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Regulación fiscal, legislación en impuestos para la economía digital

Regulación fiscal, legislación en impuestos para la economía digital
marzo 22
2019

Si las autoridades pretenden regular el e-commerce, es importante que tengan presente los principios tributarios, para que se permita gravar los pagos en el país de fuente mediante una retención.

Qué rumbo tomarán los países en cuanto a su legislación en materia fiscal para regular el comercio electrónico (e-commerce), es una de las grandes preguntas para el actual sector económico, ya que durante los últimos años esta actividad ha tenido un crecimiento exponencial que requiere la implementación de una normativa clara, efectiva y en apego a principios tributarios.

DESARROLLO

En los últimos tres años, las ventas efectuadas a través del e-commerce han aumentado a nivel internacional, por lo cual es muy probable que en los siguientes años el crecimiento siga a la alza, lo que implica diversos retos respecto de la regulación en este tipo de actividades. Para ello, hay que tener presente que los problemas en materia fiscal derivados de la proliferación del uso del e-commerce provienen de la falta de adaptación de la legislación fiscal que en la actualidad existen en la forma de llevar a cabo actividades económicas que utilizan Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Pero, ¿en qué consiste el e-commerce? La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) define e-commerce como la compra o venta de bienes o servicios, efectuada mediante el uso de redes informáticas y métodos diseñados para recibir o realizar pedidos. Si bien los bienes o servicios se ordenan por esos métodos, el pago y la entrega final de los bienes o servicios no necesariamente tienen que efectuarse en línea. El e-commerce puede llevarse a cabo entre empresas, hogares, personas, gobierno y organizaciones públicas o privadas.

En este sentido, es un hecho que los impuestos directos e indirectos derivados de esas actividades económicas son un aspecto esencial que debe regularse.

Para efectos de la imposición directa, el gran problema gira en relación con la calificación de las rentas obtenidas (¿dónde se obtienen?, ¿quién las obtiene?), tema respecto del cual no existen reglas específicas hoy en día. En cuanto a la imposición indirecta, atiende en principio a gravar el consumo; la responsabilidad del pago de los impuestos indirectos en una operación de e-commerce versa sobre la localización física de los bienes, la residencia del vendedor o del comprador y la naturaleza de los bienes o servicios que se pactan. Pero esta legislación tampoco hoy resulta precisa.

Como puede observarse, la determinación del lugar y sujetos para el pago en las transacciones del comercio electrónico son un desafío para las autoridades fiscales y para los participantes que llevan a cabo sus actividades por esos medios, dado que la normativa actual no contempla las características específicas. La escasa regulación que existe hoy en día en materia fiscal para deriva en el entendimiento de que son de difícil comprensión y aplicación.

La tendencia hacia la regulación fiscal del e-commerce nace en 1998, año en el que la OCDE acordó en la Conferencia de Ottawa los principios de tributación a los que deberían estar sujetas estas actividades. Los principios que se acordaron en esa reunión establecieron que deben coincidir con los mismos que aplican las autoridades al comercio convencional, en el sentido de que la imposición al e-commerce debe ser neutral, eficiente, certera, simple, efectiva, justa y flexible. Además, se crearon cinco Grupos Consultivos Técnicos (TAG, por sus siglas en inglés), cuyo fin es promover mayor relación comercial e intercambio de información en diversos temas de carácter fiscal relacionados con impuestos al consumo, la tecnología, la caracterización de tratados, los beneficios empresariales y la evaluación profesional de datos.

En efecto, los TAG se crearon con el objeto de investigar y establecer propuestas para hacer más claras las reglas existentes en materia de e-commerce y, llegado el caso, incluso para integrar nuevas reglas. Asimismo, los TAG sirvieron como una alternativa respecto de la necesidad de adoptar reglas adicionales sobre la imposición a las ganancias por la prestación de servicios de e-commerce, en el sentido de que se modificaría el Modelo de Convenio Tributario sobre la Renta y sobre el Patrimonio al incluir una disposición que permitiera gravar la prestación de servicios cuando la empresa que los presta está dentro del país en el que se llevaron a cabo durante cierto periodo de tiempo.

No hay que perder de vista que los TAG también consideran necesario ampliar el concepto de Establecimiento Permanente Electrónico/Virtual, el cual aplica sólo para operaciones de e-commerce, y la aplicación de éste sería en el sentido de extender la definición hacia un lugar fijo de negocios virtuales, agencias virtuales y on-site business. La razón de lo anterior busca establecer reglas más claras en la práctica del comercio electrónico.

El objetivo del Grupo Consultivo Técnico, además de promover la relación comercial, es investigar y establecer propuestas para clarificar las reglas existentes en materia de e-commerce.

A partir de este contexto, sería pertinente adoptar reglas sobre ingresos pasivos para gravar los pagos en el país de fuente mediante una retención. La discusión en relación con esta iniciativa se basa en el porcentaje al que deberían estar sujetas las transacciones del e-commerce, aun cuando el receptor del pago cuente con personal o equipo en el mismo país.

Finalmente, en diciembre de 2018, algunos países tomaron la iniciativa y postura ante los retos a los que se enfrentarían en materia fiscal en cuanto al e-commerce. Estados Unidos de América, por ejemplo, acordó involucrarse en la búsqueda de una solución global para enfrentar los retos relacionados. En Europa, Alemania y Francia propusieron explorar la viabilidad de un mecanismo global antierosión. De igual forma, Reino Unido sugirió la reubicación de los derechos de gravamen basado en la contribución de usuario activo en ciertos modelos de negocio.

CONCLUSIONES

Es importante tener en cuenta que para efectos fiscales, si las autoridades pretenden regular el e-commerce tendrán que tener muy en cuenta los principios tributarios y adoptar posturas respecto de las diferentes tendencias que ya se han mencionado. Por lo anterior, un punto clave para la normatividad fiscal de las actividades con las características del e-commerce es que sean flexibles y precisas en cuanto a las reglas establecidas para llevarlas a cabo, ello en virtud de que la legislación tributaria se ajuste de forma paralela tanto a los avances tecnológicos, como a los cambios en la economía.

Asimismo, será necesario adicionar a las reglas de carácter fiscal ahora establecidas ciertas disposiciones específicas en materia de e-commerce, con la finalidad de esclarecer y facilitar el entendimiento de estas mismas y con el fin de evitar abusos en su aplicación. Sin duda, habrá que reconocerse que las reglas de carácter fiscal vigentes no abarcan en su totalidad las actividades del e-commerce, lo cual puede generar un abuso en su aplicación y, en consecuencia, llevar a la evasión en el pago de impuestos.

Lic. Miguel Ángel Alonso Corbiere
Alumno de Posgrado de la Universidad
Panamericana, Campus México
maalonso@chevez.com.mx

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