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Ética

Profesión responsable, sentido del Código de Ética

Profesión responsable, sentido del Código de Ética
mayo 01
2019

La responsabilidad de la profesión contable recae en servir al interés público, por lo que el contador debe conocer y cumplir con los Principios Fundamentales del Código de Ética.

En el ejercicio de cualquier profesión, es necesario que el individuo no sólo se apropie de conocimientos, técnicas y habilidades, sino también que eleve el nivel de conciencia de su función y su desempeño en el entorno social en el que participa. Contar con conocimientos propios de una disciplina, ciencia o de una profesión sin que ello esté acompañado de la disposición del sujeto para desempeñarse bajo lineamientos básicos de conducta puede llevar al individuo a hacer un uso amoral de esos conocimientos y habilidades, utilizarlos para la comisión de actividades delictivas, para pretender burlar los mecanismos de control, para engañar incluso a quien patrocina sus servicios, para simular operaciones, en general para pasar por buenas cosas, las que no lo son.

Mucho se ha hablado de que este siglo trajo consigo un cambio social, promoviendo una cultura apegada a la ética. En muchos casos, la realidad ha rebasado esa idea, pero no ha sido generalizado ni con la suficiente profundidad. En la contaduría, concretamente en México, la profesión ha asumido la importancia de la ética desde hace muchos años. En 1925 el Instituto de Contadores Públicos Titulados de México (antecedente del actual Instituto Mexicano de Contadores Públicos, IMCP) emitió el Reglamento de Ética Profesional, documento concreto, formado por sólo 22 artículos, y en agosto de 2018 inició la vigencia de la undécima edición del Código de Ética Profesional del IMCP.

Ahora, el profesional contable puede identificar y evaluar las amenazas de incumplimiento, para aplicar las salvaguardas que las reduzcan o eliminen.”

Hablando de disposiciones en esta materia y pasado 93 años, hay dos interrogantes que resultan importantes plantearse: ¿cambió la ética profesional? y ¿por qué ha sido necesario transitar por dos Reglamentos y once ediciones de un Código?

Los requisitos mínimos elementales que la profesión se ha autoimpuesto no han cambiado, son aquellos que reflejan la responsabilidad de la naturaleza de nuestros servicios hacia la sociedad y la forma de garantizar que serán prestados de manera uniforme a nuestros usuarios. Respecto de la sustancia, la representación de esos conceptos elementales se ha expresado de formas diversas, a través de artículos, en forma de postulados o como principios. La manera de instrumentar esos conceptos ha pasado de un enfoque basado en reglas a otro orientado en el sentido propositivo de sus principios. Respecto de la forma, se transitó de artículos a párrafos y de capítulos a partes.

Las dos primeras versiones del Reglamento (1925 y 1955) contenían sólo artículos; es en la primera edición del Código (1968) que los artículos son agrupados en capítulos y es hasta la segunda edición (1976) cuando se incorporan los 12 Postulados Básicos. Sin embargo, en la novena edición hay un cambio trascendental en el enfoque, de donde surge la estructura que permanece vigente con un enfoque conceptual basado en cuatro componentes:

  1. El interés público como destino de la responsabilidad de la profesión.
  2. Los principios fundamentales que son las disposiciones básicas de conducta del contador público.
  3. Las amenazas entendidas como los hechos o circunstancias que pueden generar incumplimiento de los principios fundamentales.
  4. Las salvaguardas entendidas como aquellas acciones preventivas para eliminar o reducir las amenazas.

La esencia del Código de Ética en el enfoque hasta la octava edición (2009) estaba representada en los Postulados Básicos; en la orientación actual está simbolizada en los Principios Fundamentales. Como puede apreciarse en el esquema, hay una perfecta conciliación entre estas dos figuras, lo cual comprueba que, en lo esencial, los requerimientos en materia de ética que se exige cumplir al contador público no han cambiado.

A este respecto, es importante tener presente y reconocer aquello que sí ha cambiado en el enfoque del Código. En la actualidad, todo gira en torno al cumplimiento imperativo de los Principios Fundamentales, que son el medio por el cual el contador público actúa para el interés público. La parte instrumental ya no está basada en reglas, sino en el hecho de que el profesional desarrolle una competencia consistente en:

Identificar amenazas de incumplimiento de los Principios Fundamentales.
Evaluar la magnitud de esas amenazas.
Aplicar salvaguardas para eliminar las amenazas o reducirlas a un nivel aceptable.

A partir de ello, debe entenderse que la actuación del contador público deberá estar basada en la aplicación de los Principios Fundamentales, sintetizados en el párrafo 100.5, los cuales se mencionan a continuación:

• Integridad
• Objetividad
• Diligencia y competencia profesionales
• Confidencialidad
• Comportamiento profesional

El enfoque del marco conceptual es tan claro que no deja lugar a dudas en cuanto a la preeminencia de estos Principios y aclara una limitación enunciativa en la sección 100.6: “Es imposible definir cada situación que crea amenazas al cumplimiento de los principios fundamentales y especificar la acción apropiada”. Sin embargo, describe la forma de asumir el enfoque del marco conceptual al indicar que éste “ayuda a los contadores públicos a cumplir con los requisitos éticos de este Código y con su responsabilidad de actuar para el interés público”. Y, por último, puntualiza:

“[El enfoque del marco conceptual] se ajusta a muchas variantes en circunstancias que crean amenazas de incumplimiento de los principios fundamentales y debe impedir que el contador público concluya que si una situación no está específicamente prohibida, está permitida”.

Este último señalamiento no es una cuestión menor, por el contrario, enaltece la prioridad de los Principios
Fundamentales y la interpretación del Código en sentido positivo, más allá de reglas y contrario a la forma en que se suelen entender las leyes con tradición en el Derecho Romano, es decir, bajo la idea de que si algo no está prohibido, está permitido.

CONCLUSIONES

El Código de Ética establece la responsabilidad que tiene la profesión de encaminar su actuación en beneficio colectivo a través de los Principios Fundamentales. Cierto, el entorno en que se prestan los servicios del profesional genera amenazas al cumplimiento de esos Principios, pero la forma de hacer frente a ello es la aplicación de salvaguardas.

Es el entorno cambiante de los negocios el que traza la necesaria adecuación de la parte instrumental del Código para adaptarse a sus nuevas realidades; es importante que el contador público conozca esas modificaciones. No obstante esos cambios, la esencia del contador permanece constante.

Mtro. y A.C. Héctor Torres Sánchez
Expresidente de la comisión de Ética y Responsabilidad Profesional
e integrante de la Junta de Honor del Colegio
h.torres@ebc.edu.mx

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