Veritas Online

Ejercicio Profesional

Niveles de conducta profesional

Niveles de conducta profesional
noviembre 12
12:24 2015

Es un deber en todas las profesiones capacitarse en la aplicación de su código de ética para conocer los principios morales de justicia, encaminados a la verdad de sus fundamentos para poder sustentar sus niveles de responsabilidad por el desempeño de su buena conducta, en la contraprestación de sus servicios profesionales y la aplicación técnica, tecnología y científica de su época dentro de su actividad profesional.

El nivel de la conducta profesional que se distingue por la solución de los problemas cotidianos en la prestación de los servicios, conlleva una preparación, atención y concentración dentro del conocimiento de las normas competitivas que implica prestar servicios profesionales en su nivel de expertis. El ideal profesional es conducirse en consciencia colegiada a favor de mejores criterios sobre el bien común, para proteger y optimizar el prestigio, progreso y procedimientos necesarios para dar el mayor nivel de conocimientos posibles a los agremiados en la preparación de las diferentes formas en que se pueda contribuir a cumplir y optimizar sus capacidades técnicas, asesorar en obligaciones legales y normativas en su marco de actuación y sus responsabilidades éticas acorde a su nivel y compromisos productivos, que den como resultado alternativas de mejoras en su eficiencia laboral, excelencia en el trabajo, desarrollo personal, profesional, patrimonial y social con aportaciones sustentables con sentido humano de veritas.

El nivel de responsabilidad se debe determinar de acuerdo con la capacidad de entendimiento educativo dentro de la percepción de su medio ambiente. Es una especie de marca humana que nos caracteriza en forma individual: por favor véase en el espejo con los ojos cerrados y piense que al abrirlos va a ver a quien más crítica o más admira, como un reflejo de lo que usted hace a diario con esa persona de forma inconsciente o en consciencia de quien haya sido capaz de observar cualidades o virtudes, o quizá defectos y críticas sobre los últimos acontecimientos con quien haya tenido oportunidad de haber convivido. Reflexione y piense.

La pregunta es: ¿cuál es su marca? Usted puede pensar de otra persona que es puntual, o impuntual, que sabe asearse o no, que sabe arreglarse o que es desalineada, que es amable o desatenta, bondadosa y atenta o indiferente, alegre o triste, inteligente y simpática o no, culta y preparada o solo le gustan los chismes, odiosa o amorosa, carismática y sobresaliente o aburrida e intranscendente, trabajadora y cumplida, o quizá simplemente suertuda o poderosa.

Todos tenemos una marca ante la gente con valores éticos y ante gente con valores financieros, cuando las personas traspasamos la subjetividad del nivel de conducta profesional enfocado al objetivo supremo existencial. En otras palabras, cuando somos conscientes de nuestro objetivo de vida, resulta más fácil dejar huella de la marca individual que todos llevamos con o sin reconocimiento social, pero es de hecho aceptado y cobijado por la consciencia universal de la ética inmortal.

Por desgracia, la mayoría de las personas lamentamos que existan conflictos de intereses en estos ámbitos de valores, donde muchas de las veces se dan en las formas de gobernar al permitir en muchos países el crecimiento de la economía informal, que es mayor que la formal y por ende desvirtúa la desproporción de justicia ética con la equidad financiera ante la falta de derechos humanos más completos. Además, si sumamos todas las pobrezas profesionales de espíritu ético que solo se limitan a generar recursos financieros sin lograr en muchas de las veces una mejor calidad de vida, incluso al final de su vida laboral permanecen trabajando, ya sea por gusto de consciencia para el bien común o por la inseguridad de perder su poder adquisitivo. Hay que trabajar para el buen vivir para cubrir una de tantas responsabilidades patrimoniales y no vivir sólo para trabajar por bienes materiales, podemos tener diez vidas con que el producto del trabajo  y seguir sin tener una vida de calidad basada en valores que valgan y no en valores que al final no valen. Lo único que nos llevamos al morir son los valores éticos, los otros valores materiales por lo general sólo dejan problemas egocéntricos.

