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¡Sí se puede! Resiliencia y psicología positiva para avanzar

¡Sí se puede! Resiliencia y psicología positiva para avanzar
junio 30
2020

Estos dos aspectos son clave para analizar cualquier contratiempo personal y empresarial, y afrontarlo con éxito.

La vida del ser humano y las empresas se encuentra con desafíos, retos y logros, pero también con adversidades, problemas, frustraciones, dificultades, pérdidas y cambios que se deben afrontar como oportunidades para aprender, crecer y mejorar como individuos y como grupo. Cuando se analizan los contratiempos con claridad, desde un punto de vista resiliente y objetivo, con una psicología positiva, es más fácil afrontar estas situaciones, salir con éxito y progresar.

El término resiliencia se refiere a la capacidad para superar acontecimientos traumáticos o negativos; éste se entiende como la facultad para afrontar las adversidades extremas y no extremas, y salir fortalecido de ellas, bajo el argumento de que se debe generar una interacción dinámica entre la persona y su entorno (Rutter, 2018). No es un rasgo de carácter que pertenezca sólo a uno pocos, es una capacidad con la que los seres humanos nacen y pueden utilizar para aprender a construir un vínculo positivo con el pasado, presente y futuro, con diversas emociones que se necesitan reconocer, aceptar y trabajar para ser resiliente.

El término resiliencia se refiere a la capacidad para superar acontecimientos traumáticos o negativos».

Dagoberto Flores, quien estudia a fondo la tolerancia a la frustración, explica que por naturaleza y desde el nacimiento se es tolerante, ya sea para sobreponerse por no lograr las expectativas que se tienen o para luchar hasta conseguir lo que se desea. La frustración es una emoción que ocurre en situaciones en las que no se logra el resultado deseado. Cuando más importante es el objetivo, más grande es el sentimiento de frustración y la pérdida de confianza.

Para ser resilientes, se requiere desarrollar la tolerancia a la frustración. Aprender a tomar los acontecimientos y las crisis con calma, ayudará a sobreponerse más rápido (Flores, 2017). De acuerdo con la intensidad de la frustración y a nuestras propias características personales o grupales, la frustración trae consigo molestia, ansiedad, depresión, angustia, enojo, etcétera, todos oponentes al bienestar.

La base del problema no está en el dolor y la frustración que se vive, sino una vez más en la actitud ante ellos. Por lo general se tiene una percepción equivocada y se exagera la situación adversa al ser pesimistas o negativos, contrario a la psicología positiva. Muchos tienden a ver las situaciones adversas de forma catastrófica, imaginando calamidades que muchas veces son falsas.

Tolerancia a la frustración

Cuando una empresa o uno mismo, no se permite renunciar o darse por vencido, se toma la decisión de continuar con perseverancia. Se puede fallar y también sentir la frustración, mientras ésta se sepa autodominar y no afecte de manera negativa a los ámbitos personales, sociales, familiares y laborales.

Administrar la frustración es primero pensar, luego aceptar el evento, recordar lo valioso, lo que sí se tiene y lo competente que el ser humano es para resolver las circunstancias del entorno. La baja tolerancia a la frustración es mucho más común en la sociedad occidental debido al ritmo rápido de vida, en especial para conseguir lo que uno quiere en el menor lapso posible. Dominar la alta tolerancia lleva a vivir o gestionar las empresas de una forma más fluida, agradable, flexible, racional y objetiva. Al trabajar la alta tolerancia, permite a la mente procesar de forma más optimista.

La psicología positiva la define Martin Seligman como el estudio científico de las experiencias y rasgos individuales positivos; las instituciones que facilitan su desarrollo y los programas que ayudan a mejorar la calidad de vida de los individuos con una perspectiva más abierta respecto al potencial, capacidad y motivación de las personas, serán las que saldrán con éxito ante circunstancias adversas.

Uno de los principales aportes de la psicología positiva ha sido establecer que entre más consciente se está de las experiencias positivas, mayor incremento de placer, productividad y bienestar se tendrá (Seligman, 2006). En época de crisis, si ésta se entiende o se cree como un cambio negativo, una situación complicada, difícil e inestable, situación de carestía o escasez, será más difícil afrontarla y abordarla con una mentalidad positiva. De lo contrario, si se percibe y se analiza como una oportunidad para el desarrollo de potencialidades y búsqueda de caminos, los resultados serán mucho mejores y seguramente esto llevará a decisiones insospechadas y no pensadas antes, que darán como resultado un bienestar debido a la lucha, al empeño implicado y a los resultados obtenidos.

Practicar la resiliencia

La paciencia es un valor que ayuda a ser resiliente. No significa adoptar una actitud pasiva o de resignación; se trata de tomar una actitud liberadora que enseña a esperar, observar y saber cuándo actuar. Practicar la paciencia ayuda a disipar el estrés y brinda la oportunidad de responder de forma óptima ante circunstancias que no se pueden cambiar de inmediato (Rivas Lacayo, 2007). Sólo si se asume y se abraza la incertidumbre se puede liberar la ansiedad y la preocupación para gestionar de manera asertiva en la vida laboral y personal.

El nuevo escenario del mundo cuestiona y reta muchas de las creencias o estilos de vida, el fluir, la flexibilidad, la tolerancia a la frustración y la adaptación al cambio son puntos clave para vivir con bienestar personal, laboral y familiar. La autora Rivas Lacayo destaca la importancia de la resiliencia de acuerdo con el gran cambio de la psicología moderna, que avanza más allá de la etiopatogenia –el conocimiento de lo que trastorna y enferma al hombre– hacia la investigación de los factores internos que hacen resistir y crecer frente a la adversidad, al generar fuerza, plenitud, satisfacción, ya que permite trascender la incertidumbre, infelicidad, malestar, ansiedad, tristeza, asilencia, etcétera (Rivas Lacayo, 2007).

En pleno siglo XXI surgen preguntas poderosas relacionadas con el tema de la resiliencia: ¿Cómo se mejora el conjunto de habilidades para desarrollar la resiliencia? ¿Se puede vivir y trabajar tranquilo a pesar de las adversidades? ¿Se aprende a estar satisfechos con el pasado, optimistas con el futuro y serenos en cuanto al presente?

Las principales respuestas son estar preparados para lidiar con la dificultad y entrar en acción con objetivos claros y mente positiva. ¿Seremos capaces de trabajar estas competencias? ¡Sí se puede! ¡Manos a la obra en cualquier circunstancia!

Dra. María del Rocío de Velasco Arizpe
e-People Consulting
develascorocio@gmail.com

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