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Renta básica universal

Renta básica universal
febrero 03
08:58 2017

Ni en el horizonte mexicano más lejano se aprecian atisbos para afirmar que la desigualdad y la pobreza crecientes de nuestra sociedad vayan a disminuir. Así lo documentaron la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares elaborada por el Instituto Nacional de Estadística Geografía  (INEGI) y el Informe del Consejo Nacional de Evaluación de Desarrollo de la Política social (CONEVAL), ambos referidos al bienio 2012-2014.

En la presentación de estos reportes lo novedoso fue la propuesta del Secretario General del Coneval de instituir una Renta Básica Universal (RBU), similar a la que en ese momento se discutía en España. Solo así, sostuvo el funcionario, será factible reducir los 53 millones de mexicanos pobres, de los cuales 11.4 están en pobreza extrema.

La RBU se define como una asignación monetaria incondicional  a toda la población adulta, esté empleada o no. La idea es que el monto sea igual o superior al umbral de la pobreza. En la actualidad el asunto se debate en muchas partes del planeta porque cada vez más ciudadanos pierden empleos, desplazados por los robots y los procesos digitalizados que ya pueden prescindir del personal.

El tema no es extraño a nuestros legisladores. Desde mediados del 2015 existe una iniciativa en el Senado para reformar el 25 constitucional y establecer el Ingreso Básico Ciudadano, inspirado en el concepto de RBU comentado. Asimismo, a finales de abril de 2016, en el propio Senado y bajo los auspicios de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) se organizó el Seminario Internacional Renta Básica y Distribución de la Riqueza. El Instituto Belisario Domínguez del propio Senado ha abierto el diálogo en rededor  de un estudio sobre la viabilidad financiera de la propuesta partiendo de la experiencia internacional (Brasil, donde se está aplicando gradualmente;  Alaska, que lo usa desde hace tiempo; Canadá, que tiene una experiencia acumulada desde mediados del siglo pasado, y Suiza y Finlandia cuya instrumentación se inició en 2016).

El tema seguirá ganando espacio, dado que se refiere a un problema creciente en la globalidad (desempleo creciente, baja remuneración y  mayor pobreza y desigualdad). Detrás de este planteamiento se encuentra el principio filosófico de que toda persona debe tener una base material mínima que garantice su derecho a la coexistencia social. Además del abatimiento de la pobreza que plantea el RBU, para nuestro país, la importancia de la idea es su incondicionalidad, que rompe de tajo con manipulaciones clientelares de signo electoral.

Para lograr estos importantes efectos se requiere cumplir, por lo menos, dos requisitos: Primero: poner un freno inflexible y decidido a la elusión, la evasión y privilegios fiscales que benefician a grandes contribuyentes y a los sujetos poseedores de grandes riquezas, distribuyendo el esfuerzo fiscal de forma justa y equitativa.

El segundo requisito consiste en efectuar una revisión profunda y exhaustiva de los actuales programas sociales de apoyos monetarios directos y en especie que sean redundantes, así como del exceso de gasto presupuestal derivado de la estructura burocrática.

EPÍLOGO

Los argumentos que tanto en México como en el resto del mundo soportan el planteamiento de la RBU son, en el fondo, poderosos ya que, objetivamente demostrado, la desigualdad y la pobreza no se superan con los mecanismos de “el mercado” que solo propician acumulación de la riqueza en 1% y miseria distribuida en el resto de la población. El RBU está avanzando como una “idea culturalmente dominante”, tal como la califican los antropólogos sociales. La antigua y reiterada receta de “crecer  para distribuir”, por consenso ha cambiado a “distribuir para crecer”.

C.P.C. Roberto Álvarez Argüelles

Expresidente del IMCP

mireyagarza14@yahoo.com.mx

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