En la colaboración anterior se escribió sobre la responsabilidad ética. Dicha situación fundamenta a los seres humanos que debemos encontrar la libertad de consciencia para mostrar nuestro mejor nivel de responder a nuestras capacidades técnicas dentro de nuestro Mapa Espiritual de la Geografía Ética (colaboración del mes de abril), y desarrollarlas para maximizar los diferentes sentidos a favor de la calidad de vida que deseamos y merecemos derivado de los esfuerzos que otorga la capacidad personal y profesional del nivel e conducta educativa.

Quizá una de las cosas más difíciles de aceptar es el nivel de conocimiento sobre las expectativas externas de la gente sobre uno y los deseos propios que hacen una extraña autonomía de jerarquía, no social o económica, más bien de auto realización consciente sobre la importancia de lo que interiormente queramos dar a nuestra vida y no a las circunstancias ocasionales, que en muchas de las veces marcan un estilo o nivel de vida por una forzada y en ocasiones confundida profesión o actividad laboral llena de insatisfacciones o incomprensiones, incluso en ocasiones lo tachan como de suerte ya sea como buena o mala, o la circunstancia amable de un benefactor, incluso del clima o medio ambiente, razones sobran para determinar un hecho que pueda desestimar llegar a ser bueno y parezca malo, o bien, un evento que parezca malo y sea bueno.

Quizá algo de lo más difícil en la vida es reconocer nuestros errores o la falta de decisión de saber que debemos aportarle a la vida. Existen millones de personas que no tienen trabajo, pero quizá muchas de ellas lleguen a tener la congruencia de hacer lo que realmente nacieron para aportar a la vida  y resulte una gran oportunidad. Existen otros muchos seres humanos que tienen que trabajar donde se les presente la primera oportunidad para cubrir sus necesidades primarias y no siempre hacen lo que les gusta. Cuantas veces no hemos visto gente frustrada o acomplejada que no fue capaz de decidir su profesión y tuvo que ceñirse a la conveniente decisión del padre para seguir sus pasos. Si haces lo que te gusta hacer y tienes la oportunidad de aportar al bien común seguramente eres un ser exitoso, feliz y dichoso con múltiples satisfacciones.

El más alto nivel de conducta profesional está basado en el conocimiento y cumplimiento de todas las normas y técnicas necesarias para el sano proceso de los servicios que se otorgan dentro de la libertad de poder ejercer nuestra voluntad en ser productivos y competitivos cuando desarrollamos lo que más nos gusta hacer. Sin embargo, solo existe un nivel de responsabilidad ética cuando nuestra actividad esta fortalecida por la integridad que determina la entereza de una conducta consciente a favor del bien común, más allá de lo patrimonial, más allá de las ganancias materiales que en muchas de las veces solo producen barreras familiares o sociales. Más bien hay que dar verdadera conducta de nivel como una sana aportación de intelecto o inteligencia emocional sobre la forma consciente de conducirse respetando e invitando a patrocinadores y autoridades a formar parte de esta nueva ola de creciente contribución a favor de quienes carecen de congruencias de bienestar social.

Cada vez son mayores los esfuerzos para recobrar, rescatar y reconformar los principios y valores tradicionales y trascendentales de moralidad que den vigencia ante las necesidades éticas de concientización en los diferentes niveles sociales, sobre todo a nivel político, empresarial, profesional, contra los representantes del mercado informal que están a favor del engaño y corrupción, que se deriva en delincuencia organizada que sigue cobrando víctimas inocentes. Quizá podamos aplaudir la iniciativa reciente para auto obligarse al propio Gobierno Federal a contar con sus Códigos de Ética para evitar conflictos de intereses y transparentar conductas de los servidores públicos en cada dependencia, ante la falta de aplicación de los miles de artículos legales en la diferentes leyes nacionales e internacionales que existen para regular y sancionar en materia educativa, energética, penal, financiera, mercantil, civil, familiar, ambiental, aduanal, fiscal y cualquier otra ley que se desprende de cada secretaria de estado, comisiones y organismos descentralizados que van y vienen en la programación presupuestal. Demos un voto de confianza para que se eleve el nivel de conducta profesional de los empleados del pueblo, con la esperanza de que conlleve un beneficio social.

