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Reforma fiscal en EUA: Reto y oportunidad

Reforma fiscal en EUA: Reto y oportunidad
marzo 01
07:57 2018

Habrá que definir la conveniencia de incursión en el mercado de EUA  después de estos cambios, además de esperar los distintos ajustes que habrá en las operaciones y estructuras internacionales de las multinacionales y de las implicaciones para México.

La reforma fiscal en Estados Unidos de América (EUA) es uno de los asuntos que ocupa la atención de la comunidad empresarial en los últimos meses, ya sea para subsidiarias de grupos norteamericanos como para consorcios nacionales con inversión en ese país. Asimismo, desde otro ámbito, la reforma fiscal también despierta interés sobre los potenciales impactos económicos para México como resultado de tales ajustes impositivos, aunado a la incertidumbre que conlleva la renegociación del Tratado de Libre Comercio con EUA, además de la potencial oportunidad que representaría para inversionistas mexicanos.

El proceso de la reforma fiscal inició cuando el Presidente de EUA, Donald Trump, a mediados de 2016 y aún siendo candidato a la presidencia, dio a conocer una propuesta de reforma fiscal, a la que se denominó como blueprint, el cual era un documento corto, ejecutivo y sin un análisis técnico profundo. La principal premisa de la propuesta era que las empresas estadounidenses podrían ser competitivas nuevamente respecto de las empresas extranjeras, además de que beneficiaría a los ciudadanos al disminuir sus cargas fiscales y brindar un régimen proteccionista sobre los pagos al extranjero (i.e. Régimen de Ajuste Fronterizo o Border Adjustment Tax-BAT).

Posteriormente, el 2 de noviembre de 2017, se presentó oficialmente el texto de la reforma fiscal para su discusión en la Cámara de Representantes, mismo que se aprobó el 16 de noviembre de 2017, sobre el cual el Senado propuso su versión que incluía las modificaciones que consideraba adecuadas. Al tener dos versiones de la reforma fiscal se inició un proceso de reconciliación entre las dos cámaras para dar lugar, el 20 de diciembre de 2017, a la aprobación de la versión definitiva que sería firmada por el Presidente Trump el 22 de diciembre. Con ello culminaba el proceso legislativo que daba lugar a la entrada en vigor de la reforma fiscal más importante de las últimas décadas en EUA.

 

Se debe analizar si EUA será favorable para estructuración y concentración de activos clave para un grupo multinacional que no sea originario de ese país”.

 

En virtud de que la reforma contempla diversos cambios significativos respecto a límites de deducción (inversiones, intereses, créditos fiscales, incentivos), repatriación de capitales, reducción de tasas impositivas y una transición a un régimen territorial, entre otros, el gobierno de EUA analizará los efectos para ajustar la reforma mediante reglas adicionales. A continuación sintetizamos los cambios más relevantes previstos en la reforma fiscal de EUA desde el punto de vista empresarial, los cuales claramente representarán retos y oportunidades para las empresas mexicanas:

