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Opciones éticas profesionales

marzo 01
00:10 2015

Con el propósito de compartir una consideración del significado de la ética como una aportación natural, guardando el debido respeto por el estudio del conocimiento, se define:

Ética es la meditación, limpieza y progreso constante del espíritu, encaminado a la inteligencia emocional consciente, para asimilar la bondad de lo debido moralmente correcto de las costumbres, principios y valores establecidos para regular el bien de la conducta humana con dignidad, diligencia, generosidad, tolerancia y sabiduría, para convivir con respeto y apego a las normas educativas, de forma compasiva y virtuosa en las relaciones con nuestros semejantes, contribuyendo a optimizar el medio ambiente donde desarrollamos las oportunidades productivas que norman el sendero de paz, acatamiento, reconocimiento y armonía en la compresión de las comunicaciones para una sana enseñanza cordial en beneficio del refinamiento del deber ser personal y social, que produzca felicidad y satisfacción del cumplimiento responsable de servir lo mejor posible.

Dentro de las alternativas de proyección de vida sustentable que debe considerar la inteligencia profesional de excelencia, se encuentra el camino para dar sentido verdadero a la contribución de valores agregados, con responsabilidad natural para conservar e impulsar la unificación de conceptos y principios conscientes, para la reconstrucción moral por la dignidad, comprensión, integridad, admiración, respeto, protección, comunicación, alianza, justicia y los derechos humanos en los siguientes aspectos:

  1. Educación ética, ecológica y emocional.
  2. Transformación para tener todos trabajo preferentemente de acuerdo a su talanto.
  3. Seguridad, salud, servicios y sustentabilidad.

Difícilmente podemos pedir algo consciente a quien no lo es, no podemos pedir al árbol del olmo que dé peras, tampoco pedirle a las piedras que den agua. Pero el ser humano tiene la fortuna de recapacitar, de reflexionar y sobre todo de meditar para poder ser cada día mejor ser humano y descubrir sus potencialidades.

Al igual que la grandeza natural que nos provee el planeta, debemos someternos a esa grandeza por mejorar la calidad de vida propia y del bien común, algunos ejemplos puede ser sobre objetivos a favor de la educación, la salud, la seguridad, el patrimonio ecológico y mejoras de justicia social, independientemente del desarrollo y oportunidades de los servicios laborales.

Es loable que el profesionista se esfuerce por su bienestar y el resultado de sus servicios o por cumplir con el sustento patrimonial, sin embargo hay que señalar que los verdaderos profesionales se preocupan, además, por su responsabilidad social, pero mejor aún, lo más importante es que la excelencia del poder discernir con valores y principios universales, los lleva a estar ocupados por el destino de la educación y preparación productiva del estudiantado, derivado de las problemáticas por falta de virtud ética en gran parte de la sociedad.

Se dice que el éxito no solo es bienes materiales, es estar en paz, con energía de vivir con buena salud, de poder desarrollar actividades con seguridad y perspectivas sociales. 

El atender cuestiones de ética financiera sustentable en la preparación de un nuevo proyecto de nación, resulta importante incluir el tema en todos los niveles educacionales y sobre todo en las carreras profesionales, como una decisión presente y consciente para intentar reparar y prever la prolongación de un futuro generacional con mejores posibilidades y condiciones de vida más aceptables de la que actualmente contamos.

De nada sirve a la sociedad crear profesionistas que solo se beneficien de las escasas encrucijadas, que a veces son absorbidos por las condiciones imperantes en el mercado laboral, que en muchas ocasiones delimitan estilos que no brindan confianza o referencias éticas o morales, ya que la necesidad profesional derivada de conseguir ingresos para su sostenimiento y a veces su imagen, es una prioridad impostergable, no resulta sencillo el mantenerse en una demanda de trabajo cada vez mayor, donde la aptitud ya no es tan indispensable como la actitud, referencias personales, familiares o de compadrazgo.

La realidad y la experiencia indica que al tenerse que alinear a las circunstancias, donde la mayoría de los casos limitan las iniciativas propositivas e incluso los derechos humanos en la revisión de abusos e ineficiencias de autoridades, que pueden perjudicar ciertos interese creados por costumbres e imposiciones, no obstante de contar con códigos de conducta para guardar apariencias, o más aún, se elaboran estratégicamente de tal suerte que les permite lavarse las manos ante contingencias inherentes de la posible aplicación de las medidas legales, so pretexto mediatizado de culpar a otro evitando se afecte su responsabilidad e integridad ética. Lamentablemente muchos lo viven a diario, en términos de eludir al subconsciente de no sentir culpa o vergüenza de un determinado acto, a veces protegido por un amparo esperanzador para seguir evadiendo a su consciencia y a veces la propia ley, existen códigos de conducta que al final difícilmente se usan si van en detrimento que puedan afectar las oportunidades del poder o intereses particulares, por lo general de tipo económico.

