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Retrospectiva: ESCA, 170 años de vida

Retrospectiva: ESCA, 170 años de vida
enero 01
2016

Como un homenaje a esta escuela secular, se presenta una retrospectiva de la vida de esta institución educativa en la que no intentaremos resumir su historia, sino tan solo subrayar aspectos importantes de la misma.

Las líneas que a continuación se presentan se obtuvieron del prólogo de la primera y segunda edición del extenso libro denominado ESCA, Pionera en la Enseñanza Comercial Contable y Administrativa en América, publicado en 1995, y escrito por las historiadoras María de los Ángeles Rodríguez Álvarez y María Eugenia Yáñez Morales, con la colaboración de un equipo integrado por maestros e investigadores de la propia escuela.

Los prólogos a la primera y segunda edición de este libro fueron redactados respectivamente por el C.P. Eduardo Ávalos Lira, en ese entonces director de la Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA), Unidad Santo Tomás, y por el Lic. y C.P. Saltiel Alatriste Ábrego, Decano de la Contaduría en México.

Eduardo Ávalos, al inicio de su prólogo, plantea varias preguntas esenciales que a todos los que hemos estudiado en esta escuela nos hace reflexionar:

¿Cuántos de aquellos recién llegados a sus aulas conocíamos la trayectoria de esta escuela secular?, ¿quiénes de nosotros sabíamos que había iniciado sus actividades en 1845, y que durante más de 100 años habían pasado por sus aulas hombres de la talla de Don Antonio García Cubas, Don Manuel Payno, Don Alfredo Chavero, Don Ignacio Manuel Altamirano, José Ives Limantour, Antonio M. Tapia, Joaquín D. Casasús, Fernando Diez Barroso, Sealtiel Alatriste, Manuel López Aguado, Armando Ortega Pérez de León Wladimiro Galeazzi, Manuel Tovar y Córdova, y tantos, tantos otros?

Ahora, gracias a la existencia de un extenso trabajo, tenemos oportunidad de conocer la centenaria vida de nuestra Escuela y de constatar, con sumo orgullo, la digna prosapia a la que pertenecemos los egresados de ella.

Por su parte, el Lic. y C.P. Sealtiel Alatriste desarrolla un resumen de la historia de la Contaduría en México de acuerdo con la evolución del país, advirtiendo que no intenta resumir su historia, sino tan solo subrayar aspectos importantes de la misma: La Contaduría en México nace en circunstancias difíciles, en 1845, dentro del “Instituto Comercial”.

LA CIMENTACIÓN

El desarrollo económico de nuestro país, a partir de la Independencia, ha pasado por varias fases o etapas; la inicial es la agrícola, debido a que la mayor parte de la población se dedicaba a esta actividad.

La teneduría de libros, en ese momento, representaba una cátedra muy importante; por tanto, la capacitación o preparación de estos “profesionales” era indispensable, en especial dentro de la Contabilidad de las haciendas y, en la ciudad, para preparar eficientes empleados de la administración pública.

La Escuela pasará por momentos difíciles, al igual que el país, entre 1845 y 1867; pero resurgirá con fuerza en 1868 bajo el mando del presidente Don Benito Juárez. Después obtuvo un gran prestigio y desarrollo durante el Porfiriato, época de auge mercantil, cuando surgieron los grandes almacenes comerciales —la mayoría de extranjeros— en especial franceses. Muchos de los alumnos de la entonces primera Escuela Nacional de Comercio y Administración, y después Escuela Superior de Comercio y Administración (ESCA), empezaron a laborar en esos centros.

Esto se reflejó, de manera muy clara, en la propia evolución académica de la Escuela, que ofrecía una variedad de estudios acordes a estas necesidades, como Economía Política, ciencia que empezó a impartirse en la Escuela por eminentes maestros como el destacado político y novelista Manuel Payno y otro de la misma importancia, José Ives Limantour. La Economía política es un conocimiento fundamental dentro de nuestra área profesional.

La Escuela inició actividades en 1845 y durante más de 100 años pasaron por sus aulas hombres que en gran parte escribieron la historia de la profesión en México.”

