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Café con dos de Economía

Sin demanda, no hay oferta

Sin demanda, no hay oferta
noviembre 01
2020

A finales de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) publicó los indicadores complementarios de la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor, los cuales miden la situación económica de los hogares, con base en diversos rubros. Todos resultaron con caídas significativas con respecto al mismo mes del año pasado. Por ejemplo, el indicador que mide la situación económica personal bajó 9.8 puntos; mientras que la misma, esperada para los siguientes 12 meses, también presenta una disminución de 4.9 puntos. Cuando en este estudio se le preguntó a un hogar sobre las posibilidades actuales de comprar ropa, zapatos, alimentos, etcétera, la respuesta promedio cayó 14.3 puntos.

Estas tres primeras preguntas analizan el escenario del consumo básico en los hogares, el cual claramente está empeorando. Respecto de las posibilidades económicas para salir de vacaciones con los integrantes de la familia durante los próximos 12 meses, se presenta un descenso de 11 puntos. En cuanto a las probabilidades de ahorrar parte del ingreso, éstas bajaron 8.3 puntos; mientras que la expectativa promedio para ahorrar durante el próximo año, dadas las condiciones económicas actuales, retrocedió 4.8 puntos.

La expectativa en los hogares respecto del comportamiento promedio de los precios en los próximos 12 meses, en comparación al año anterior, es negativa, ya que descendió 5.5 puntos; es decir, los consumidores están esperando un incremento en los precios. El indicador que mide la situación del empleo en el país para los siguientes 12 meses cayó 9.4 puntos. El rubro que mostró la menor disminución de este conjunto, fue el correspondiente a la planeación por parte de algún integrante de la familia para comprar un automóvil nuevo o usado en los próximos dos años, al registrar un retroceso de 3.3 puntos. Por otro lado, el que mide la posibilidad de que un habitante del hogar decida comprar, construir o remodelar una casa en los siguientes dos años, disminuyó 4.6 puntos. Por último, y el que considero más significativo, el consumo de bienes durables como muebles, televisor, lavadora y otros aparatos electrodomésticos, cayó 13.4 puntos. Este último bloque de indicadores mide el consumo de los hogares respecto de bienes no básicos.

En general, esto pone en evidencia que los hogares están experimentando un deterioro de su situación económica, al mismo tiempo que esperan que ésta continúe agravándose durante el siguiente año. Si la confianza del consumidor presenta una tendencia decreciente, es probable que la demanda agregada permanezca en contracción durante los siguientes 12 meses, lo que impactaría de manera negativa sobre el nivel de las actividades económicas y, por ende, en su crecimiento. Una de las posibles razones se puede encontrar en el nivel de empleo de la economía. Justamente el mes pasado, en este mismo espacio, analizamos el comportamiento del empleo y vimos que la dinámica en la recuperación y creación de empleos estaba muy por debajo de lo necesario.

La recuperación económica está lejos de iniciar, en particular si la demanda permanece en contracción».

Sin empleo, el ingreso cae, y en consecuencia también la demanda. Esto, a su vez, genera una contracción en la producción y, por lo tanto, más desempleo. Lo anterior constituye un ciclo negativo en la actividad económica. No en vano, a principios de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendó mayores niveles de inversión total, sobre todo de la pública y a escala global, sin considerar el déficit presupuestario. La inversión generaría empleo y, por consiguiente, un mayor ingreso, lo que extendería la demanda.

Dr. Salvador Rivas-Aceves
Secretario de Investigación de la Universidad Panamericana
y de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
srivasa@up.edu.mx

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