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Reflexiones, el valor de la ética

Reflexiones, el valor de la ética
noviembre 29
09:23 2013

Por C.P.C. Vicente Robleda Velázquez

Vicepresidente de la Comisión de Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio y Director de Robleda, Tello y Asociados, S. C. (RTA)

cpcvicenterobleda@hotmail.com

Se ha vuelto una práctica común olvidar los valores que rigen al ser humano. Es una necesidad rescatar esos principios que nos lleven a ser seres inteligentes en lo personal y en lo profesional.

Las reflexiones iniciales de ARTE significan Auditoría Responsable para la Transformación Ética, se refieren al deber de autoevaluación moral personal. En ese sentido, los Contadores debemos alentar la necesidad de considerar nuestro Código de Ética como un elemento esencial de respeto y compromiso profesional en las actividades solidarias y servicios éticos a que se deben apegar como punto de referencia, para aplicar la normatividad que le permita detectar amenazas a los principios básicos en la prestación de trabajos. Aunado a ello, necesitamos incorporar medidas que evalúen, unifiquen y actualicen los conceptos que ayuden a recuperar los valores éticos y morales para mejorar personal y profesionalmente.

El valor de la ética y la responsabilidad del profesional se basa en la bondad de la nobleza y conocimiento técnico que está encaminado a poder intuir, estudiar y dar seguimiento a la mecánica creada. En el caso especial de los Contadores, nuestro nuevo Código de Ética señala la necesidad de implementar las salvaguardas que establezcan claramente las referencias que puedan implicar falta de independencia, integridad, objetividad, competencia, diligencia, comportamiento y confidencialidad, que pueda ver afectadas tareas encomendadas. De tal suerte que se pueda aclarar cualquier situación, así como la desconfianza de un probable desconocimiento de hechos, descuido técnico, falta de apego a las normas profesionales, colegiadas y aspectos de legalidad que afecten la conciencia profesional y responsabilidad social que se le exige a todo profesional, independientemente de la denominación, de estar titulado, certificado, colegiado o del nivel de estudios, con base en la honorabilidad de ejercer una carrera de las ramas del conocimiento.

La intención legitima del hombre educado es la búsqueda del éxito económico para producir riqueza social y bienestar familiar; estos deseos y actividades se fundamentan en el interés por incrementar el conocimiento y preparación para mantenerse actualizado en sus estándares de calidad en la prestación de sus servicios, tratando de comprender las diversas normas, leyes, políticas, reglamentos, manuales, códigos y costumbres donde se desenvuelvan sus actividades.

Los objetivos del valor de la ética deben ser hechos mejores, continuos y constantes para lograr las metas que requieren los principios morales como pueden ser el perdón, el amor, el respeto, la responsabilidad, la libertad, la puntualidad, la cordialidad, la solidaridad, la tolerancia, dentro de una sana convivencia en las relaciones entre los individuos y su campo laboral, procreando éticamente enlaces de emotividad y desarrollo de sensaciones de bienestar y abundancia, que simultáneamente deberá corresponder a la paz interna e intuitiva dentro de la congruencia de un plan de vida y la jerarquía de valores de conducta consciente y comprometida en la aplicación de normas personales, patrimoniales y colegiales que den verdadero sustento a la responsabilidad y pericia técnica en los diferentes campos de actuación profesional.

En la actualidad, al repasar y reflexionar temas sobre el valor de la ética y la responsabilidad social, no se le da la debida importancia o se tornan en situaciones y posturas escabrosas.

Todos somos o al menos nos consideramos éticos, entonces como para qué leer o estudiar, mucho menos intentar aplicar un examen de valores y principios universales, es más fácil fingir demencia y guardar las apariencias.

No olvidemos que el común denominador entre las personas es que todos nos equivocamos, la diferencia es que hay quienes lo niegan y ocultan evidenciando su falta de valor ético y credibilidad profesional, que por desgracia tarde o temprano sus consecuencias impactan a la sociedad a través del comportamiento y conducta, que no siempre es condescendiente, donde el libre albedrío le permite al ser humano sentir, pensar, hablar y actuar de manera individual, de acuerdo con sus creencias, educación, valores, percepciones, vivencias, cultura y nivel social a su alcance, de tal suerte que la sensatez y la moralidad de los principios universales deben coadyuvar en la sensibilidad y buen trato que indica el sentido común y buenas maneras para mejorar las relaciones interpersonales, profesionales y comerciales.

 Los objetivos del valor de la ética deben ser hechos mejores, continuos y constantes para lograr las metas que requieren los principios morales.

Es lamentable que las ambiciones materiales y financieras lleguen a sobrepasar ciertos principios de honorabilidad cuando no hay responsabilidad de legalidad, debido al uso de componendas y corruptelas que permiten el crecimiento indiscriminado del mercado de la informalidad que en la actualidad representa 60% contra 40% de la productividad formal. Difícilmente tendrá éxito una reforma fiscal sin que se establezca un orden proactivo en contra de la piratería, la evasión fiscal y dejar de beneficiarse a líderes de agrupaciones y sus cómplices en las distintas vertientes de la delincuencia organizada. ¿De qué sirven tantas leyes si no se aplican éticamente?

Es vergonzoso ver que el significado de conceptos sobre valores morales se han perdido y más penoso es que los temas éticos de calidad profesional se confunden, incluso a usted, amable lector, lo invito humildemente a hacer una evaluación de algunas definiciones simples sobre los cinco valores y conceptos que considere más importantes, después invite a que otras personas realicen el ejercicio y después compare los resultados. Por obvias razones no van a coincidir, en virtud de la diferencia de deseos y alcance de expectativas, hay aspectos ideológicos, psicológicos, sociológicos y de comunicación que por alguna extraña razón se sufren por falta de actualización en la definición de conceptos y del valor ético o sustitución de valores.

Todo Contador tiene el compromiso de saber sus limitaciones y alcances sobre la inteligencia profesional y servicios éticos con base en su interés real en el propio concepto teórico llevado a la práctica, donde no hay duda del actuar y existe la plena convicción personal (interna y externa, congruencia del sentir y pensar) y rectitud técnica (estudio y experiencia, coincidencia del hablar y hacer), que se requiere para fomentar y desarrollar mejoras éticas en la conducta humana, dando como resultado mayor productividad consciente.

La solución e importancia del valor ético se fundamenta en la capacidad de allegarnos de momentos de reflexión que incorporen y estimulen nuevas formas de rejuvenecer el estatus de sabiduría de la mente a favor de la prudencia, así como de observar la constancia del buen ser por el deber ser que reside en el corazón en el sentido esencial, en virtud de ser ahí donde radica la verdadera inteligencia emocional y profesional que nos exige la conciencia ética universal.

 

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2 Comments

  1. Jassel
    Jassel diciembre 18, 16:35

    La ética como un elemento esencial de respeto y compromiso así como los valores, la inteligencia,educación, la honorabilidad y otros que mencionan en e artículo y todo lo escrito, es lo que hace falta en la sociedad solo que hay dos grandes problemas que resolver uno es formar la sociedad y hacer que esta teoría se practique en ella y el otro es integrar formar y educar al individuo en sociedad. Como vamos a hacer por donde empezar ??????? Y sobretodo en el mudo de las finanzas donde existe una corrupción asombrosa

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  2. Jorge Pérez Uribe
    Jorge Pérez Uribe febrero 08, 13:24

    Vicente, te agradezco por darme a conocer esta página, en donde me he enterado del fallecimiento de Roberto del Toro, compañero de grupo en la FCA.
    Roberto además de ser una buena persona, gustaba también de escribir.

    Un abrazo

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