El mundo del planeta humano exige profesionales que ayuden a las estructuras y superestructuras de conservación educativa en la redefinición e inculcación de valores.

Necesitamos buscar oportunidades para acrecentar la cultura del buen ser, del buen hacer, del buen tener y del buen contribuir mediante creativos y aplicables ejemplos de conducta consciente para una mejora educativa con hechos, actividades y servicios a favor de la integración del desarrollo y renovación continua de nuevas formas de aprendizaje, incluyendo las tecnológicas, que den una esperanza de fondo para el progreso social como una opción ética profesional en materia financiera y sustentable.

Demos mayor atención en la implementación logística para unificar criterios y valores tanto en los conceptos como en la importancia del talante en la otorgación de los servicios, no solo técnicos, sino profesionales de valor agregado e incluir un compromiso de vida para desarrollar de forma más reflexiva dentro de las carreras universitarias y seguir evitando, en muchos de los casos, la falta de oportunidad institucional educativa por no integrar y actualizar opciones de mejoras normativas de ética financiera sustentable que permitan dar un mayor enfoque sobre las necesidades y responsabilidades sociales que debe asumir el profesional ético de excelencia en contribuir y concretar proyectos viables a favor del bien común.

La situación de crisis formativa, social, política y económica es tan grave como la crisis moral y ética que se agudiza cada vez más por falta de oportunidades productivas en el campo laboral y educativo, aunado a la creciente coalición de la delincuencia tanto interna como externa de los diferentes niveles de gobierno, también hay que sumar el despilfarro de campañas e imagen por aparentar algo que no es, incluso el acrecentado interés a nivel internacional de dar a conocer cifras macroeconómicas que no ayudan a los millones de desempleados ni a los empleados con raquíticos sueldos, que a partir de la reforma laboral y fiscal se han visto disminuidos en su poder adquisitivo, de prestaciones laborales y sociales. Estimado lector, lo invito a consultar las cifras que presenta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Es bueno escuchar cuando se dice que se han creado un millón de empleos en los dos últimos años, es vergonzoso cuando no se informa que en ese mismo periodo se han dado de baja 900 mil empleos, por citar cifras aproximadas. Consideremos para el ejemplo que de esos 100 mil empleos reales producidos, representan en su conjunto que el 30% no rebasa sueldos mayores a tres salarios mínimos, es evidente que las 900 mil recontrataciones se han desfavorecido con menores sueldos y condiciones laborales, orillando al aumento del comercio informal y la delincuencia.

Otra opción ética profesional muy importante que debemos atender es encontrar los medios para auto organizarse para cuestiones de prevención y seguridad, optar por canales de protección patrimonial para evitar tanto abuso de poder, corrupción, delincuencia organizada (secuestro, asesinatos, ataques cibernéticos, chantajes, etc.), impunidad e injusticia social, sin considerar a los millones de muertos y desaparecidos que no se contabilizan para ocultar verdades que inician de las miles de llamadas diarias que sufre la población para ser extorsionada.

Cuando uno es víctima en carne propia ante las amenazas de muerte, secuestro o exigencias de cobro por derecho de piso o protección delincuencial, la vida y sus conceptos sufren un escalofriante giro, automáticamente se vuelven conscientes y emerge una nueva actitud por los valores de vida o un simple sometimiento ante la indiferencia y en ocasiones de verse inmerso o coludidas las autoridades, por lo que en ocasiones resulta un doble riesgo denunciar.

Resulta difícil ignorar los datos del INEGI que arrojan las encuestas de principios de año hechas en las ciudades más importantes de todo el país, relativas a la creciente preocupación por la desconfianza que va en aumento por parte del consumidor al considerar que hoy se encuentran peor financieramente que hace doce meses y por creer que no estarán mejores dentro de un año, ante la imposibilidad de una perspectiva de mejora económica del mercado interno que permita apoyar el ambito familiar y social.

