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Servidores Públicos ¿Formar o transformar?

Servidores Públicos ¿Formar o transformar?
octubre 01
00:30 2014

En el tiempo que he ejercido la fascinante profesión de Contador Público, preponderantemente en y para la Iniciativa Privada, a través de los servicios de Auditoría en sus diferentes modalidades o especialidades, he tenido contacto directo con Servidores Púbicos de todos los ‘niveles’ o jerarquías, y en diversas dependencias de nuestros sistemas tributarios (federal, estatal y municipal), de seguridad social, laborales y de servicios públicos (Conagua, Sistema de Aguas de la Ciudad de México), entre otros.

Mis experiencias han pasado por circunstancias que podría ordenar desde las más profesionales a las más increíblemente incoherentes, fuera de orden, de principios y de razón, me refiero por supuesto a aquellos procesos relativos a mis áreas de acción, desde antaño cuando había que presentar, en las ventanillas de cada dependencia, formatos ‘pre-impresos’ de declaraciones o de los avisos para dictaminar estados financieros (sé que sueno arcaico para los jóvenes lectores, pero que le hacemos ‘en mis tiempos’ no existía internet), hasta esta época de grandes avances tecnológicos, de comunicaciones en tiempo real, en donde haces tus trámites o presentas tus informes por internet pero, sí pero, ‘traiga su ejemplar impreso para sellárselo’, de ahí la sinrazón de la que hablo en algunos casos.

Si bien el tema tecnológico es importante, en las experiencias que dije he vivido, hay facetas aún más importantes para mí en el desarrollo cotidiano de las actividades, tareas y proyectos de las personas en general, y no menos importantes tratándose de Servidores Públicos, tales como las personales (ética, honestidad, discreción, prudencia) las profesionales (entrenamiento y capacidad, actualización, educación profesional continua, criterio profesional).

Las características personales, considero no hay vuelta de hoja, no se aprenden en ninguna escuela, no cuando menos como parte de un programa académico, la potestad en la transferencia de esas características vienen de nuestro entorno más cercano, más íntimo, de nuestra familia, los actos y sus formas vistos en nuestra infancia seguramente quedan en nosotros por siempre como nuestros principales modelos a seguir; ya vendrá ese profesor(a), compañero(a) de quien admiraremos alguna de estas u otras cualidades, quizás ellos ni se percaten de que lo hacemos e imitamos y hacemos nuestras.

Las profesionales, por supuesto según mi opinión, para ser efectivas debieran obtenerse en una secuencia ordenada en tiempos y plazos acordes a los objetivos que se persiguen, un auditor no puede pretender serlo sin saber previamente qué es una cuenta, un cargo o un abono, sin conocer los conceptos que reconoce una contabilidad, un gerente de auditoría no puede serlo si no conoce mejor que su ‘staff’ las Normas de Información Financiera y, obviamente, las Normas de Auditoría, si no cuenta con la suficiente experiencia y criterio profesional.

De éstas y otras reflexiones surgió mi pregunta ¿un Servidor Público debe formarse o transformarse? es decir, ¿es suficiente la preparación académica, o el conocimiento de oficios y tareas para serlo?, más aún ¿es suficiente la vocación para ser Servidor Público? O bien, debería esa persona con vocación obtener todo el entendimiento previo, el conocimiento de las implicaciones de ser un Servidor y de esta forma profesionalizar su actuación.

Claro está que existen asignaturas relativas a ciertos ámbitos del quehacer público y que algunos, en razón de nuestras áreas de estudio las cursamos y aprendimos, unos más otros menos; sin embargo, existen otros profesionistas o personal técnico en cuyas áreas de aprendizaje, muy poco o nada, se tocan estos temas, a saber, médicos, ingenieros, arquitectos, tecnología informática por citar algunos.

Sin duda el tema es inagotable, por lo tanto circunscribo la respuesta a una referencia meramente local y a fin de ejemplificar, el Distrito Federal. Si hablamos de profesionalización, lo lógico es acudir a la Ley del Servicio Público de Carrera de la Administración Pública del Distrito Federal, que a la letra señala en su artículo 3:

“El Servicio Público de Carrera es el sistema de la Administración Pública del Distrito Federal que garantiza la formación y el desarrollo profesional de los servidores públicos, fundado en el mérito, la igualdad de oportunidades, la movilidad, el fortalecimiento de capacidades y competencias laborales, así como en la no discriminación por motivos de género, origen étnico, religión, estado civil o condición socioeconómica”.

Sin embargo, cuando menos para mi sorpresa, dicha Ley contempla como ‘profesionalizables’ sólo a unos cuantos niveles del personal que labora en la Administración Pública y expresamente excluye a muchos más.

Las razones seguramente bien fundamentadas en el ámbito de lo laboral, de las estructuras institucionales, más no en lo que esperan recibir los ciudadanos en cualquier ámbito, atención profesional, y no me refiero exclusivamente, como ya mencioné, a que el médico sepa diagnosticar u operar, a que un Ministerio Público redacte adecuadamente su denuncia o a que el Licenciado en la Tesorería sepa calcular el Impuesto Predial, sino a realmente proporcionar un Servicio.

Entonces se puede suponer que a los ‘no elegibles’ se les proporcionará una preparación suficiente por otras vías y medios, que les permitan realizar de manera eficiente sus encomiendas, que generen y utilicen su criterio profesional y que, siempre en el ámbito de sus facultades, tomen decisiones que permitan agilizar y solucionar situaciones de carácter no sólo administrativo o económico, sino también de salud, seguridad y otros que seguramente requieren estos servidores cuya ‘vocación’ no es suficiente.

Tal suposición parece no tener una respuesta satisfactoria, ya que si bien se cuenta con la ‘Escuela de Administración Pública del Distrito Federal’ y que una parte de su objeto, publicado en su sitio web, señala “…contribuir a la formación y profesionalización de los servidores y funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México…”, tiene cuando menos en estos momentos únicamente diplomados y posgrados dirigidos a áreas de especialización y con un requisito especifico, ser ‘Servidor Público’.

Muy bueno sería que las personas con deseos de ser Servidores Públicos y formar parte de la Administración Pública, pero que poco o nulo conocimiento tienen de lo que ello significa y conlleva, tuvieran la oportunidad de una real formación previa que les permita la excelencia en su desempeño y de esta forma seguro estoy que todos saldríamos ganando.

 

C.P.C. Jaime Pérez Martínez

Integrante de la Comisión de Desarrollo, Contabilidad y Auditoría Gubernamental – Sur del Colegio de Contadores Públicos de México

Socio de Kreston CSM

jperez@kcsm.mx

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