Ya concluyó el tercer trimestre y la evolución de los principales indicadores económicos no refleja el dinamismo que se había anticipado para la segunda mitad del año.

La mayoría de las expectativas apuntaban a que en el tercer y cuarto trimestre del 2014 el ritmo de crecimiento de la actividad económica estaría por arriba del 3.0%, que es lo que se requiere para cumplir con la meta oficial de 2.7% para todo el año, incluso para poder lograr el pronóstico de los especialistas que se ubica en 2.47%, según los resultados de la encuesta que realizó el Banco de México en septiembre.

Sin embargo, el reciente reporte del INEGI, señala que la economía medida a través del comportamiento del indicador global de la actividad económica (IGAE), tuvo un avance anual de solo 1.29% durante agosto, lo que en términos desestacionalizados significó una caída de 0.17% en comparación con el mes previo, representando su primera variación negativa en los últimos cinco meses.

Lo que resalta de este comportamiento es que el crecimiento anual del bimestre julio-agosto fue de 1.9%, de tal manera que para cumplir el pronóstico de los especialistas del sector privado de un incremento de 2.85% del PIB para todo el tercer trimestre, se requeriría que el IGAE mostrara un avance anual de poco más de 4.5% en septiembre, lo cual se ve complicado.

No hay duda de que diversos indicadores macroeconómicos muestran una paulatina mejora, pero también es evidente que su dinamismo no es suficiente para que la economía en su conjunto muestre un mayor ritmo de crecimiento.

Se ha señalado que el sector externo, en especial la economía de los Estados Unidos ha sido uno de los principales motores del crecimiento. Sin embargo, la evolución de la actividad productiva de México, que regularmente sigue el comportamiento de la producción estadounidense, tal parece que en esta ocasión reporta un rezago en su efecto.

Parte de este entorno, puede ser producto, por una parte, de una disminución en la importación de los Estados Unidos de algunos bienes que México produce y que tienen un importante peso en la parte exportadora de nuestro país. Entre ellos se encuentran los rubros de televisiones y equipo de video y teléfonos celulares y otros bienes del hogar, que muestran bajas desde 2008.

Por otro lado, debido a la fortaleza en la producción de crudo de los Estados Unidos, se aprecia también una baja importante en su importación de este combustible, lo que incide negativamente en los ingresos de nuestro país, afectando la parte de la captación de recursos del sector público por este concepto. El hecho de que el Senado haya aprobado la ley de ingresos para el 2015 con un precio del crudo de 79 dólares, aun cuando contempla un tipo de cambio de 13.40 pesos por unidad para el próximo año, si la plataforma de exportación se sigue reduciendo como consecuencia de que los Estados Unidos seguirá incrementando su producción, podría poner en algunos aprietos las cuentas del sector público de nuestro país, propiciando mayores déficit y por supuesto más endeudamiento.

En el caso del mercado interno, se observa que las ventas aún no confirman un repunte importante, la tasa de desocupación, junto con la de subocupación reflejan la enorme necesidad de puestos de trabajo en la economía, lo que aunado a menores salarios, es claro que el consumo de los hogares se mantiene deprimido.

Asimismo, de la inversión, que es la principal fuerza que puede detonar la actividad productiva y el empleo, tampoco se percibe un impulso importante para la economía. Mientras que el gasto en inversión física crece a tasas superiores a 20% real, la construcción de obra civil (infraestructura) mantiene un comportamiento negativo. En un entorno de este tipo, la inversión privada se mantiene cautelosa, toda vez que sin infraestructura adecuada, no es atractivo invertir. Además, están los problemas de la inseguridad, corrupción, falta de transparencia y ausencia de estado de derecho, factores que igualmente inhiben el flujo de inversión.

Los indicadores de confianza corroboran esta situación, ya que si bien comienzan a mostrar una ligera mejora en la percepción, tanto del sector manufacturero como de los consumidores, aún reflejan un ambiente de cautela.

En este contexto, la expectativa es que la economía seguirá creciendo, pero a un ritmo notoriamente inferior al que se tenía previsto. Es factible que al cierre del año el incremento del PIB sea menor a la mayoría de los pronósticos, acercándose más al 2.0% o posiblemente por debajo de este nivel. Esto pude llevar incluso a modificar las expectativas para el próximo año.

