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Pemex, crónica de una muerte anunciada… otra vez

Pemex, crónica de una muerte anunciada… otra vez
septiembre 01
2020

Es ampliamente conocido que Petróleos Mexicanos (Pemex) fue la empresa pública que se convirtió en motor de la economía nacional durante la segunda mitad del siglo pasado. Sin embargo, en la actualidad está al borde del abismo gracias a malos manejos, una pésima política energética y la corrupción. A finales de julio pasado, la paraestatal emitió su reporte de resultados al segundo trimestre del presente año y son desastrosos. Los ingresos totales en comparación con el año 2019 cayeron 51.8%. Al respecto, se identifican tres causas: la disminución de los precios del petróleo, la caída pactada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en la producción y, en particular, el bloqueo comercial gestionado por la misma OPEP ante la negativa de México por el recorte de la oferta mundial.

El precio de la mezcla de exportación que en promedio se ubicaba en 23.84 dólares por barril, cayó 60.1% respecto al mismo trimestre de 2019. Lo anterior ocasionó una disminución de operación de 29 mil 585 millones de pesos sólo durante el lapso considerado. Además, la pérdida total de esos tres meses ascendió a 44 mil 337 millones de pesos, mientras que la semestral fue de 60 mil 587 millones de pesos. El volumen de exportaciones de crudo también disminuyó a tasa trimestral en 5.7% y a tasa anual en 3.9%, con un acompañamiento de una caída en las ventas internas de 34.7% a tasa anual. Derivado de la pandemia, la venta de gasolinas en México disminuyó 49% y el precio se ubicó en los 14 pesos por litro, en promedio, durante el periodo abril-junio. En consecuencia, los ingresos en pesos cayeron 53.6 por ciento.

Derivado de la pandemia, la venta de gasolinas en México disminuyó 49% y el precio se ubicó en los 14 pesos por litro, en promedio, durante el periodo abril-junio».

El capital contable de la empresa al cierre de junio fue de 2 billones 531 mil 378 millones de pesos, que, al tipo de cambio vigente del peso al dólar, al momento del reporte, fue de 115 mil 062 millones de dólares aproximadamente. La deuda financiera al mes de junio fue de 107 mil 153 millones de dólares, pero uno de los principales problemas de la empresa en términos del vencimiento de deuda es que, en el corto plazo, debe solventar compromisos por 9 mil 275 millones de dólares más unos 40 mil 400 millones de pesos, ambos para finales de 2020. Con la disminución de la calificación de la deuda por parte de Moody’s y Fitch a niveles Ba2, a mediados de año, Pemex perdió su grado de inversión y la ubica en grado especulativo. Al ser dos calificadoras que definen la misma valoración de los fondos de inversión, ocasiona que se les denominen “bonos basura”. Sin duda, generará una venta masiva de los bonos de Pemex, lo cual la mayoría de los analistas ya daba por sentado. Es claro que, para salir de sus compromisos en materia de deuda, la empresa tendrá que reestructurarla o adquirir una nueva y esto ocasiona que el barril sin fondo en el que se había convertido, ahora sea más ancho.

El panorama no es alentador. Actualmente Pemex está basando su actividad en la refinación, otra pésima política energética, en lugar de la producción y la exploración. Aunado a esto, el futuro de las energías limpias cada vez está más cerca. Por ejemplo, Joe Biden dio a conocer el pasado 15 de julio que, de llegar a la presidencia de Estados Unidos de América (EUA), destinaría 2 billones de dólares durante su mandato para apoyar las energías limpias, a diferencia de su actual competidor, que dio prioridad a los hidrocarburos. De ser así, la paraestatal estaría condenada a morir… otra vez.

Dr. Salvador Rivas-Aceves
Secretario de Investigación de la Universidad Panamericana
y de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales
srivasa@up.edu.mx

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