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Rabia, vergüenza y temor

Rabia, vergüenza y temor
febrero 28
15:08 2014

Rabia, vergüenza y temor es lo que producen los acontecimientos en el estado de Michoacán. Rabia, porque la negligencia, la corrupción y la ineptitud de las autoridades de los tres niveles de Gobierno han sido causantes del desastre en Michoacán. Fausto Vallejo debería renunciar, por dignidad, a la gubernatura, e iniciarse un proceso que dé certidumbre a la impartición de justicia en esa entidad.

Rabia, porque los líderes de los Caballeros Templarios, incluido La Tuta, se pasean impunemente por todo Michoacán, corrompiendo a las autoridades y a un buen número de ciudadanos y obligándolos a celebrar mítines y asambleas controlados por esos asesinos.

Rabia por la inaudita violencia con la que operan contra los ciudadanos, colgando a la salida del pueblo, por ejemplo, a la esposa de 18 años y a los sobrinos de un joven que decidió incorporarse a los grupos de autodefensa.

Rabia por el cobro de derecho de piso a todos los comercios, cuotas a los limoneros, aguacateros y otros famosos productores agropecuarios y hasta por ir al baño en donde los usuarios pagan $3 normales más $2 de “impuesto” a favor de los “Caballeros”.

Vergüenza porque ha sido la sociedad la que ha tenido que hacer frente a la violencia, a través de los denominados grupos de autodefensa, ocupando el lugar que correspondía a las autoridades.

Vergüenza porque dentro de las filas de estos grupos de autodefensa se han colado, en algunos casos, miembros del crimen organizado para atacar a los Caballeros Templarios.

Vergüenza porque las autoridades –incluido el Ejército- intentan obligar a las autodefensas a desarmarse en vez de desarmar antes a los criminales para que estos no maten a los guardias comunitarios. El pueblo, sin embargo, ha impedido en repetidas ocasiones que esto se lleve a cabo. El Ejército ha optado, en ocasiones con éxito, por trabajar unido y coordinado con los guardias comunitarios.

Vergüenza porque no logran atrapar a los siete cabecillas que reclaman las autodefensas previo a que ellos opten por el desarme.

Vergüenza porque ha sido la sociedad, quien ha tenido que hacer frente a la violencia, a través de los grupos de autodefensa, sin las autoridades

Temor porque el fenómeno de Michoacán pudiera extenderse a otras localidades. Los ataques a las tiendas Oxxo y a gasolineras en los estados de México e Hidalgo son los primeros síntomas del “efecto cucaracha”.

Temor porque la inmensa fortuna con la que cuentan los delincuentes, atraigan, como ya lo han hecho, a miles de jóvenes de escasos valores que ni estudian ni trabajan (los famosos ninis).

Temor porque los autodefensas, al fin del conflicto, se transformen en fuerzas armadas ajenas a la ley, como sucedió en Colombia.

Escribo este artículo el 23 de enero de 2014. Muchas cosas pueden suceder entre  esta fecha y la de su publicación en Veritas, pero quisiera para el corto y largo plazo:

  • Que el gobierno entienda que su primera responsabilidad es la de proteger la vida y los bienes de los ciudadanos, recuperando el monopolio de la violencia para que no exista la violencia, y actúe en consecuencia.
  • Que nos avergoncemos todos de la corrupción, injusticia social y legal que nos aqueja, y la inseguridad que nos amenaza y exijamos a las autoridades y a nosotros mismos, los ciudadanos, actuar en consecuencia.
  • Que restauremos el tejido social, donde incluyo los valores familiares que constituyen su piedra angular y todos aquellos que se orientan al amor entre los seres humanos.

 

Por C.P. Alberto Núñez Esteva

Presidente de Sociedad en Movimiento

alberto.nunez.esteva33@gmail.com

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