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Finanzas Empresariales

Requisitos mínimos para el financiamiento en el mercado de valores

Requisitos mínimos para el financiamiento en el mercado de valores
mayo 01
2020

Esta es la segunda parte de una serie de publicaciones sobre el tema. En la edición anterior se revisaron conceptos básicos, participantes, ventajas y obligaciones, y en ésta se verá cuáles son los mitos y realidades, y requisitos mínimos de listado, dependiendo el tipo de empresa.

Cumplir con las obligaciones de divulgación de información y la falta de cultura bursátil, junto con los requisitos de listado, lleva al punto en el que se generan mitos en el país sobre el mercado de valores y las razones por las que los empresarios mexicanos deciden no listarse en la bolsa.

Uno de los principales argumentos es pensar que el financiamiento, a través del sistema financiero bursátil, es viable sólo para empresas grandes o transnacionales; además, se considera un trámite muy complicado y costoso. Por otro lado, se supone que al entrar al mercado público se pierde el control de la empresa o que es un riesgo dar a conocer el nombre de los accionistas y los resultados de la compañía por la inseguridad. Todo esto no puede estar más lejos de la realidad, pues la normatividad se ha simplificado en los últimos años para facilitar el acceso de todo tipo de empresas a este mercado.

Cualquier persona puede revisar los gastos de emisión en los prospectos que se publican en las bolsas y puede concluir que los gastos asociados a emisiones de deuda rondan entre 2.5 y 3% del monto emitido, y los gastos por emitir acciones, de 4 a 4.5% del monto de la oferta. Adicionalmente, participar en el mercado de valores no necesariamente conlleva a perder el control de la empresa, sino que es posible emitir deuda sin ceder de ninguna manera la propiedad de la empresa o, por otra parte, en la emisión de acciones el mínimo que debe colocar una Sociedad Anónima Bursátil (SAB) es 15% del capital social, en por lo menos cien inversionistas, con lo que aritméticamente es imposible que alguien pueda tomar el control.

Cualquier tipo de empresa mediana o grande puede ser una emisora de valores, siempre y cuando cumpla con los requisitos que establece la Ley del Mercado de Valores (LMV) y la Circular Única de Emisoras (CUE). Sobre el particular, la LMV contempla tres figuras de sociedades:

  1. Sociedad Anónima Promotora de Inversión de Capital Variable (SAPI)
  2. Sociedad Promotora de Inversión Bursátil (SAPIB)
  3. SAB

La misma regulación establece que las empresas deben contar no sólo con una asamblea de accionistas y un consejo de administración, sino con consejeros independientes y comités que desarrollen las funciones de auditoría y prácticas societarias, mismos que fungen como órganos de apoyo al consejo de administración. La Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) obliga a los socios fundadores a cumplir sólo con dos de los órganos básicos de gobierno corporativo: una asamblea general de accionistas y un consejo de administración.


SAPI: es un tipo especializado que se deriva de la sociedad anónima, en donde se promueven mejores prácticas de gobierno corporativo, protección a minorías, la revelación de información al interior de la sociedad, entre otros, y no está regulada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).


SAPIB: surge como una transformación de una SAPI que busca inscribir sus acciones en el RNV, y adoptar la modalidad de SAB en un plazo no mayor a diez años o cuando su capital contable sea superior a 250 millones de Unidades de Inversión (UDIS). Las instituciones financieras podrán adoptar esta modalidad de SAB o no, en función de lo que establezcan las Leyes Especiales que las regulen.

C.P. y P.C.P.L.D. Roberto Córdova Tamariz
Director de Listado en Bolsa Institucional de Valores
Del consejo editorial de la revista Veritas
rcordova@biva.mx

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