importante estimular el mercado. En este sentido, es urgente que las tasas de interés en el país empiecen a bajar, ya que en países desarrollados las de referencia están por debajo de 3%.

Disminuirlas reactiva los créditos productivos y al consumo. Este paso podría incentivar también el incremento de precios, pero una inflación moderada provoca mayor actividad económica en el sector productivo y acompañada de la política salarial vigente pudiera tener más beneficios que perjuicios.

Es relevante que Banxico tenga como objetivo macroeconómico la estabilidad de precios, pero no puede ser a costa de estrangular el lado de la oferta mediante la tasa de interés. Cuando entendemos cómo funcionan estos indicadores se comprende que no pueden ser uno objetivo y el otro instrumento.

En estas épocas parece cada vez más claro que estimular el crecimiento económico debe ser considerado como nuevo propósito por parte de Banxico. Por lo tanto, la estabilidad inflacionaria y la tasa de interés serían las herramientas de política económica para tal tarea.

Dr. Salvador Rivas Aceves
Secretario de Investigación de la Universidad Panamericana y de la Escuela de Gobierno y Economía
srivasa@up.edu.mx

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