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Sistemas de Control de Gestión, oportunidades en el nuevo contexto

Sistemas de Control de Gestión, oportunidades en el nuevo contexto
noviembre 01
2020

Los agentes externos son patógenos que pueden afectar los indicadores de desempeño en las empresas, pero si éstos son flexibles, se puede conseguir inmunidad ante un entorno adverso.

Difícilmente se puede creer el puñado de cambios que trajo un movimiento que se interpreta (bien o mal) como económico, político o social, y que, sin duda, obligó a leer los caprichos del principio de mutabilidad. A lo largo de las últimas tres décadas, se han observado modificaciones radicales en los procedimientos administrativos, el uso de software y hardware, la creación de indicadores clave de rendimiento (KPI, por sus siglas en inglés), así como en los ciclos de vida de productos y procesos, por mencionar algunos.

La tendencia indica que es preciso prepararse para enfrentar los cambios o adversidades, y obedecer al proverbio chino que dice: “Comienza a cavar el pozo antes de que estés sediento” (Alcoy, 2008) que, en este contexto, significa pensar de manera distinta e interpretar los síntomas de una gestión obsoleta o conservadora que ya no permite crear inmunidad al fracaso, para aplicar la única dosis posible: la estrategia.

Indicadores cuantitativos que se observaron en el pasado, a través de las ponderaciones o estimaciones, advierten hoy una fusión obligada con los cualitativos para crear una vacuna ante la curva de costos que se desplaza hacia una posición de alto riesgo. Por consiguiente, debe vigilarse que el termómetro indique siempre un nivel razonable entre el ingreso y el costo, entre la incertidumbre y el riesgo.

La idea de que el impacto del aislamiento social resultara positivo para los canales de venta online, mientras que los físicos sufrirían, no hubiera sido fácil de asimilar hace unos años, cuando las actividades humanas transcurrían en una normalidad de libertad y presencia donde, con toda claridad, se podían medir aspectos como el nivel de atracción visual, el confort a través de los pasillos o los servicios complementarios que se ofrecían a esa multitud visitante.

Bastará el mínimo movimiento en las conductas comerciales, para que lo que hoy atienden de forma eficaz las empresas, tenga cambios significativos en las actividades y estrategias, y provoque que los indicadores se modifiquen e incluso sean una forma eficiente para medir el desempeño o productividad.

Pasar de indicadores cuantitativos y cualitativos presenciales a unos de actividad virtual, implica preguntarse si esta mutabilidad sólo es resultado de un efecto como el que provocó el virus SARS-CoV-2, o es el semáforo que está cambiando de luz para indicar que deben atenderse de forma inmediata y diferente los controles que permitan diagnosticar los síntomas y crear el nuevo modelo de actuación.

A medida que se da un paso hacia la nueva normalidad, se tienen que avanzar dos o tres más en la medición y control, para obtener un equilibrio entre la aplicación de los recursos y el despliegue de la estrategia, sea planeada o emergente.

Reto mayor para las mipyme
De acuerdo con el documento “Panorama del comercio electrónico”, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el e-commerce sigue rezagado en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipyme). En México hay cerca de 4.1 millones de ellas en los distintos sectores, según información oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2018, las cuales tendrán que realizar un gran esfuerzo para potenciar su productividad y evitar su aislamiento.

Impulsar a este sector tan noble y generoso implica colocar la mejor apuesta para llevarlo de micro, pequeño y mediano a uno de gran escala. Así, la ecuación debe despejarse para determinar las variables que han de ser potenciadas por la propia empresa y las que lo serán por terceros involucrados. Atender lo inmediato ofrecerá jugosos beneficios en la economía del país, en el ingreso per cápita y, por supuesto, en los indicadores que se disparan cuando un evento, como la actual pandemia, se hace presente (en este caso se trata de los referentes al desempleo, desigualdad social y delincuencia, por mencionar algunos).

La tendencia indica que es preciso prepararse para enfrentar los cambios o adversidades, y obedecer al proverbio chino: “Comienza a cavar el pozo antes de que estés sediento».

Es necesario leer las tendencias de manera positiva para que, en un marco sinérgico, se pueda discernir entre cantidad y calidad. Por ejemplo, ver las ventas en forma cuantitativa, en contraste con la medición cualitativa de la atención y el tiempo de respuesta virtual. Lo mismo con el costo de producir o de importar en términos financieros, frente al precio de ofrecer una propuesta de valor virtual para que la percepción del cliente, en cuanto a nuestro producto y unidades estratégicas de negocio, se vea mejorada de manera considerable.

Al observar las tendencias del mercado y aplicar la porción de medición correcta, se logra una actuación libre, inmune y con el mínimo de sintomatología cuando se manifiestan fuerzas políticas, económicas o poderes de comercio.

Nuevos indicadores de desempeño
No se debe olvidar que, en su momento, el diagnóstico impulsó la creación de economías de escala, así como empresas integradas horizontal y verticalmente para optimizar los mix de costo-capacidad y producto-mercado. Asimismo, los análisis de conductas y tendencias también impulsaron la movilidad a través del comercio electrónico. Entonces, por qué no actuar en la evolución de los KPI, para que diagnostiquen la sintomatología, otorguen la actuación correcta y privilegien el desplazamiento de la estrategia ante cualquier reto que el destino imponga.

Sin duda, las organizaciones están ante un gran reto. No perder de vista la patología de los indicadores de gestión es imprescindible para incubarlos en una fase de flexibilidad al crearlos, implementarlos, en la actuación e interpretación, e incluso alinearlos a los factores cuantitativos y cualitativos que motiven inmunidad a las actividades, ante los trastornos que las mipyme enfrentan.

La desaceleración de economías, como la de Estados Unidos de América, está generando repercusiones en la de México, así como la reducción del gasto y la inversión pública y privada. Pese a ello, existe una gran oportunidad que se ha dejado de atender y es, específicamente, el impulso para los miles de micro, pequeños y medianos empresarios que participan con una gran parte de los empleos en el país.

Finalmente, la gestión debe continuarse aplicando y mejorando en el sector industrial, que hoy presenta un fuerte eco en la estabilidad económica. Este grupo también amerita fortalecer su sistema inmunológico ante la oleada de patógenos económicos.

Mtro. Carlos Ruiz Díaz
Coordinador académico del área de Costos y Presupuestos en la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM
cruiz@fca.unam.mx

Mtro. Ignacio Román Rangel
Contralor en Agroquímica Tridente
rangel76_1@hotmail.com

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