También se encontraba la inclusión del Derecho, en especial, el mercantil y el administrativo, igualmente, con renombradas personalidades al frente como Ignacio Manuel Altamirano y Alfredo Chavero; la Estadística, que por primera vez se enseñó en la nación, y otras materias como Historia del comercio, Geografía, Caligrafía (básica sobre todo para los tenedores de libros); los idiomas, que entonces eran fundamentales como el inglés, francés y alemán y, por supuesto, la columna vertebral de todos estos estudios la Teneduría de libros, que para entonces se diversificó y empezó a denominarse como Contabilidad en sus dos ramas: mercantil y fiscal.

Aquí no podemos dejar de mencionar al célebre autor del primer libro mexicano de Teneduría de libros, Don Bernardino del Raso.

Al final del Porfiriato, la Escuela sufrió una trascendental trasformación cuando la dirigió el sabio jurisconsulto y economista mexicano Don Joaquín D. Casasús; se expidió, el 7 de enero de 1905, la “ley para la enseñanza comercial en el D.F.”, ya dentro de la época del mercantilismo, que otorgaría a la institución su carácter profesional, instaurando las dos primeras carreras: Contador de Comercio y Perito empleado de la Administración Pública.

Con este hecho nació en México la profesión de Contador; le correspondió al alumno Fernando Diez Barroso el honor de ser el primer Contador titulado en el país, con la tesis Bancos Hipotecarios. Presentó el primer examen profesional el 25 de mayo de 1907, fecha en la que el Instituto Mexicano de Contadores Públicos tomó como el inicio de la profesión de Contador Público en México.

LA CONSOLIDACIÓN Y EL PRESTIGIO

Con el estallido de la Revolución Mexicana, en 1910 ocurrió una transformación en el país. La Escuela sobrevivió sin grandes mutaciones, de acuerdo con el momento. La dirigieron y administraron en esos años diversas personalidades.

A partir de 1920, el país y la Escuela entraron en otra etapa después de los diez convulsos años que afectaron toda la actividad económica. Inició un resurgimiento industrial que marcó un gran desarrollo. Consecuentemente, la Escuela evolucionó hacia estas mismas trayectorias y entre 1925 y 1930 el C.P. Agustín Zea fue el primer director Contador egresado de la ESCA; en estos años recuperó el prestigio académico la estabilización escolar. En 1923, se empezó a impartir la Cátedra de Auditoría, la piedra angular de la carrera y materia básica del ejercicio de Contador. El primero en impartirla en la ESCA fue el C.P. Fernando Diez Barroso.

De esta etapa debe subrayarse el establecimiento de un Código de Ética Profesional, característica del desempeño del Contador que, aunado a su propia capacidad, es parte indisoluble de su formación y de su práctica profesional.

A finales de esta década, en 1929, nació la Facultad de Comercio y Administración, dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México, organizada principalmente por maestros y alumnos de la propia ESCA, siendo sus primeros directores egresados de ella. Será también a partir de esta época cuando aparece otra vertiente de la Contaduría que se denomina Contador Público, diversificando la del Contador de Comercio.

En 1936 fue creado el Instituto Politécnico Nacional con la incorporación de varias escuelas superiores, prevocacionales y vocacionales de carácter técnico, como proyecto educativo del régimen del Presidente, General Lázaro Cárdenas.

La Escuela Superior de Comercio y Administración pasó a formar parte del Politécnico, desde sus inicios, constituyéndose así en la más antigua. El C.P. Armando Cuspinera la dirigió durante estos años; su obra es muy importante, pues creó diversas carreras como la de Economía, que años más tarde se independizó formando otra Escuela del Politécnico, la de “Estadístico”, primera en América Latina, y que lamentablemente no perduró muchos años; la de Criminología, que también desapareció; la de Aspirante a la Carrera Consular y la de Aspirante a Corredor, sobre esta última habría que señalar que desde sus inicios formó y capacitó a los aspirantes a la patente de Corredor en México, actualmente la licenciatura en Relaciones Comerciales.

Aquí cabe enfatizar un hecho que para esta Escuela y el país ha sido trascendental: la creación del posgrado, con el primer Doctorado en Administración abrió enormes perspectivas y contribuyó de manera muy notoria a la formación de profesionales más especializados en estas áreas. Después de 28 años de existencia ha producido muchos frutos, diversificado sus acciones hacia la administración pública y privada en especialidades concretas. En su seno se creó el centro de Investigación en Ciencias Administrativas que organiza e impulsa la investigación de alto nivel.

