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Auditoría

Principios fundamentales de la auditoría de desempeño

marzo 06
12:47 2017

Las normas profesionales y directrices son esenciales para la credibilidad, calidad y el profesionalismo de la auditoria en el sector público, es por ello que lo primero que debíamos conocer, los que nos dedicamos al control en el sector público, son los Principios Fundamentales de la Auditoría de Desempeño, documento que tomé de las Normas Internacionales de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (ISSAI, por sus siglas en inglés) ISSAI 300. www.issai.org

El documento busca establecer una base común de conocimiento sobre la naturaleza de la Auditoría de Desempeño, el cual incluye los principios que deben aplicarse para lograr un alto nivel de auditoría. El documento brinda un marco general para la realización de auditorías, como base para ayudar a las Entidades de Fiscalización Superior (EFS) en el desarrollo de sus propias normas.

Las normas para la Auditoría de Desempeño (A de D) deben reflejar la necesidad de disponer de flexibilidad en el diseño de los compromisos individuales para que los auditores sean sensibles y creativos en su trabajo y para el juicio profesional en todas las etapas del proceso de auditoría.

La A de D busca brindar nueva información, análisis o perspectivas, y cuando corresponda, recomendaciones de mejora.

El objetivo principal de las A de D es promover constructivamente la gobernaza económica, eficaz y eficiente. También contribuye a la rendición de cuentas y a la transparencia.

La A de D promueve la rendición de cuentas al asistir a los responsables de la gobernanza y de las tareas de supervisión para mejorar el desempeño. Lo logra evaluando si las decisiones del Legislativo y del Ejecutivo son preparadas e implementadas eficiente y eficazmente, y si los ciudadanos han recibido el justo valor de su dinero. Ello no cuestiona las intenciones y decisiones del Legislativo, pero examina si deficiencias en la leyes, reglamentos o en su forma de implementación han evitado la consecución de los objetivos determinados.

La A de D promueve la transparencia al ofrecer una visión de la administración pública y los resultados de las diferentes actividades del gobierno.

El objetivo no se limita a programas, entidades o fondos, también pueden incluir actividades o situaciones existentes.Un ejemplo son las políticas y regulaciones gubernamentales, en donde se evalúan las partes interesadas, los negocios, los ciudadanos y la sociedad. La materia en cuestión se define por el objetivo y se formula en las preguntas de auditoría. Muchas temas en la A de D son complejos y políticamente sensibles.

Los auditores deben escoger un enfoque orientado al resultado, al problema o al sistema, o bien una combinación de éstos.

Los auditores deben establecer los criterios adecuados que correspondan a las preguntas de auditoría y se relacionen a los principios de economía, eficiencia y eficacia.

Los criterios de A de D pueden ser cualitativos o cuantitativos y deben definir contra qué será evaluada la entidad. Los criterios pueden ser generales o específicos, enfocarse en el deber ser, de acuerdo a las leyes, regulaciones u objetivos; lo que se espera, de acuerdo a los buenos principios, conocimiento científico y buenas prácticas, y lo que podría ser, dadas mejores condiciones.

El riesgo de que una auditoría no agregue valor varía desde la probabilidad de no ser capaz de proporcionar nueva información o perspectivas, al riesgo de descuidar factores importantes y, como consecuencia, no ser capaz de proporcionar a los usuarios del informe de auditoría del conocimiento o recomendaciones útiles que puedan hacer una contribución real para mejorar el desempeño.

Aspectos importantes del riesgo incluyen no poseer la competencia para llevar a cabo análisis suficientemente amplios o profundos, carecer de acceso a información de calidad, obtener información incorrecta, no ser capaz de poner todos los hallazgos en perspectiva, y no recopilar o abordar argumentos más relevantes.

Los documentos de planeación de la A de D deben indicar los riesgos posibles o conocidos del trabajo de auditoría previsto, y mostrar cómo se deben manejar.

Por tanto los auditores deben mantener una comunicación eficaz y apropiada con las áreas auditadas durante todo el proceso de auditoría, y definir el contenido y los procedimientos para cada auditoría.

Además, de manera colectiva, el equipo auditor debe tener la competencia profesional necesaria para llevar a cabo la auditoría. Esto incluye buen conocimiento de la fiscalización, del diseño de investigaciones, de los métodos aplicados en las ciencias sociales y técnicas de investigación o de evaluación, así como también fortalezas personales tales como habilidades analíticas, de redacción y comunicación.

Los auditores deben ejercer el escepticismo profesional, pero también deben ser receptivos y estar dispuestos a innovar.

En la A de D se reúne una gran cantidad de información y ejerce un alto grado de juicio profesional y discreción sobre los asuntos de auditoría. Por lo que se debe prestar ayuda a los equipos de auditores, lo cual debe ser visto como una gestión de calidad, por lo que se debe estar abierto a la retroalimentación recibida.

En la A de D, incluso si el informe está basado en la evidencia, está bien documentado y es preciso, aun así podría ser inapropiado o insuficiente si no se logra dar una visión balanceada y objetiva, incluyendo algunos puntos de vista relevantes, o si las preguntas de auditoría no se abordaron satisfactoriamente.

Ningún procedimiento de control puede garantizar informes de A de D de alta calidad. Es igualmente importante que los auditores sean competentes y estén motivados. Por lo tanto, los mecanismos de control deben ser complementados por medidas de apoyo, tales como capacitación y orientación.

Los auditores deben considerar la materialidad en todas las etapas del proceso de auditoría.
La materialidad puede ser entendida como la importancia relativa de una materia en cuestión en el contexto en el que se está considerando.

La materialidad de un tema de auditoría debe tener en cuenta la magnitud de sus impactos. Dependerá de si la actividad es comparativamente menor y si las deficiencias en el área en cuestión pudieran influir otras actividades dentro de la entidad auditada.

Un asunto se considerará de importancia cuando el tema sea considerado especial y donde las mejoras tengan un impacto significativo. Habrá menos materialidad (o relevancia relativa) donde la actividad sea de naturaleza rutinaria y el impacto del pobre desempeño pudiera estar restringido a un área pequeña o de índole mínima.

En la A de D la materialidad por el valor monetario pudiera ser, aunque no necesariamente, una preocupación primordial.

La materialidad constriñe a todos los aspectos de las A de D, tales como la selección de los temas, la definición de los criterios, la evaluación de la evidencia y la documentación y la gestión de los riesgos de producir hallazgos de auditoría o informes inapropiados o de bajo impacto.

Dado que la metodología y los criterios de auditoría pueden haber sido desarrollados específicamente para un único compromiso o trabajo, el auditor tiene una responsabilidad especial para transparentar su razonamiento.

En la A de D el informe contiene hallazgos y recomendaciones, pero además, describe el marco, perspectiva y estructura analítica que fueron adoptados, y el proceso seguido para llegar a las conclusiones.

La documentación no sólo debe confirmar la veracidad de los hechos, sino también asegurar que el informe presente una evaluación equilibrada, justa y completa. Así, por ejemplo, es necesario incluir en el informe cómo los diferentes puntos de vista fueron tratados.

C.P.C. Eduardo Gurza Curiel.
Titular de la Unidad Técnica de Fiscalización del Instituto Nacional Electoral (INE)
eduardo.gurza@ine.mx

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