Si agregamos que los recortes presupuestales y los pronósticos de analistas indican una baja económica nacional en sus índices proyectados para el presente año de 2015 y 2016, más la necesidad legal de optimizar la distribución de oportunidades de impartición de justicia, incluso de forma global, resulta muy desalentador para cualquier rama económica productiva. Pero es más deprimente que uno sea víctima de la extorción y del secuestro cuando se informa que bajan los índices de delincuencia, anteriormente la emigración era por la busca de oportunidades laborales, hoy en día es por la falta de seguridad y de garantías ante la denuncia de ilícitos.

Por otro lado, cabe notar que no obstante el gran esfuerzo pedagógico que se lleva avanzado, es notorio que falta amalgamar una enseñanza con convicciones de congruencia ética y desarrollo de habilidades encaminadas a la emotividad consciente por mejorar las actitudes y modos de Conducta Dignificadora de los valores desconceptualizados. La creciente indiferencia, más la creciente violencia optativa por decisión personal, nos lleva a la ponderación de la crítica destructiva disfrazada de envidia, odio y egoísmo como algo habitual y distante cada vez mayor de la ética profesional que se requiere hoy en día.

En ese sentido, existe una creciente preocupación por la elevación cultural que se debería dar en el nivel licenciatura y posgrados, al volcarse en sus conceptos exclusivos, referidos a la clasificación de conceptos especializados, sin contextualizar la universalidad del conocimiento básico de cultura general y muy en especial el ámbito de mejoras en conductas de bien común y contribuciones éticas profesionales de tipo socioeconómicas.

Es importante señalar que la profesión contable es por excelencia la necesidad económica de interpretar honorablemente la pericia más adecuada de evaluar los importes y cifras de las cantidades para establecer el desarrollo de la producción, emisión y revisión de la información financiera que se requiere validar para la confiabilidad de la posición y resultados de las organizaciones para determinar la importancia o fallas de su operatividad en la otorgación de bienes y servicios que se reflejan numéricamente en los estados financieros para saber su posición y utilidad monetaria, respetando las diferentes normatividades que se establecen para dar los elementos y herramientas para la rendición de cuentas y toma de decisiones para contribuir al progreso y productividad referida con el objetivo de crear abundancia y bienestar social de quienes colaboran o  prestan servicios profesionales.

Es lamentable olvidar que la Contaduría no es solo registrar y revisar las operaciones comerciales o las transacciones financieras o determinar inventarios, costos y presupuestos, claro que sobresale la cuestión impositiva para el pago de contribuciones fiscales derivadas de los diferentes impuestos y condiciones tecnológicas que apremian día con día, sin embargo es difícil pensar o ignorar a la voz de la consciencia que por sentido común surgen varias preguntas ineludibles, como: ¿De qué sirve tanta legalidad sin ética?, ¿De qué sirven tantos negocios e industrias  sin ética?, ¿De qué sirve tanto profesionalismo sin ética? ¿De qué sirven supuestas asociaciones y centros de enseñanza o de ayuda sin ética?, ¿De qué sirven tantos políticos y autoridades sin ética?, sobre todo ¿De qué sirve quienes hablan o se ungen de saber de ética, si no la ejercen?

Muchos piensan o dicen que la ética es importante para crear riqueza honorable, siempre y cuando no afecte sus intereses presidenciales o de tribuna pública, o en el peor de los casos, hay quienes viven de costumbres de autogestión o simplemente se conforman con definir que no hay más ética que la razón simplista de hacer lo que uno quiere sin perjudicar a un tercero, o más aún que la ética es cuestión subjetiva o de enfoque personal. Necesitamos hacer consciencia y luchar en contra de tanto nepotismo, indiferencia, conformismo y adecuaciones raquíticas que afectan con la doble moral de autoengaño, so pretexto de justificar las carencias de consciencia con que se vive.

Quien se jacte de ser profesional o persona culta enterada de las carestías mundanas, también debe considerar, que quienes toman, consciente o inconscientemente, una opción de no hacer nada, son tan culpables como los que ignoran la realidad y dejan pasar como algo normal la corrupción, la falta de estudio, la escaza actualización de cultura ética, la falta de rendición de cuentas y  necesidad imperiosa de optar por una mejor visión de porvenir hacia una iniciativa para optimizar formas y modos de aportar calidad educativa integral que permita mejores conductas de utilidad productiva social.