EVOLUCIÓN CONTINUA 

Durante los siguientes años, la profesión del Contador adquirió una expansión que reflejó la del desarrollo económico del país, que lentamente se transformó de una economía industrial al inicio de una financiera.

Claro está que el fenómeno del crecimiento demográfico también ha influido a esta expansión, constituyendo un problema para las autoridades educativas. La ESCA, en estos últimos años, entró en un programa de modernización. Podemos decir que ha ingresado a la cibernética.

La trascendencia de la Escuela, dentro de la historia del país, es significativa como forjadora de la profesión de Contadores Públicos; habría que agregar que de ella nacen y se han desarrollado otras instituciones, creadas por sus hijos; cabe mencionar, especialmente, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos y el Colegio de Contadores Públicos de México, así como otros organismos que, directa o indirectamente, colaboran con la Institución, como son el Patronato de la misma y la Asociación de Exalumnos, estas últimas han proporcionado a la Escuela importante equipo de computación como una retribución significativa.

También habría que agregar la creación de modernas carreras, necesarias a la propia evolución de las áreas administrativas, comerciales, como son las licenciaturas en Relaciones Comerciales y Comercio Internacional.

Estamos entrando a una nueva fase: la economía global, que afecta y trasciende a todos los ámbitos de la vida social en el mundo, a través de una política de libre comercio; se prevé que habrá grandes cambios; indudablemente que la actividad del Contador colaborará a estructurar sus nuevos causes.

La trascendencia de la ESCA, dentro de la historia de nuestro país, es significativa, pues ha sido forjadora de la profesión de Contadores Públicos por generaciones.”

Debemos notar que la Contabilidad y la economía están estrechamente unidas; la primera es un instrumento del desarrollo y de la planeación económica, teniendo en cuenta sus tres ramas: empresarial, gubernamental y social o nacional.

Esta última se nutre de las cuentas de la actividad económica para obtener al final del proceso las medidas o magnitudes de dicha dinámica económica; entonces es un medio hacia fines socioeconómicos. Para concluir, el Lic. y C.P. Sealtiel Alatriste Ábrego asegura que es necesario conocer el nacimiento y desarrollo de nuestra Escuela, pues solo el conocimiento hace posible la creación de un futuro mejor.

Por su parte, Eduardo Ávalos, al finalizar su prólogo, afirma: “La Escuela de ayer y la Escuela de hoy exigen severos esfuerzos de nuestra comunidad para elevar metas y objetivos y plantearse nuevas expectativas”.

En México la educación tecnológica está cada vez más asociada al proyecto económico nacional y admite como objetivos globales fomentar la productividad y las oportunidades para tener acceso a las actividades más calificadas y con mejores ingresos, incrementar la eficiencia y fortalecer la pertinencia de los estudios, las especialidades y opciones en educación tecnológica; además de prestarle una atención especial al estímulo de la calidad académica; se vigorizará la vinculación de la educación tecnológica con los requerimientos del sector productivo y, en especial, de las economías regionales.

Esto implica enfrentar retos como elevar la calidad de la educación superior por medio de una docencia eficiente, sustantiva y profunda; con planes y programas de estudios que sean convenientes, orientados a una vida profesional digna, de servicio al conocimiento y a la sociedad; ampliar la base científica del país, aumentando el número de proyectos de investigación, mejorando la infraestructura para la misma e impulsando la formación mediante becas para estudios de posgrado, orientando los fondos hacia proyectos de generación y divulgación de innovación tecnológica y formación de recursos humanos de alto nivel.

En el mejor de los casos, estos propósitos y estrategias, consideradas en el Plan Nacional de Desarrollo, tendrán que compatibilizarse con los requerimientos sociales de apoyo a la generación de empleo, soberanía y bienestar para todos los mexicanos. Por su parte, los nuevos planes y programas de estudio de la Secretaría de Educación Pública señalan que “durante las próximas décadas, las transformaciones que experimentará México, exigirán a las nuevas generaciones una formación básica más sólida y una gran flexibilidad para adquirir nuevos conocimientos y para aplicarlos creativamente…”

C.P.C. Enrique Zamorano García
Maestro Emérito del IPN
ezamorany@prodigy.net.mx

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