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Presente y futuro de la Contaduría

Presente y futuro de la Contaduría
junio 01
2019

Los cambios en el mundo han marcado el paso para la transformación de las profesiones. ¿Cómo se pueden anticipar y preparar los contadores para enfrentar estos retos?

Llevo muchos años de ejercer la carrera de contador público y estoy consciente de que lo único constante en nuestra profesión ha sido el cambio. La carrera contable es muy diferente a como era hace diez años y seguirá cambiando para que dentro de otros diez años sea completamente diferente.

CAMBIOS Y SITUACIÓN ACTUAL

La interacción con otras profesiones, con enfoques u orientaciones similares o dentro del propio ámbito de los negocios, pero con formaciones diferentes, han promovido estos cambios.

La intervención de ingenieros químicos, industriales, civiles; de actuarios, de administradores de empresas, que actúan, tanto en la conducción y administración de las empresas como en el análisis e interpretación de la información financiera que de ellas se produce, han influenciado de manera radical en nuestra profesión, la cual ha pasado de ser la única que regulaba la forma en la que se valuaban las operaciones, registraban e informaban, a ser, en el mejor de los casos, un participante más en esas actividades y en otros casos, a ser sólo un espectador obligado a cumplir las regulaciones que nos dictan.

Dentro de la actividad contable, registrar las operaciones de una empresa se ha facilitado enormemente mediante los sistemas electrónicos, los cuales cada día son más eficientes, con mayor capacidad de almacenar datos, producir información y reportes a mayor velocidad, y con la capacidad para permitir que los usuarios puedan registrar sus diversas actividades y operaciones sin la intervención directa de un contador. Estos sistemas tienen bases de datos y reportes precargados, incluso pueden elaborar los estados financieros sin la intervención del profesional contable. La función de auditoría de estados financieros, que era exclusiva de los contadores públicos, también ha sufrido cambios importantes: hoy no se concibe una revisión integral de unos estados financieros, sin la participación de otros profesionistas como valuadores —en su mayoría ingenieros— para la evaluación de inmuebles, maquinarias, plantas industriales, instrumentos financieros, entre otros; actuarios para las obligaciones laborales; expertos en sistemas de tecnología para estimar la seguridad y eficiencia —también ingenieros en su mayoría—; y economistas, entre otros profesionistas que evalúen los precios de transferencia entre partes relacionadas, y demás. Intervenciones indispensables para dar certeza de las cifras que se muestran en los estados financieros, a la luz de las nuevas y sofisticadas regulaciones contables, que ya no son emitidas sólo por contadores.

En el ámbito de la especialidad fiscal ha figurado la coexistencia e interacción con los abogados, la cual ha funcionado muy bien al complementarse. Esta actividad no ha sufrido grandes cambios en la forma en la que se lleva a cabo, desde el punto de vista de la asesoría, ética, profesional, responsable y seria. Ahora bien, la enorme y cambiante, rebuscada y complicada regulación fiscal que se vive actualmente, ha obligado a la profesión a especializarse en áreas específicas del quehacer hacendario, por ejemplo, en las regulaciones en materia de comercio exterior, de seguridad social, por mencionar algunas. Independiente de que estos cambios nos gusten o no, ya son una realidad, ante la cual no queda más remedio que enfrentarla y adaptarse, pues de no hacerlo estaríamos condenados a ser una especie en extinción.

EVOLUCIÓN

La preparación académica es la única manera que conozco para hacer frente al futuro, pero… ¿cómo debe ser?, ¿dónde la podemos obtener? La respuesta está en las universidades y en nuestro Colegio, las primeras deberán ser capaces de dotar a los futuros contadores públicos de las herramientas necesarias para encarar los nuevos retos de la profesión. Es evidente que hoy la preparación no puede abarcar todos los ámbitos del ejercicio de la Contaduría, por lo que se deberá guiar a los estudiantes con conocimientos generales básicos; posteriormente, conducirlos hacia una especialidad.

Los conocimientos básicos son indispensables para formar, junto con el conocimiento de la teoría, el más importante activo de la profesión: el juicio profesional, el cual se verá integrado con la adecuada práctica. Estos conocimientos son conocidos como troncos o materias comunes. Las especialidades pueden ser en finanzas, fiscal, auditoría, información financiera, y demás. Es fundamental que el contador público sea capaz de entender cómo se desarrolla un sistema electrónico, y cómo se utiliza.

No se puede concebir a un contador sin el uso de la tecnología electrónica. Debe ser un complemento básico de nuestra profesión y las universidades deben hacer un esfuerzo por dar esa preparación. En las Instituciones de Educación Superior (IES), se debe motivar, fomentar e impulsar el que los estudiantes entren a las firmas contables, en calidad de becarios, puesto que la práctica es esencial y los despachos son organizaciones donde podrán adquirir esa experiencia.

En la carrera contable se debería implementar un mecanismo de especialidad tipo “residencia”, tomando en cuenta el esquema de los médicos, donde los primeros seis o siete semestres son de conocimientos generales, y los dos últimos, de especialización. Así como los médicos lo hacen en hospitales, los estudiantes de Contaduría lo debieran hacer en los despachos para poner en práctica sus conocimientos teóricos en las áreas en las que puede ejercer. El futuro de la profesión está en el conocimiento y en las aplicaciones de los sistemas electrónicos y del juicio profesional, basado en los conocimientos teóricos y prácticos  especializados. Los contadores del futuro deben ser más proactivos para con su patrocinador, generando mejor información, más oportuna, con más detalle y con criterios más abiertos para valuar, registrar y presentar las operaciones. No se puede permanecer a la expectativa o esperar a que otros profesionistas nos ganen. Una de las grandes áreas de oportunidad de la profesión contable será en la creación, desarrollo, evaluación y mantenimiento de sistemas de control interno de las organizaciones; labor que siempre se ha conocido, pero que hemos tenido una discreta contribución. Seguramente en un futuro habrá un área en la que participemos de manera intensa y primordial.

Respecto de nuestro Colegio, los contadores debemos continuar con la impartición de cursos por especialidad y con actualizaciones de calidad. Referente a las comisiones de trabajo, deben seguir con sus labores de investigación y con la emisión de criterios y puntos de vista, que son muy valiosos para sus miembros, lo que permite hacer atractiva la colegiación. La mayor actividad de investigación la ha generado el área fiscal.

En el futuro, la investigación debería ampliarse de manera significativa en el área contable, al emitir criterios, opiniones e interpretaciones a la normatividad contable, que como nunca antes, se ha generado y ha evolucionado, situación que estoy seguro, en el futuro se incrementará. Gran oportunidad tendrá nuestra profesión, de la que estoy convencido, que es la mejor carrera para, comprender y operar en el mundo de los negocios.

C.P.C. Javier García Sabaté
Presidente del Colegio de 2008 a 2010.
javiersabate@gscn.com.mx

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