Cabe recordar un momento histórico entre Nerón y Espartaco, dónde ambos coincidían en un solo asunto: “La justicia no existe”. Hoy más que nunca se puede confirmar en virtud de que el 1% de la población humana es dueña del 95% de la riqueza del planeta y los mortales que conformamos 99% vivimos con tan solo el 5% de los recursos monetarios existentes, situación carente de justicia, tanto de sentido como de derecho. De ahí la suerte de poder contar con un mejor nivel de vida, no por la cantidad de recursos financieros que podamos acumular o producir, sino porque existe esa gran oportunidad de formar parte de un nivel verdaderamente profesional mediante ARTES (Auditoría Responsable para la Transformación Ética Sustentable), que se derive de un nivel de compromiso dentro de un territorio ambiental y espiritual de nuestra geografía ética educacional, productiva y organizativa a favor del bien común y la consciencia universal para lograr una mejor calidad de vida, cuya meta es vivir en convicción del Ser y evitar el dominio excesivo del ego.

Dentro de las necesidades del estudio de las normas morales para fortalecer una sana conducta propositiva consigo mismo en el mejoramiento de las relaciones y niveles responsables éticos, es necesario establecer como objeto la optimización del comportamiento en la convivencia social y su entorno. Debemos conocer los valores de forma consciente para practicarlos con el fin de mantener una estrecha vinculación personal que nos pueda identificar dentro del desarrollo de los servicios que humana y profesionalmente se puedan desarrollar a favor de nuestra propia marca, del bien común y de quienes patrocinan nuestras labores productivas en el ámbito del expertis de los servicios que se proporcionan.

Ante el planteamiento referido al nivel de responsabilidad de los jóvenes en la actualidad, surge la pregunta: ¿por qué los estudiantes que han terminado su carrera en esta década están optando por otras alternativas del conocimiento o conducta profesional? Puede haber muchas respuestas ante una pregunta, se puede afirmar que siempre ha existido ese fenómeno, ya sea por herencia patrimonial, cambios de expectativas, convencimiento circunstancial o medio ambiente, cambio de ubicación geográfica, intereses familiares o financieros, recomendaciones lucrativas, consciencia social productiva, espiritual o educacional. Sin embargo existe una teoría de que han existido niños índigos y cristal, actualmente hay una nueva “Generación Y” también conocida como Generación del Milenio o Millennials surgida de los nacimientos a partir de 1980 hasta el 2000 se dice que estos jóvenes actuales no saben lo que quieren, pero si saben lo que no quieren. Se caracterizan principalmente por el gusto a los comics, la facilidad en manejo de los sistemas y equipos tecnológicos relacionados con el Internet, algunos poseen fortalezas biológicas y físicas, otros imponen y seducen con la voz del cambio, desarrollan fácilmente su intelecto y su comprensión de las cosas humanas en cuanto derechos.

Nos guste o no, debemos entender la capacidad y comprender la creatividad de los jóvenes que buscan su nivel de responsabilidad donde mejor puedan servir con sus dones y habilidades con sentido de prevención y armonía a favor de la sociedad. Es un hecho que la impetuosidad por desarrollar lo que en su momento conciben como una oportunidad tienen el arrojo para aventurarse a destacar, no por ganar dinero necesariamente, sino por tener la  ocasión de poder demostrar sus fortalezas sin que éstas resulten necesariamente permanentes en exclusividad de una empresa o lugar. Es admirable saber que cada vez más se viene acortando la brecha entre la ciencia de cada profesión y la debida atención al interior de la persona, que al final dan como resultado un mejor nivel de aceptación en los valores y conductas de las nuevas generaciones.

El uso de las Redes Sociales ha permitido una mayor comunicación para compartir sitios y miles de frases de excelencia que buscan invitar a la reflexión y al progreso de la consciencia humana que radica en el perdón, el amor, la meditación y la competitividad por el bien de la consciencia universal a favor de las ARTES que pueda aportar un mejor nivel de conducta profesional y personal.

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez

Consultor en Ética y Responsabilidad Financiera Sustentable, Socio y columnista del Colegio de Contadores Públicos de México

cpcvicenterobleda@hotmail.com

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: