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PIF 5, experiencia práctica en el DPI de la contaduría

PIF 5, experiencia práctica en el DPI de la contaduría
julio 01
2019

Los estudiantes y recién egresados de la profesión contable necesitan adquirir conocimientos exclusivos del ambiente profesional. La presente propuesta busca garantizar la efectividad en los programas de integración

Las normas dirigidas a los organismos miembros de la Federación Internacional de Contadores (IFAC, por sus siglas en inglés) son los Pronunciamientos Internacionales de Formación (PIF). El Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) es miembro del IFAC y agrupa a los Colegios de Contadores Públicos de la República Mexicana, por lo tanto, esas normas son útiles como referencia para las organizaciones educativas, empleadores, reguladores, autoridades del gobierno y cualquier otro interesado que imparta y facilite la oferta de programas de formación profesional en Contaduría y pretenda que sus egresados pertenezcan a los organismos que asocian a la profesión.

El PIF 5 establece la experiencia práctica requerida en un aspirante a profesional de la Contaduría al término de su Desarrollo Profesional Inicial (DPI), así como la mínima que debiera poseer antes de que egrese. Este pronunciamiento menciona que la experiencia práctica inicial puede realizarse en el lugar de trabajo o en otras actividades relevantes para desarrollar la competencia profesional, esto es, el conocimiento técnico, habilidades profesionales, valores, ética y actitudes profesionales que se han adquirido durante el DPI. Sin embargo, este es un proceso continuo, ya que la experiencia práctica posterior al DPI sirve para alcanzar competencias más especializadas en áreas como auditoría, fiscal, finanzas, gestión, gobierno corporativo y control interno.

Las revisiones del trabajo realizado deben ser hechas por un supervisor que no sólo evalúe, sino que también guíe en el proceso”

De acuerdo con este pronunciamiento, las oportunidades que el estudiante tenga para obtener experiencia práctica, sobre todo si se lleva a cabo en un lugar de trabajo, le ayuden a tener conciencia del entorno en el que se aplican sus conocimientos, a mejorar el entendimiento de las organizaciones, a relacionar el trabajo contable con otras funciones y a desarrollar niveles progresivos de responsabilidad conforme avanza su práctica. En México es común que algunos estudiantes de Contaduría comiencen a trabajar antes de graduarse, por lo que pueden cubrir con facilidad este requerimiento. No obstante, hay quienes no tienen esa oportunidad, por lo que es recomendable que las universidades o Instituciones de Educación Superior (IES) diseñen programas que permitan adquirir dicha experiencia, los cuales podrían consistir en prácticas profesionales, estancias programadas en empresas, programas de experiencia profesional y servicio social o asignaturas basadas en proyectos, entre algunas otras.

Asimismo,el pronunciamiento establece que la experiencia profesional puede medirse de tres formas:

Basada en resultados. En este tipo de evaluación puede incluirse la medición de los resultados del aprendizaje alcanzado mediante un mapa de competencias, la revisión de un proyecto de investigación o bitácoras de trabajo comparadas con el mapa de competencias.

Basada en insumos. Tradicionalmente, este enfoque se mide en tiempo. La evidencia que usa son registros de asistencia, hojas de tiempo, diarios del lugar de trabajo y bitácoras de trabajo. Se utiliza como indicador por su facilidad de medición, pero tiene limitantes, por ejemplo, no siempre mide los resultados del aprendizaje adquirido.

Combinación de enfoques. Se presentan evidencias de ambos enfoques (competencias e insumos) para justificar la adquisición de experiencia. Por ejemplo, un alumno concluyó una estancia de un mes en una empresa y muestra una bitácora de horas trabajadas, donde acumula 40 horas en el mes (insumos), pero también muestra un portafolio de evidencias que contiene un presupuesto de costos y la conciliación bancaria que él realizó (resultados). Esas evidencias, en su conjunto, representan un enfoque combinado de medición de experiencia.

Una evidencia verificable es objetiva, comprobable y está por escrito o en formato electrónico. Según el PIF 5, es conveniente que durante la formación del futuro profesional de la Contaduría existan revisiones de la experiencia práctica adquirida de manera periódica, por lo que se sugiere que cada estudiante cuente con un supervisor de experiencia práctica o un mentor que lo guíe en ese proceso. Ello constituye un reto, sobre todo para las instituciones, cuya matrícula no les permite asignar un guía a cada uno de los estudiantes por lo que, en el mejor de los casos, llevan a cabo un seguimiento grupal o establecen la demostración de la experiencia como requisito de graduación.

Para los estudiantes que también trabajan, lo recomendable es solicitar a sus empleadores cartas que avalen la experiencia alcanzada. Sobre este punto, sin duda un modelo exitoso es el que siguen los despachos profesionales, cuya estructura promueve la inclusión de estudiantes supervisados por profesionales de mayor experiencia, los cuales, a su vez, son coordinados por los socios de más trayectoria.

En efecto, para el aspirante vale mucho la pena documentar este proceso, por lo que el pronunciamiento sugiere establecer actividades de evaluación de la experiencia práctica apropiadas, donde se consideren las siguientes actividades:

  • Diseñar un sistema para dar seguimiento a la experiencia lograda.
  • Proporcionar una guía escrita referente al programa.
  • Definir un mecanismo para aprobarla aptitud de los empleadores.
  • Evaluar y aprobar el entorno de experiencia práctica antes de comenzar.
  • Establecer un sistema periódico de información de los empleadores para cubrir cambios.
  • Revisar la experiencia práctica adquirida con base en presentaciones escritas.
  • Alentar a los empleadores a proporcionar retroalimentación.
  • Dar seguimiento a los empleadores y supervisores de experiencia práctica.
  • Llevar a cabo de manera periódica estudios sobre las competencias requeridas por los profesionales de la Contaduría.

Estas recomendaciones apoyarán a las instituciones educativas y a las organizaciones públicas y privadas, para que se tenga información respecto a la experiencia práctica requerida por todos los profesionales de la Contaduría y para que cumplan de forma satisfactoria con las necesidades de los servicios que se han vuelto indispensables en el cambiante y globalizado entorno empresarial, lo que aumentará la credibilidad de la profesión y protegerá el interés público al servir a la sociedad con profesionales altamente capacitados.

Dra. María de los Ángeles Aguilar Anaya
Vicepresidenta de la comisión de Educación del Colegio
maria_delosangeles@comunidad.unam.mx

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