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Ser valientes, el recuerdo de la fuerza interior

Ser valientes, el recuerdo de la fuerza interior
agosto 01
2020

El valor de observar lo que algunos llaman pérdidas o fracasos promueve en el interior del corazón la confianza para experimentar de nuevo.

La verdadera razón por la que una persona o empresa decide elevar su experiencia viene de un sentido interno llamado valentía. Ésta acompaña al ser humano en su caminar. Los diseños que son creados todos los días se basan en creencias y planes en la mente para manifestar realidades. Éstas no siempre son las que se desean; sin embargo, obtener experiencias en las estructuras para después quitarles los detalles que no estaban alineados, funciona de manera excelente. Así, un pensamiento tiene un alcance, y uno más elevado tiene otro, pero cuando se ven las dos diferencias es cuando éste se ha superado. Así una idea.

Hay una sabiduría acumulada y un conocimiento. Todo eso hace a la persona continuar y confiar valientemente en un nuevo amor, en un nuevo proyecto, en cambiar la filosofía de una empresa o su dirección, y cuando el amor no se está manifestando, la valentía deja de tener fuerza, pues el amor disminuido bloquea o sabotea toda posibilidad de ir por algo mejor cuando el sentimiento que domina es “no se puede”, “no sirve” o “no sirvo para eso” y se defiende hasta sentirse abatido.

Cuando se es una instancia del perfecto diseño, es decir, de lo que el ser de luz interior asoma, es cuando las mejores ideas aparecen, las grandes sensaciones o sentimientos se expanden y se transforma en un estado de coherencia, de soluciones, de propuestas integrativas, de sonidos internos que cambian inclusive el estado físico y eliminan los padecimientos.

Fortalecer el estado de valentía viene de varios procesos que hay que transformar:

Reconocer qué se desea

  • El lugar a donde se quiere llegar en los sueños personales o de un proyecto, siempre motiva y dirige los procesos. Por eso es de suma importancia tener claro cuál es el resultado que se desea. No el camino, pero sí el objetivo o logro.
  • Asimismo, el impacto que tendrá el resultado en todos a los que va a afectar debe ser reconocido para ser incluido con valores y sistemas de manifestación y creatividad.

Identificar cómo se quiere realizar y si es la mejor vía para hacerlo

  • Observar en una relación, por ejemplo, si la comunicación es un canal seguro o hay que mejorarlo antes de entrar a un tema a resolver. Analizar entonces cuáles son las opciones y los posibles resultados con base en cada palabra que se va a utilizar en esa búsqueda de realización y meta.
  • También debe considerarse a los demás, pues no todos piensan igual que la persona que está determinando esta fase. Preguntarse: ¿Es éste el mejor momento?, ¿hablar de este tema o el otro?, ¿es la única forma de tratar esto?, ¿incluyo a los demás o sólo pienso en mí?

Calmar la mente. No hacer nada hasta que ésta esté lista para analizar bien un estado o situación.

  • Antes de tomar decisiones y entrar a una junta, se mantiene la calma para reestructurar los pensamientos y encontrar una finalidad válida ante un análisis previo. Y volver a analizar. Así se comienza a reestructurar la fuerza requerida y se enfoca hacia un espacio de características dinámicas.

Moverse al interior. Analizar los miedos y todo lo que convenga con el deseo.

  • El interior quiere decir “silencio”. Desarrollar esta capacidad motiva la inteligencia divina en una persona. Estar en reflexión ahora “sin pensar”, dejará entonces esa posibilidad de crear lo mejor de cada uno y estallarán las ideas, pero al mismo tiempo dudas o miedos como el de fracasar.

Trabajar los miedos. Son emociones en estado confuso, disturbios de la mente que ha aprendido a sabotearse para estar a salvo de lo que, según ella, la maltrata.

  • Lo primero es detenerse y observarlos. Cómo podría
    ser un miedo a ser juzgado por dar una opinión
    o sugerencia.
  • Este miedo se revisa y se analiza. Pero objetivamente, buscando el origen real o no de esas posibilidades, que aparentemente podría ser juzgado y tender a equivocarse.
  • Un miedo se disuelve o purifica cuando se busca la experiencia que lo detonó. Una mala experiencia donde la opinión no dio frutos recordará a veces que “uno no es bueno en eso”.

Pedir al ser interior consciente (la inteligencia más elevada), que dirija con fuerza la valentía necesaria para eliminar los miedos y ser proactivo donde se requiere.

  • Aprender de la experiencia y sanarla en conocimiento, reconociendo los errores y elevarlos a sabiduría, que da la confianza que necesita la valentía de volver a actuar.
  • En meditación y en calma hay que conectarse con humildad, y solicitar que se purifique el amor interior disolviendo esos miedos.
  • Una práctica es observar el miedo en una imagen visual y llenarla de luz violeta durante unos minutos.

Tomar acción sobre los riesgos y oportunidades y pensar en el bienestar común.

  • Las dudas se van limpiando con capacitación y análisis en conjunto.
  • Se regresa al segundo punto y se analizan de nuevo los caminos y se apartan los que no son viables, ya desde la nueva visión.
  • Se toman respiraciones para estar equilibrados.
  • Se comienza a decidir confiando en los pasos.

Desarrollar la valentía e inteligencia

El principio fundamental es reunir el conocimiento previo para tener seguridad dentro del ámbito en el que se está moviendo. Más adelante, trabajar el proyecto o situación en cómo afecta a las personas en su vida da pauta para direccionar la intención y los valores que se quieren insertar o aplicar.

Siempre es necesario tener un propósito verdadero que sea amoroso y aporte un espacio para la realización esencial de los integrantes. Cuando así se hace, el proyecto y sus participantes entran a un círculo de paz y comunión. La dinámica se torna vibrante con una esencia que sostiene el fin común.

La valentía nos recuerda que es la fuerza que confía ante toda causa externa o interna, que lo puede todo y que, gracias a un pensamiento bien dirigido, sabe qué hacer. Una persona que está enojada retomará su fuerza interna, pero no la valentía. Será una fuerza mal dirigida que generará en su entorno y capacidad de creación un desastre, caos o nada parecido a lo que se aspiraba. Así sea una palabra para negociar o establecer pautas en una relación amorosa. El enojo o la frustración, de donde vengan, cancelan toda posibilidad de crear entornos sanos y dispuestos a mejorar un proyecto.

No cabe duda que la valentía es una cualidad que hay que integrar junto con la paciencia y el amor interior. Así se podrá en cualquier momento elevar la mente para estar a la altura de algo que requiere un destino diferente, menos clásico ¡y en excelencia!

Marcela Robles Mac F.
Coach esencial
www.marcelarobles.com

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