Tratando de interpretar y resumir la elocuencia de la sabiduría vertida por estudiosos y analistas, todo parece indicar que la revolución moral que se requiere, se debe dilucidar como la nueva moda de los seres inteligentes en busca del éxito complementario a su Aportación Dignificadora Profesional y de Vida Existencial, se basa en regenerar opciones y actitudes éticas con responsabilidad social, sí solo sí, comprendemos, respetamos, comunicamos y compartimos nuestras capacidades y virtudes.

Estas virtudes de opción ética para desarrollar y lograr una inteligencia profesional actualizada se estima necesario contar y comprender lo siguiente: Principios personales, prevenciones patrimoniales, progresos profesionales, potencialidad pura y pasión de poder para ayudar en el progreso del bien común, abundancia social e integración educativa. Incluso a nivel de las virtudes de la dinámica mental y espiritual, regalando buenas intenciones de bienestar, deseos de felicidad y salud, como cuando damos un abrazo con fraternidad con los mejores propósitos y felicitaciones, claro que si podemos regalar servicios profesionales o establecer estrategias comunitarias, o brindar tiempo o cosas materiales a quienes realmente lo necesitan, podremos subsanar parte de algunos momentos del malgastado o inconsciente pasado, seamos verdaderos profesionales, independientemente de la carrera o de la licenciatura que se acrediten en los estudios realizados.

Demos paso a la necesidad de una apertura más emotiva, educativa y ecológica de una mente que se conecte al corazón, (donde radica la inteligencia intuitiva, holística, emotiva, ética y moral) con aspiraciones más importantes en lo social, más integradas en lo individual, más  elevadas a favor del medio ambiente y de más trascendencia profesional en consciencia a favor para estar bien consigo mismo y estar dispuestos apoyar para reeducar con principios, conceptos y opciones éticas de mejora en pro de las actitudes y aptitudes de intentos por mejorar la situación de millones de personas, con necesidad de brindar una esperanza de reencuentro con nuevas formas de vida y hacer propios los conceptos y valores que su razón y nivel les permita acrecentar sus potencialidades productivas y educativas en materia de consciencia que la universalidad del conocimiento pueda aportar en un marco conceptual de la contaduría ética financiera sustentable.

De acuerdo a los nuevos reportes del instituto oficial encargado para medir los índices de la pobreza y precariedad de los salarios en las principales ciudades a crecido en algunas por encima del 100% y los trabajos que se han creado en su mayoría no rebasan más de 3 salarios mínimos, aunado a crecimiento económico precario en promedio de los dos años del presente sexenio de gobierno que oscila en el 1.8% y dadas las condiciones de falta de atención del mercado interno, la afectación de los impuestos a los empresarios, la reducción de deducibilidad por gastos operativos y laborales, la desconfianza creciente de las familias para consumir bienes y servicios, los aumentos de falta de trabajo y apoyos de fomento para la productividad operacional microeconómica, dan como resultado la necesidad de hacer un giro estratégico para un cambio de la visión del país que queremos para nuestro destino.

Parece ser que se han agotado las alternativas de los estudiosos y responsables del progreso económico (excepto el de la banca nacional, que en realidad es extranjera y recaba en nuestro país el 45% de las utilidades a nivel mundial). Todo parece indicar que la formula por la cual debemos apostar, es reeducar con valores de consciencia transformadora y realizar una auditoría reflexiva de la historia que estamos escribiendo, debemos lograr coaliciones más definidas basadas en opciones éticas profesionales carentes de temor o represalias por conducirse con la verdad y la honorabilidad, para abrir paso a una conducta más condescendiente y decente que nos permita disfrutar de la vida y no vivir en constante agonía financiera, no obstante que la mayoría de las personas hemos vivido en tradicionales crisis financieras cíclicas, es mentira que la costumbre puede más que el amor, cuando éste se conoce y se respeta con la admiración y comprensión de una realidad y necesidad de superación, se puede lograr el auto perdón y el perdonar a terceros que han abusado de manera sistemática favorecida por la pobreza espiritual basada en la falta de convicción y valor ético.

A diferencia de nuestros antecesores y héroes que nos dieron patria dando su vida por la lucha de sus ideales y de muchos de los derechos que hoy en día podemos disfrutar, existe la oportunidad de luchar sin revanchas ni rencores, usemos la mejor herramienta de convencimiento con razones, lógica y sentido común para resolver las cosas que se deban cambiar y conseguir para el bien común mediante el debate y el dialogo constructivo.