  • Tasa del impuesto corporativo. A partir del 1 de enero de 2018, la tasa corporativa aplicable en EUA será de 21% en comparación con la tasa anterior de 35%. Es claro que la intención es fortalecer su competitividad respecto del resto del mundo, considerando que EUA tenía la tasa corporativa más alta de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); sin embargo, es importante destacar que a esa tasa habrá que incorporarle el Impuesto Sobre la Renta estatal que corresponda.
  • Deducción inmediata de inversiones. Se establecieron nuevas reglas relativas a la deducción inmediata para las inversiones en activos fijos nuevos y usados que se realicen entre septiembre de 2017 y hasta 2023, bajo ciertos requisitos específicos. La relevancia del tema estará en nuevas adquisiciones en ese país vía enajenación de acciones o activos.
  • Límites a la deducción de intereses. Por su parte, se limitó la deducción de intereses neta por el excedente de 30% del ingreso gravable ajustado (Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation, and Amortization y Earnings Before Interest and Taxes en 2022). Esta medida surge con motivo de las reglas antiabuso que EUA busca implementar en su país al no participar formalmente en las acciones anti-Base Erosion and Profit Shifting (BEPS), pues abandonaron el proceso de firma del Instrumento Multilateral que celebraron los miembros de la OCDE.
  • Pérdidas fiscales. En cuanto a las pérdidas fiscales generadas a partir de 2018, solo podrán amortizarse contra la utilidad fiscal en 80% sin tener un límite de periodo de aplicación (anteriormente 20 años). De igual forma se eliminó la aplicación retroactiva de las pérdidas fiscales (carryback). Las pérdidas previas a la reforma podrán continuar amortizándose. En este caso es recomendable evaluar los efectos en el impuesto diferido por el cambio de tasa mencionado, en el caso de que un grupo mexicano consolide sus inversiones en EUA.
  • Régimen territorial y repatriación de capital. Los ingresos recibidos provenientes subsidiarias residentes en el extranjero se encontrarán libres de gravamen cuando la empresa americana posea al menos 10% del capital de las mismas y los pagos por concepto de dividendos que se reciban no se consideren deducción en el país de origen. A manera de transición entre el régimen de renta global y el territorial, se estableció la obligación de repatriar utilidades generadas de 1986 a 2017 a una tasa de 15.5% para activos convertibles en efectivo y a una tasa de 8% para activos no líquidos donde se otorga un beneficio adicional, el cual es pagar el impuesto de forma diferida en ocho años. En este caso será muy interesante cómo las subsidiarias de grupos americanos implementan la repatriación de efectivo en caso de que no tengan Cuenta de Capital de Aportación (CUCA) y Cuenta de Utilidad Fiscal Neta (CUFIN) suficientes para llevarlo a cabo.
  • Impuesto antierosión (BEPS). Como mencionamos, al no estar en el plan BEPS de la OCDE al amparo del Instrumento Multilateral, EUA tomó acciones individuales a través de la reforma, estableciendo un impuesto antierosión conocido como Base Erosion Antiabuse Tax (BEAT), el cual busca gravar las transacciones que se realizan entre filiales americanas con sus filiales extranjeras que tengan al menos 25% de tenencia accionaria, por concepto de intereses, servicios, inversión en activos fijos e intangibles.  El impuesto antierosión resultaría por el excedente de 10% de la diferencia entre la base corporativa reducida de los pagos efectuados al extranjero y la base corporativa normal que se determine. Esta regla antierosión provoca incertidumbre en términos de los convenios internacionales que EUA tiene firmados al discriminar transacciones efectuadas con extranjeros que con nacionales.
  • Tasa reducida para ingresos en intangibles. La reforma establece una tasa reducida de 10.5% (aumenta a 13.125% a partir de 2026) a los ingresos obtenidos de subsidiarias extranjeras por concepto de intangibles (incluido su enajenación) y se determina sobre una base ajustada igual al 10% de los ingresos no rutinarios. Se permite el acreditamiento de impuestos pagados en el extranjero con un límite de 80%. Este régimen busca fundamentalmente atraer los intangibles a EUA y no buscar la erosión de la base o el alojamiento del impuesto y los intangibles en otros países. Deberemos analizar desde México las consideraciones desde la perspectiva de Regímenes Fiscales Preferentes (Refipres) o paraísos fiscales sobre el particular.

 

CONCLUSIONES

Con motivo de los cambios significativos al marco fiscal en EUA, se esperan ajustes a las estructuras y operaciones internacionales que hoy mantienen las multinacionales estadounidenses, además de que debe analizarse y modelarse con detenimiento si de forma particular EUA efectivamente se convierte en un país favorable para estructuración y concentración de activos clave para un grupo multinacional que no sea originario de ese país. Desde una perspectiva mexicana, podrían esperarse ajustes por parte del gobierno federal, dada la presión del sector empresarial, pero también los potenciales efectos de largo plazo que pudiera generar en la inversión extranjera directa en distintos sectores. Igualmente desde la perspectiva empresarial mexicana deberán modelarse los efectos en las inversiones actuales, así como definir la conveniencia de incursión en el mercado estadounidense bajo estas condiciones.

 

 

C.P. y P.C.FI. César Catalán Sánchez
Socio de Impuestos Internacionales de KPMG en México, integrante de la
Comisión Fiscal Internacional del Colegio, Expresidente de la Comisión Fiscal
Internación del IMCP e Integrante del Consejo Editorial de la revista Veritas
cesarcatalan@kpmg.com.mx

C.P. Mauricio Escandón Fernández
Gerente de Impuestos Internacionales de KPMG en México
mescandon@kpmg.com.mx

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