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Revisión del modelo educativo: El siguiente paso

Revisión del modelo educativo: El siguiente paso
febrero 28
15:07 2014

Después de la reforma educativa de 2013, enfocada en aspectos laborales, es necesario un cambio de fondo para combatir los déficits de calidad e impulsar programas y modelos educativos acordes con el mundo contemporáneo.

La eduación está llamada a desempeñar un papel vital en la construcción de un mejor futuro para México. En el marco de la nueva economía del conocimiento, la educación de calidad es la pieza clave de la inclusión y de la cohesión social. En el marco de la transición democrática, la educación es un factor fundamental en la construcción de ciudadanía. De ahí la relevancia estratégica de una transformación de fondo del sistema educativo.

El problema, sin embargo, es complejo y va mucho más allá de la superación de las restricciones financieras y presupuestales. Como ha sido documentado con amplitud en distintos estudios, el principal problema de la educación en México no consiste en que se gaste poco; de hecho, en términos comparativos, el presupuesto asignado a la educación está medido como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), en niveles semejantes a los del promedio de las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El problema es que los presupuestos se ejercen mal.

México ha avanzado en la superación de algunas de las principales deficiencias básicas: se han construido escuelas, abatido las tasas de analfabetismo y se ha incrementado la escolaridad promedio, al tiempo que la cobertura de la educación primaria es casi de 100%. Sin embargo, una vez atendida la dimensión cuantitativa del problema, sobresalen las deficiencias de orden cualitativo. La educación en México no es de calidad y no contribuye como debiera a la causa del desarrollo nacional.

De entrada, hay profundas desigualdades en materia de acceso a los servicios educativos (sobre todo los de mayor calidad), y estas diferencias contribuyen de manera directa a exacerbar la problemática social. Actúan, en realidad, como un elemento reforzador del círculo vicioso de la pobreza y la desigualdad.

Asimismo, la prueba Enlace da cuenta de las enormes deficiencias de la educación básica, al tiempo que el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) refleja alarmantes déficits en el terreno de las matemáticas y el manejo del lenguaje, es decir, en el campo de las dos habilidades cruciales para el desarrollo del pensamiento lógico, el manejo de conceptos y la solución de problemas complejos. El sistema educativo no está produciendo ciudadanos portadores de valores democráticos ni profesionales con las capacidades necesarias para insertarse con éxito en una realidad económica dominada por la innovación continua y por la expansión de actividades intensivas en el uso de conocimientos.

En esencia, el problema educativo es de índole cualitativa y tiene sobre todo que ver con contenidos y con criterios, es decir, con la falta de adecuación de los programas y los enfoques educativos a las necesidades del mundo contemporáneo. Son también centrales los temas de la capacitación, la evaluación y la adopción de criterios meritocráticos para la contratación y la promoción. Sin embargo, la educación está capturada por una racionalidad política que subordina el logro de la excelencia a los intereses gremiales y al mantenimiento de privilegios y cotos de poder.

El sistema educativo no está produciendo profesionistas con las capacidades necesarias para insertarse con éxito en una realidad dominada por la innovación

La reforma constitucional en materia educativa y las correspondientes leyes reglamentarias se enfocaron en la atención de esta segunda vertiente de la problemática. Y precisamente por ello, una de las críticas más recurrentes a la reforma educativa es que, supuestamente, esta se limita a una mera reforma laboral del sector educativo. Dicha crítica, aunque no siempre es malintencionada, pierde de vista un hecho crucial: si el Estado mexicano no recupera el control sobre las plazas y sin la adopción del criterio meritocrático como eje de la profesionalización magisterial, cualquier cambio de fondo en los métodos y en los contenidos de la educación resultará inviable.

Desde esta perspectiva, las reformas de 2013 son el punto de partida indispensable para la transformación del sistema educativo. Por ello es que ahora, cuando aún no se concretan a nivel de práctica cotidiana las reformas en materia de evaluación y de carrera magisterial, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Emilio Chuayffet, lanza la convocatoria a diversos foros de consulta para avanzar en el diseño del nuevo modelo educativo. Se trata de dar el segundo e indispensable paso de la reforma educativa.

Ciertamente, las autoridades del ramo ya cuentan con diagnósticos y propuestas que si bien han sido ampliamente discutidas y analizadas por los expertos, requieren una dosis importante de legitimación a través, precisamente, de foros que refrenden el consenso en torno a las mismas. Con todo, no está de más subrayar la necesidad de que las propuestas dirigidas a la reforma de los contenidos y los métodos educativos atiendan de manera prioritaria dos grandes objetivos:

  • Promover  la formación en valores éticos y cívicos, así como la adopción de actitudes congruentes con el desarrollo global y con la cohesión social, a través de los contenidos curriculares y, sobre todo, de la práctica y el ejemplo.
  • Impulsar una educación que permita a la población hacerse de las competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) necesarias para una inserción exitosa en el mundo contemporáneo. Ello, a su vez, implica dos cosas: priorizar las materias que lleven a la adquisición de habilidades cognitivas como análisis, síntesis, asociación, comprensión y reflexión en nivel básico, medio y superior, con el objetivo de formar un pensamiento crítico, que fomente la adquisición de hábitos de estudio y competencias para la investigación, y desarrollar en los centros educativos, así como en los docentes y los alumnos, una cultura digital, donde la tecnología educativa sea un recurso didáctico primordial que perfeccione el proceso de enseñanzaaprendizaje en el aula.

Finalmente, desde el punto de vista político, deberá tenerse presente que los consensos alcanzados serán cuestionados, por un lado, por medio de la acción soterrada de un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que buscará salvaguardar sus intereses, y por otro lado, por una Coordinadora Nacional de Trabajadores del Estado (CNTE), aliada con las normales rurales, que descalificarán cualquier propuesta en aras de su propia lógica antisistémica.

Por Seminario Político

pj999glez@gmail.com

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