Dicha lucha no es factible cuando no se tienen raíces de vergüenza y reconocimiento de los principios honorables, por ejemplo, no es posible ni admisible que un partido político diga una cosa propositiva cuando no está en el gobierno y la deseche de improcedente cuando ya llega a gobernar, como el caso actual de la designación del secretario de la función pública, que se supone que su responsabilidad es atender que se evite la corrupción dentro del gobierno y la pregunta es ¿Dónde está la razón, la lógica de lo justo y del sentido común?, ¿Dónde está la ética profesional?, ¿Por qué antes si se requería que el senado ratificara la designación presidencial  del secretario y ahora no?, bueno al parecer la prudencia accedió a la razón ética y finalmente se aprobó.

La mejor opción ética profesional que podemos realizar es saber cuándo debemos ser pacientes y tolerantes, sin embargo debemos aprender a considerar lo realmente importante y no recular por hacer que se haga lo correcto conforme a ley, principios y derechos establecidos con fundamentos normativos y éticos de servicios que afecten a la comunidad ante un acto de injusticia o irresponsabilidad.

La ley milenaria propositiva de la humanidad es preparar, educar y progresar con conceptos de vida óptimos en nuestras conductas pacíficas y de convivencia para mejorar las condiciones de vida y poder alcanzar la realización del deseo de todos los habitantes de este dañado planeta, llamado tierra, donde la mayoría de  las personas luchan para subsistir y mantener el sueño de la esperanza de alcanzar el histórico sustento, vestido y un lugar digno de habitar que incluya una sana convivencia y bases de la verdadera dignidad del amor y el camino a la integridad del auto perdón por carecer de valor de examinar nuestro interior para dar verdadero valor a nuestro exterior.

Al final nada se termina sin una actitud ética conductiva de integridad solidaria en la generosidad, hacia uno mismo, a quienes le rodean y a quienes se puede educar, no hay, no existe por más que inventemos el éxito, gloria o felicidad que derive del interior de los genes morales que den paz y armonía de vida.

Existen cambios de conductas de valores que se derrumban y otras que emergen de la consciencia de hacer bien sin mirar a quien, que se destina una pasión por mejorar la educación y cultura, la salud y la seguridad, la igualdad de género y los derechos humanos, la tolerancia, las bondades cívicas y morales, la preservación sustentable y la calidad de vida encaminada al progreso social para cumplir los siguientes objetivos:

  1. Valorar y orientar su vida con propósitos dignos de crecimiento consciente.
  2. Auditoria responsable para transformación ética personal.
  3. Meditación cotidiana para encontrar la potencialidad del ser humano para darse a si mismo principios racionales que orienten el bien personal y común.
  4. Clarificar y analizar los problemas morales, valores y proyectos éticos sociales.
  5. Examinar los valores morales del comportamiento cotidiano y evitar prejuzgar.
  6. Conducirse con actitud de tolerancia y respeto hacia otras opciones éticas, desde juicios y valoraciones de autonomía moral o de costumbres regionales.
  7. Rechazar todo tipo de injusticia, corrupción, crímenes, secuestro y demás delitos.
  8. Procesar juicios morales de valor reconocidos para solucionar  problemas éticos.
  9. Debatir de forma racional, para la mediación de conflictos con dialogo y respeto.
  10. Jerarquizar valores para contar con medidas para resolver problemas morales.

En conclusión se puede decir que las opciones éticas profesionales están abiertas para las personas responsables que cuenten preferentemente con estudios de carrera universitaria o de mayor nivel que puedan comprender la situación problemática de la crisis moral que se viene acrecentando con abusos, engaños y mentiras que tratan de fungir como virtudes, que solo distorsionan la inteligente para alcanzar el éxito, mediante caminos desleales a la buena educación, a las buenas maneras y costumbres.

Es necesario, adaptar un método que pueda influir en una revolución de reingeniería para la ponderación de los valores que conlleve un respeto y dignificación educativa que nos conduzca a una nueva visión para reorganizar los programas educativos para una mejor percepción y defensa de los derechos universales mediante una consciencia ética financiera sustentable que permita abrir nuevos horizontes de progreso económico y social con paz, sin rencores y con cumpliendo de la Ley, para poder iniciar una reconformación de la productividad del mercado interno, basado en una seguridad que favorezca a los micro y pequeños empresarios con posibilidades de mejorar el futuro de esta gran nación.

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez

Consultor en Ética y Responsabilidad Financiera Sustentable, Socio y Columnista del Colegio de Contadores Públicos de México

cpcvicenterobleda@hotmail.com

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