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Seguridad social y una posible reforma

Seguridad social y una posible reforma
julio 31
2020

Hay varios retos, entre ellos, generar financiamiento para superar la etapa de los seguros sociales y diseñar instrumentos de redistribución.

No hay un sistema de pensiones que falle en el papel. Los modelos de beneficio definido o reparto, donde el monto de la pensión está establecido, pero las aportaciones y el tiempo de cotización son variables, requieren ajustes anuales a las tasas de contribución, dependiendo del comportamiento de variables como tasa de interés, población cotizante o esperanza de vida; sin embargo, en la práctica se quedan estáticos, ya que cada ajuste implica un proceso legislativo.

En los modelos de aportación definida o ahorro individual, donde se sabe cuánto se contribuye, pero no cuál será el monto de la pensión, se requiere de mayor sofisticación en gestión de riesgos y rendimientos, participación activa del cotizante y una mayor cultura financiera. En la práctica el trabajador no tiene incentivos para participar en las decisiones ni tiempo para adquirir dicha cultura.

México está en proceso de iniciar una reforma al sistema de ahorro para el retiro. El Poder Ejecutivo anunció que enviará un proyecto a la Cámara de Diputados. Si bien todavía no se conoce en qué consiste la iniciativa, se puede afirmar que lo han diagnosticado como un problema de diseño y de mala ejecución. Sin embargo, cualquier reforma al modelo de pensiones para los trabajadores formales quedará corta respecto al verdadero objetivo de desarrollo: que este país cuente con un sistema de seguridad social.

Seguridad social en México

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en su Convenio 102 sobre la seguridad social (1952) define este término como la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo, maternidad o pérdida del sostén de familia. Y se basa en los principios de universalidad, integralidad, viabilidad, subsidiariedad, solidaridad, igualdad, responsabilidad del Estado.

En México, la seguridad social presenta graves problemas para otorgar la cobertura colectiva de riesgos individuales, ocasionados por un mal diseño y una mala ejecución. Sin embargo, no es sólo eso. El hecho de que desde el inicio se haya asociado a estas prestaciones con el empleo formal, ocasionó que este tema se convirtiera en un asunto laboral y sólo hasta hace pocos años se ha comenzado a enfocar como un asunto social, es decir, había un problema de definición.

Esto no significa que deban desaparecer las prestaciones asociadas a la relación laboral. Bienvenidas todas y cuanto más mejor. No obstante, el primer paso para alcanzar el anhelado sistema es separar completamente la parte laboral de la social. Todos conocen la frase “si funciona bien, no lo cambies”, en contrario sensu: si funcional mal, cámbialo. En ese sentido, si el sistema de pensiones formales y el sistema de salud funcionan mal, hay que cambiarlos. La pregunta es: ¿Alcanza con un cambio de gestor? Sería muy buena noticia que eso fuera suficiente.

Desde este enfoque, si el sistema de salud funciona mal es porque está gestionado por los estados, y entonces hay que centralizarlo para que no se roben los recursos; si las afores no han alcanzado un nivel de rendimientos que permita a los trabajadores pensiones dignas, entonces hay que centralizar su gestión para que tengan mayores rendimientos y no paguen comisiones.

Por desgracia el problema es más complejo. Hoy que el empleo formal e informal enfrenta su peor escenario en toda la historia, y el fantasma del empobrecimiento y hasta la hambruna recorrerá el país y afectará a la mayoría, se requiere un rediseño que canalice recursos sin discriminar entre formales e informales, empleados y desempleados, sanos y enfermos. Un sistema donde todos participamos, aportando, vigilando, en corresponsabilidad recibiendo coberturas.

No se deben incrementar los recursos que gestiona discrecionalmente el gobierno, sino tener en el centro del nuevo diseño, que esto es un asunto de Estado y no de gobierno, donde los ciudadanos, los académicos, organismos internacionales, el sistema financiero y también el gobierno participen.

Otro requisito es superar esta etapa de seguros sociales, que fragmenta a la población, pero que impide tomar acciones generales, principalmente en materia de salud. En el aspecto de riesgos económicos, diseñar un sistema que tenga cuando menos tres pilares: uno básico de beneficio definido financiado con impuestos generales, otro de ahorro obligatorio de aportación definida, ligado a impuestos al consumo, y un pilar de consumo patrimonial, como las hipotecas inversas y seguros de dependencia. Para lograrlo se debe estar dispuesto a medidas como:

1.- Medicina preventiva obligatoria. Seguimiento individual al comportamiento acompañado de incentivos y desincentivos, de tal forma que se utilice el copago de atenciones para reconocer o sancionar a los individuos.

2.- Impuestos al consumo no acreditables. Cada año se discutirían las necesidades del sistema y se calcularía una tasa del Impuesto al Valor Agregado sin derecho a acreditamiento.

3.- Impuesto a la riqueza acumulada. El paquete podría incluir el gravamen propuesto por el economista francés Thomas Piketty, claro siempre que éste se gestione internacionalmente para no afectar el atractivo del país.

4.- Tasas de interés cercanas a cero o negativas. Promover a toda costa la formación de patrimonio no heredable, como sustento para la última etapa de la vida.

Últimas reflexiones

  • La seguridad social presenta graves problemas para otorgar la cobertura colectiva a riesgos individuales, ocasionados por diseño, ejecución y definición.
  • En esta nueva normalidad se necesita un instrumento donde la colectividad proteja a los individuos.
  • Es momento de buscar alternativas para separar los asuntos de Estado de los asuntos de gobierno.
  • Es prioridad superar la etapa de múltiples seguros sociales, generar financiamiento a la seguridad social y diseñar sus instrumentos sin incrementar los recursos asignables discrecionalmente por el gobierno.
  • Las medidas van desde la muy poco popular medicina preventiva obligatoria, impuesto al consumo no acreditable: promoción de la conformación patrimonial no heredable y el impuesto a la riqueza acumulada.

Mtro. Rodolfo Davis Contreras
Asesor financiero independiente
davisrodolfo@hotmail.com

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