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Económico y Financiero

Precriterios 2016

Precriterios 2016
abril 13
2015

La presentación de los Precriterios 2016 propició en lo general, una opinión favorable en el actuar del Gobierno Federal en cuanto a su posición para fortalecer las finanzas del país, sobre todo en un entorno en el que los ingresos petroleros disminuyen drásticamente por el desplome de los precios internacionales del crudo y de la necesidad de hacer verdaderamente eficiente la asignación de los recursos mediante una estrategia de presupuesto “base cero”.

Por el lado de los ingresos, las autoridades anticipan que en 2016 estos serán 88,686.4 millones de pesos (mp) inferiores a lo previsto en la LIF 2015, principalmente por la baja de 287,326.5 mp en los ingresos petroleros como consecuencia del efecto proveniente de la disminución en los precios internacionales del crudo. En el caso de los ingresos no petroleros se espera un aumento de 198,640.1 mp, en especial por el alza de los ingresos tributarios, con lo que llegarían a representar el 11.5% del PIB, el porcentaje históricamente más alto.

Al ajustar las cifras del 2015 con el nuevo marco macroeconómico que considera un precio del barril de crudo de 50 dólares y un crecimiento puntual del PIB de 3.2%, que es el nivel más bajo del rango previsto por las autoridades hacendarias y utilizado para la estimación de las finanzas públicas, se observa que para el 2016 los ingresos presupuestales tendrían un incremento de 45,581.8 mp. Sin embargo, la falta de información puntual sobre el comportamiento de los diferentes rubros de ingresos, lleva a inferir que el aumento en los recursos del sector público será más por la ganancia proveniente del diferencial de precios de importación del combustible, que por otros impuestos como ISR e IVA, sobre todo cuando el mercado interno se mantiene débil y la inversión pública no da señales de incidir positivamente en el crecimiento económico.

En cuanto al gasto público, se prevé una disminución de 181,011.3 mp si se compara con el aprobado en el PEF 2015 o de una baja de 46,743.2 mp si la comparación es con la cifra del gasto ajustado en 2015 con el recorte anunciado de 124,300 mp.

En este caso, el gasto programable pagado tendría que ser 263,723.4 mp menor al compararlo con la cifra aprobada para el 2015. No obstante, el efecto del recorte hará que la necesidad de ajuste de este rubro sea de 135,111.5 mp, cerca de la mitad de lo que se habría requerido de no haber anunciado el ajuste precautorio a principios de este año, según lo comentado por las autoridades.

Es importante señalar que para el cálculo de las finanzas públicas del 2016 se utilizó una estimación puntual de crecimiento del PIB de 3.8%, dentro del rango de 3.3% – 4.3% propuesto en el marco macroeconómico, así como de un precio de 55 dólares por barril de crudo de exportación.

Es evidente que en este contexto la evolución de los ingresos totales no será suficiente para compensar los efectos que se prevén por concepto de los bajos ingresos petroleros y de la necesidad de reducir el endeudamiento del sector público, por lo que será a través de la revisión del gasto público como se podría compensar los faltantes.

La responsabilidad de una revisión de todos aquellos programas que no reflejen una probada rentabilidad social y económica es fundamental si lo que se quiere es lograr un presupuesto “base cero”.

La revisión del gasto programable, donde se centrará el trabajo de identificar todos aquellos programas que sean lo suficientemente eficientes para contribuir al crecimiento del país y bienestar de la población, deberá hacerse con tal meticulosidad que redunde en la posibilidad de lograr una disminución del déficit y de los niveles de deuda en el mediano y largo plazos. El despilfarro de recursos es tal que la asignación del gasto no se refleja ni en un estímulo para la actividad productiva del país, ni en un entorno que permita a las personas y empresas desarrollarse de la mejor manera.

El objetivo de las autoridades es que el Presupuesto de Egresos para el 2016 refleje:

-La eliminación o modificación de programas en términos de su vinculación a los objetivos del PND, así como de programas con bajo desempeño de acuerdo con el sistema de Evaluación del Desempeño.

-Fusión de programas complementarios o duplicados.

-Re sectorización de programas y estructuras para una mejor vinculación institucional y administrativa.

-Eliminación de estructuras organizacionales cuyas funciones sean similares o complementarias con otras estructuras.

-Asignación del gasto de operación y administrativo estrictamente necesario.

Si bien es cierto que revisar a fondo todos los programas de gasto es fundamental para hacer más eficiente la asignación de recursos, también lo es identificar cual es el verdadero margen de maniobra que se tiene en este sentido.