No hay que olvidar que el país tendrá que enfrentar los desequilibrios del mercado petrolero y esto tiene una relación importante con la eficiencia del gasto público, toda vez que a menores recursos se debe reducir las erogaciones y/o hacer más eficiente el gasto.

Asimismo, para que las reformas funcionen debe asegurarse rápidamente un entorno favorable para los negocios. El tema social es otro factor que se deberá tener en cuenta.

MÉXICO

De acuerdo con información del Banco de México, durante septiembre se realizaron exportaciones por un valor total de 34,255.8 millones de dólares (md), lo que representó un incremento anual de 9.2%, que fue el mayor avance desde octubre del 2012. Este resultado se puede atribuir al impulso que provino de las exportaciones manufactureras, en especial de las automotrices que crecieron 10.3%, lo que en términos absolutos representó una variación de 881.2 md, monto equivalente al 30.6% del aumento total de las exportaciones. Por su parte, las exportaciones petroleras cayeron 7.1% anual, resultado de una baja tanto en el precio como en el volumen de exportación de crudo. Por su parte, las importaciones totales sumaron 33,665.7 md, 9.6% más que en septiembre del año pasado. Al interior de estas, la más dinámica fue la adquisición de bienes de capital, que aumentó 11.0%. No obstante, este comportamiento pudo responder a los cambios en las líneas de producción de la industria automotriz por concepto de cambio de modelos, por lo que no se anticipa que este ritmo se mantenga en los próximos meses. Las compras de bienes intermedios crecieron 10.2% y las de bienes de consumo 5.4%. De esta manera, el balance comercial del mes fue superavitario en 590.1 md.

El INEGI dio a conocer los resultados del indicador trimestral de la actividad económica estatal (ITAEE) para el segundo trimestre del año, en el cual se aprecia que en la mayoría de las entidades se registró un menor ritmo de crecimiento, además de que nueve de ellas reportaron variaciones negativas, dos más que el trimestre previo. Entre las que mayor avance tuvieron, resalta Aguascalientes con un incremento anual de 8.6%, Zacatecas con uno de 5.7% y Guanajuato con 5.1%, aunque en todas estas las cifras fueron menores a las del primer trimestre. De las que reportaron las mayores caídas sobresale Campeche con una baja de 2.8%.

Por otro lado, el INEGI también dio a conocer los resultados de las empresas constructoras, que si bien ya comienzan a mostrar un mejor desempeño, todavía algunos tipos de obra mantienen caídas importantes. Los datos indican que en agosto el valor de la producción total aumentó 1.4%, su segundo avance consecutivo.

ESTADOS UNIDOS

El Departamento de Comercio dio a conocer su primera estimación sobre el comportamiento del PIB en el tercer trimestre del año, la cual refleja un crecimiento anualizado de 3.5%, porcentaje que superó la expectativa del mercado que anticipaba una alza de 3.0%. Resalta que en esta ocasión la mayor parte del aumento provino de la contracción del déficit comercial, lo que permitió aportar 1.32 puntos al crecimiento total del PIB. Le siguió el consumo privado, que generó 1.22 puntos y la inversión fija 0.74 puntos. Por el contrario, el cambio en inventarios le restó 0.57 puntos al crecimiento.

Asimismo, se informó que durante septiembre la evolución del ingreso y el gasto personal estuvo por debajo de lo que anticipaba el mercado. En el caso del ingreso, si bien se observó un avance de 0.2%, este fue el más bajo en lo que va del año, además de ser menor al 0.3% que se preveía. Por su parte, el gasto personal tuvo una disminución mensual de 0.2%, que fue su primera baja desde enero cuando cayó en la misma proporción. El dinamismo que mantiene el mercado laboral podría incidir en el ingreso personal, lo que en un entorno de mejores expectativas, se reflejaría en un mayor dinamismo del gasto.

El ritmo de avance que mantiene la economía, el buen desempeño del mercado laboral y la disminución en los precios de la gasolina han contribuido a generar un ambiente de mayor certidumbre para la población. Esto se reflejó en un repunte del índice de confianza del consumidor que en octubre se ubicó en 94.5 puntos, su nivel más alto desde el mismo mes de 2007 y suficiente para inferir que se ha repuesto de los efectos de la recesión. Este nivel de confianza podría incidir favorablemente en el gasto personal de los siguientes meses.

 

Por Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)

www.ceesp.org.mx

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