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Programa de Gobierno: Un impulso al contribuyente

Programa de Gobierno: Un impulso al contribuyente
noviembre 01
00:23 2014

La nueva estrategia del gobierno es una buena noticia para incentivar el emprendimiento, el desarrollo del autoempleo y disminuir la informalidad.

Acaso la principal deficiencia de la reforma fiscal aprobada en 2013 haya sido la falta de una estrategia explícita de combate a la informalidad. Se trata de una deficiencia grave que no solo reduce las posibilidades de incrementar la recaudación, sino que, toda vez que implica concentrar el esfuerzo en un sector relativamente pequeño de contribuyentes cautivos, se ha convertido en fuente de cuestionamiento a la política tributaria.

Asimismo, en la medida que alrededor de 60% de la fuerza laboral se ocupa en el sector informal de la economía, resulta claro cómo la extensión del fenómeno de la informalidad representa un pesado lastre para el desarrollo nacional, debido a que incide negativamente sobre dos variables clave: la baja productividad y el déficit de Estado de Derecho.

También se relaciona con el fenómeno del empleo precario y con la situación de inseguridad social en que vive la mayor parte de mexicanos. Debe recordarse que dos terceras partes de la población no tienen acceso a los beneficios de la seguridad social.

UN PANORAMA MÁS ALENTADOR

En este contexto, el programa Crezcamos juntos, recientemente dado a conocer por el Presidente Peña, es una buena noticia, sobre todo porque se dirige de manera expresa a promover la formalización de la actividad económica y lo hace a partir del reconocimiento de que la razón de fondo, que explica el fenómeno del trabajo informal, es la ausencia de incentivos a la formalidad.

Ciertamente, se puede apuntar que, en sus orígenes, la expansión del trabajo informal fue el producto de la incapacidad de la economía para absorber productivamente a la población que se incorporaba a la fuerza laboral. Sin embargo, hoy en día, dicha explicación es insuficiente, pues no se trata única ni principalmente de falta de fuentes de trabajo, sino del poco atractivo que el trabajo formal (ya sea en su modalidad de trabajo asalariado o de autoempleo) tiene frente a las ventajas que ofrece la informalidad.

Así, el programa consiste en la oferta de siete beneficios fiscales y de seguridad social mediante los cuales se busca incorporar a 28.6 millones de mexicanos a la economía formal. Los incentivos ofrecidos por el programa son:

  1. Accesos a servicios médicos y sociales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para el dueño del negocio y sus empleados.
  2. Cobertura de riesgos de vida, laborales, de cesantía y vejez.
  3. Pensión para el retiro y créditos para vivienda.
  4. Descuentos en el pago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) durante 10 años.
  5. Otorgamientos de apoyos económicos a pequeños empresarios vía el Instituto Nacional del Emprendedor; en una primera etapa se otorgará un total de 500 millones de pesos.
  6. Acceso al crédito: los negocios podrán recibir créditos desde 5 mil hasta 300 mil pesos a tasas preferenciales. Se pretende alcanzar un financiamiento total superior a los 2 mil 700 millones de pesos. Los trabajadores, a su vez, accederán a crédito al consumo (Infonacot).
  7. Los trabajadores tendrán acceso a los programas de capacitación.

Durante la presentación del programa, el Primer Mandatario aseguró que con el Régimen de Incorporación Fiscal (RIF), 4.2 millones de mexicanos se han incorporado a la formalidad, lo que representa 700 mil contribuyentes más que en el régimen anterior de Repecos. En este sentido, vale la pena apuntar que, en adición a los incentivos arriba citados, la estrategia en favor de la formalización incluye además tres medidas para ampliar las facilidades y los beneficios del RIF, a saber:

  • Los contribuyentes que realicen ventas hasta por 100 mil pesos anuales no pagarán el Impuesto al Valor Agregado (IVA) ni el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) durante los primeros 10 años.
  • Los contribuyentes con ventas al público con ingresos entre 100 mil y 2 millones de pesos anuales no pagarán IVA ni IEPS en su primer año de incorporación y se les otorgarán descuentos durante los siguientes años.
  • Se establece un régimen más sencillo para calcular impuestos, ya que bastará con que se especifiquen dos datos: la actividad a la que se dedican y el monto de sus ingresos.

Como se puede ver, la esencia del programa consiste en un conjunto de medidas orientadas a atacar la problemática de los incentivos. Como ya se señaló, a menudo, optar por el trabajo informal resulta económicamente más racional que buscar incorporarse al empleo formal.

El programa reconoce que la razón de fondo del trabajo informal es la ausencia de incentivos para incorporarse a la formalidad

Desde este punto de vista, el programa apunta en la dirección correcta en tanto su énfasis no se ubica en llamados retóricos a cumplir, ni en amenazas con pocas posibilidades de hacerse efectivas. Su énfasis está en generar un conjunto de incentivos que hagan atractiva la opción de la formalidad y, en dicho sentido, destaca el acceso a la Seguridad Social. El reto, entonces, consiste en ofrecer opciones viables de superación de la condición de vulnerabilidad en que vive la mayor parte de mexicanos.

Los beneficios que la operación exitosa del programa podría reportar consistirían, por un lado, en la ampliación del universo de contribuyentes y en una mayor recaudación; y por otro, en la elevación de la productividad a través de la generación de opciones dignas de trabajo e ingreso.

En el marco de una economía que se encamina al fin del paradigma del empleo, el emprendimiento y el impulso al desarrollo de nuevas modalidades de autoempleo formal resultan vitales. Por ello, la eliminación de trabas administrativas y un sistema eficaz de incentivos son fundamentales.

Por lo pronto, no se deberá perder de vista el eventual surgimiento de resistencias a la formalización. Estas tendrán que ver, por un lado, con una mezcla de desconfianza respecto al programa e inercias que han hecho de la informalidad una opción de vida relativamente cómoda; de ahí la importancia de que el sistema de incentivos sea realmente atractivo. Por otro lado, las resistencias tendrán también un claro componente político.

Debido a los vínculos entre el trabajo informal y las amplias redes de control corporativo y clientelar, no faltarán los intereses políticos que busquen desinformar y mantener el actual estado de cosas.

Seminario Político

pj1999glez@gmail.com

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