De acuerdo con la clasificación de las finanzas públicas, el gasto total se divide en dos partes; el Gasto No Programable, que es donde se concentra el pago de intereses de la deuda y otros compromisos que son ineludibles como las participaciones a entidades federativas, que representa casi el 25% del gasto total programado para el 2016. Además se debe considerar a las pensiones y jubilaciones, que representan cerca de 15% del gasto programable, y aproximadamente el 11.0% del gasto total, rubro sobre el cual tampoco se puede hacer mucho. Esto nos indica que casi el 65% del gasto total estaría en posibilidades de ser revisado.

La posibilidad de concretar un presupuesto “base cero” es muy compleja, y puede llevarse mucho más tiempo, por lo que podría ser más eficiente plantear un presupuesto basado en un tope de gasto en función de los ingresos disponibles y permitiendo que ocupe un espacio importante el desarrollo de infraestructura, que en la actualidad representa un importante freno para el crecimiento de nuestro país y la creación de empleo.

MÉXICO

Durante el primer mes del 2015, buena parte de los indicadores económicos mostraron un comportamiento positivo que propició un aumento en la confianza de los consumidores. Sin embargo, la persistencia de la debilidad del mercado interno, las expectativas de menor crecimiento y ahora la presentación de los Precriterios 2016, que anticipan menores ingresos y un ajuste adicional al gasto público, sin duda han comenzado a afectar nuevamente, la percepción de los consumidores y de los directivos empresariales.

De acuerdo con el INEGI, las cifras desestacionalizadas indican que el índice de confianza del consumidor tuvo un avance mensual de 0.1%, después de que en febrero se elevara 0.9%. De esta manera, la variación anual de este indicador se ubicó en 4.5%, la más baja en los últimos tres meses, lo que muestra nuevamente una tendencia a la baja. Buena parte de este comportamiento se atribuye a que la expectativa futura sobre los hogares y la economía en su conjunto mostraron una percepción menos favorable.

Por su parte, la confianza de los directivos empresariales continuó deteriorándose ante un entorno en el que no se perciben señales de un pronto repunte del mercado interno y del hecho de que seguimos dependiendo del dinamismo de la economía estadounidense. Esto explica en buena medida porqué  en el sector manufacturero y de comercio el componente que se refiere a la percepción sobre si este es el mejor momento para invertir fue el que tuvo una mayor caída durante marzo, lo que coincide con las variaciones negativas en la percepción sobre el futuro de la economía.

El INEGI informó que con base en cifras desestaionalizadas, durante febrero la producción industrial creció a un ritmo mensual de 0.2%, lo que representó su primera variación positiva en los últimos tres meses. Aunque esto puede ser indicio de un mejor desempeño en los próximos meses, la evolución de los diferentes sectores que la integran, mantiene un comportamiento débil, en especial la construcción que fue la única que tuvo una evolución negativa al caer 2.2% en el mes. La manufactura creció 1.0%, la minería 1.5% y la generación de elect4ricidad agua y gas creció solo 0.1%.

De acuerdo con el INEGI, durante marzo los precios al consumidor aumentaron 0.41%, de tal manera que la inflación anual se ubicó en 3.14%. El aumento mensual provino del alza de 0.85% en los precios de subíndice no subyacente, así como del aumento de 0.26% en los del subyacente. La variación anual de ambos indicadores fue de 5.29% y 2.45%, respectivamente.

ESTADOS UNIDOS

Mientas que el mercado anticipaba que el indicador de servicios que elabora el Institute for Supply Management se mantendría sin cambio durante marzo en 56.9 puntos, los resultados del mes indican que este tuvo una ligera baja de 0.4 puntos para ubicarse en 56.5 puntos. A pesar de esto, es importante considerar que con este comportamiento, el indicador general acumuló 62 meses consecutivos en el rango de expansión.

De los componentes del indicador general de servicios, los mayores avances se observaron en las nuevas órdenes para exportación. Por el contrario, los inventarios cayeron 5.0 puntos y la actividad de negocios 1.9 puntos.

Cifras de la Reserva Federal indican que durante febrero el crédito al consumo se incrementó en 15.5 mil millones de dólares (mmd), cifra que además de superar en 4.7 mmd el aumento de de enero, estuvo 3.0 mmd por arriba de la estimación del mercado.

En cuanto al crédito revolvente, este se redujo en 3.7 mmd, al pasar de un saldo de 888.5 mmd en enero a 884.8 mmd en febrero. Esa fue su segunda caída mensual consecutiva.

Por su parte, el crédito no revolvente aumentó a  2,458.6 mmd en febrero desde  2,439.4 mmd en enero, lo que significó una ganancia de 19.2 mmd. Es importante señalar que este fue el mayor incremento en el crédito no revolvente desde febrero de 2012, cuando tuvo un avance de 24,7 mmd.

 

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)

www.ceesp.org.mx

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