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¿Quién es el beneficiario real?

¿Quién es el beneficiario real?
septiembre 01
2020

Los profesionales encargados de prestar servicios, principalmente contadores y abogados, tienen la responsabilidad de identificar al beneficiario de cualquiera de sus clientes.

Hace más de cinco años que entró en vigor la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI), llamada “Ley de Prevención de Lavado de Dinero”. Una de sus características es que considera, además del sistema financiero, una serie de actividades o profesiones no financieras que pueden ser aprovechadas por los lavadores de dinero, a las que llama actividades vulnerables. Aunque aparte de las consideradas hay muchas otras donde se lava dinero, toma en cuenta las que tradicionalmente han sido más relevantes.

Se llaman vulnerables a las actividades donde se lava el dinero, o bien, a las que sirven a los criminales para lograr sus ilícitos. Lo importante de éstas es que muchas veces se realizan por gente que no está relacionada con los criminales, sino que pueden estar contribuyendo a sus fines sin darse cuenta.

De acuerdo con el artículo 17 fracción XI de la LFPIORPI, una de las actividades vulnerables es la relativa a la prestación de servicios profesionales de manera independiente (servicios de contadores públicos y de abogados), sin que medie relación laboral con el cliente respectivo, en aquellos casos en los que se prepare o se lleven a cabo en nombre y representación del cliente cualquiera de las operaciones señaladas como actividades vulnerables (véase esquema a la derecha). En esos casos, la ley indica que los prestadores de servicios deben presentar un aviso ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Los contadores saben que es muy probable que en cualquier momento realicen alguna de las actividades vulnerables. En ese sentido, no existe preocupación por esta ley. Sin embargo, hay detalles que no deberían perder de vista todos los involucrados en estas actividades (no sólo los contadores), como manejar mejor la cartera de clientes para protegerse de cualquier eventualidad que pueda relacionarlos involuntariamente con actos de lavado de dinero.

Beneficiario real o prestanombres
Uno de los conceptos mencionados en la LFPIORPI es el de beneficiario real, una figura a la que no se da la importancia adecuada. Se deja de lado, sin pensar que es algo que puede afectar de manera muy seria.

Todos han escuchado sobre la figura del prestanombres, que de alguna manera se usa con frecuencia, pero sin reflexionar su verdadero significado. Es utilizado por los delincuentes para ocultar actos de corrupción o encubrir el origen ilícito de los bienes. El término también se ocupa para disfrazar el nombre del accionista en una empresa: ¿Cuántas veces no se ha escuchado que un empresario constituye una empresa y los accionistas originales, según el acta constitutiva, son su chofer y el jardinero?

También se ha visto que hay personas que no registran las propiedades a su nombre, sino al de un tercero, para no perder los bienes en caso de divorcio, por ejemplo. Hay ocasiones en las que un nieto usa la cuenta de cheques a nombre de la abuela para recibir sus ingresos “no fiscales”. Los prestanombres se encuentran con mucha frecuencia.

¿Qué tienen en común los ejemplos mencionados? ¿Todos son criminales? No todos lo son. Coinciden en querer ocultar el nombre de la persona
que realmente tiene la propiedad o control de los bienes o derechos, buscando que se pierda el rastro del verdadero dueño. El nombre con que se designa esta figura puede ser: testaferro, dueño beneficiario, beneficiario controlador, beneficiario real o beneficiario final, etcétera.

Después de todo, significan lo mismo. Los artículos 3.º y 14.º del reglamento de la ley definen como beneficiario controlador a aquella persona que, por medio de otra o de cualquier acto, obtiene un beneficio derivado y es quien en última instancia ejerce los derechos de uso, goce, disfrute, aprovechamiento o disposición de un bien o servicio. De esto se desprende que, en ocasiones, no sólo se usa a las personas físicas como prestanombres, también se pueden tener otros esquemas para ocultar al verdadero propietario o beneficiario de los bienes o derechos, como puede ser la constitución de fideicomisos. Éstos han sido útiles en todo el mundo para ocultar a los verdaderos beneficiarios. También la constitución de sociedades facilita adquirir los derechos o bienes. Es común que estas sociedades sean propiedad de algunos prestanombres, por lo que, según la LFPIORPI, se entiende que un individuo o grupo controla a una persona moral cuando, a través de la titularidad de valores, por contrato o de cualquier otro acto, puede:

  • Imponer directa o indirectamente decisiones en las asambleas generales
  • de accionistas, socios u órganos equivalentes, o nombrar o destituir a la mayoría de los consejeros, administradores o sus equivalentes.
  • Mantener la titularidad de los derechos que permitan, directa o indirectamente, ejercer el voto respecto de más de 50% del capital social.
  • Dirigir directa o indirectamente la administración, la estrategia o las principales políticas de la misma.

Tarea pendiente

¿Qué pasa si los encargados de estas actividades no se preocupan por identificar al beneficiario real de cualquiera de sus clientes? El riesgo es que pueden estar avalando o ayudando a que se realicen actividades de lavado de dinero y ser acusados de complicidad, en algún momento, con sanciones que podrían ser hasta 15 años de cárcel.

Por eso hay que prevenir y tener un expediente actualizado de los clientes, donde se tenga la tranquilidad de quiénes son los verdaderos dueños beneficiarios de las empresas y ahorrar así muchos problemas futuros.

C.P.C. David Henry Foulkes Woog
Integrante de la comisión de Prevención de Lavado de Dinero del Colegio
dfoulkeswoog@gmail.com

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