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NIF E-1: Su aportación al valor de la empresa agropecuaria en época de oportunidad  

NIF E-1: Su aportación al valor de la empresa agropecuaria en época de oportunidad   
septiembre 28
11:15 2018

“La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad”

Gregorio Marañón.

EL SECTOR AGROPECUARIO:  IMPORTANCIA,  NECESIDADES y CARENCIAS

 En términos macroeconómicos, el sector primario representa uno de los principales ejes de desarrollo de cualquier economía.

El impulso a este sector, especialmente en lo que se refiere a las actividades agropecuarias, detona la actividad económica de los países mediante la transformación y comercialización de los productos extraídos directamente de la naturaleza. Con él, mejora la competitividad, traducida en estabilidad económica, generación de empleos y el aumento en el nivel de vida de los habitantes.

Por ello, constantemente se diseñan y otorgan estímulos al sector primario. Éstos se presentan de diversas formas, pero regularmente coinciden en el aspecto de la regulación fiscal simplificada, facilidades en el cumplimiento administrativo (dependencias gubernamentales) y financiamiento adecuado.

Debido a sus condiciones geográficas, el sector agropecuario es particularmente importante en México. Por tal motivo, en los últimos años las autoridades han establecido, de acuerdo con las condiciones económicas vigentes en cada gestión presidencial, políticas de desarrollo tendientes a institucionalizar sus principales actores: las empresas de producción agrícola.

Desde el año pasado (2017), se cuenta con diversos decretos de declaratoria de Zonas Económicas Especiales (ZEE) en diversas regionales del país, que se consideran vitales para el desarrollo de las actividades agropecuarias.

Dicho sea de paso, son estos actores –quienes en la mayoría de los casos son pequeñas organizaciones independientes enfocadas sustancialmente al control de su efectivo e impuestos, y operadas como unidades de negocio familiar– los que presentan diversas áreas de oportunidad en los aspectos de gobierno corporativo, administrativo y financiero, entre otros.

Precisamente, debido a que son las pequeñas organizaciones del sector primario que buscan capital y subsidios –particularmente de bancos y agencias gubernamentales–, y a que estos proveedores de capital requerirán de modo creciente estados financieros, se torna indispensable la generación de dichos documentos basados en normas de información confiables, verificables y objetivas.

LAS NORMAS DE INFORMACIÓN FINANCIERA

Desde 1994, los intelectuales en el ámbito financiero internacional iniciaron el debate respecto a la adecuada presentación de la información financiera de las empresas agropecuarias. Fundamentalmente, se debatió acerca de las cifras que debían presentarse, derivadas de la valuación de lo que la Norma Internacional de Contabilidad 41, Agricultura, llamó activos biológicos y productos agrícolas.

La importancia que tiene el sector agropecuario en la economía hizo que, independientemente de la aplicación supletoria de las normas internacionales de contabilidad en el sector, se definiera de manera puntual la forma en la que se presentaría la información financiera emitida por las empresas mexicanas.

La imperante necesidad de definir una regulación particular acorde a las características del sector agropecuario, debido a su grado de especialización, y tomando en cuenta la supletoriedad que tendría la entrada en vigor el 1º de enero de 2003 de la Norma Internacional de Contabilidad 41, Agricultura, hizo que el Instituto Mexicano de Contadores Públicos –principal promotor de las Normas de Información Financiera (NIF) en México– considerara oportuna la elaboración de la NIF E-1, Agricultura (actividades agropecuarias), la cual considera las características del entorno económico de México.

Las NIF, en concreto, se refieren a un conjunto de conceptos generales y normas particulares que regulan la elaboración y presentación de la información contenida en los estados financieros.

Estas normas pretenden valuar, presentar y revelar la sustancia de las transacciones económicas que afectan a las empresas. Las NIF evolucionan continuamente por cambios en el entorno y surgen como respuesta a las necesidades de los usuarios de los estados financieros.

Para el establecimiento de estas normas, los intelectuales de las diversas disciplinas involucradas –en este caso, del sector agropecuario– aportan sus puntos de vista y deliberan sobre los aspectos básicos que deberá contener la norma. A este proceso se le conoce como proceso de auscultación.

Con el propósito de que el lector esté familiarizado con la clasificación de las NIF, se presenta la siguiente figura:

La NIF E-1 se encuentra dentro de la clasificación de las NIF particulares.

 APORTACIÓN DE LA NIF-E 1 AL VALOR DE LA EMPRESA AGROPECUARIA

Ahora bien, en el ámbito que particularmente nos ocupa, es decir, el sector agropecuario mexicano, el objetivo de la NIF E-1 es establecer el tratamiento contable de la transformación de activos biológicos en la administración de actividades agropecuarias (o actividad agrícola), así como su correspondiente presentación y revelación en los estados financieros.

La NIF E-1 brinda el procedimiento para que las empresas reflejen el valor de sus activos biológicos y productos agrícolas según el importe por el cual pueden ser intercambiados en una transacción libre de mercado; es decir, en lugar de presentar el valor histórico de dichos activos y productos, se presenta su valor razonable.

Por otro lado, además de incorporar el concepto de valor razonable de activos biológicos y productos agrícolas, el marco de la NIF E-1 proporciona el tratamiento aplicable en el caso de la obtención de subsidios gubernamentales.

Para el registro de la eventual plusvalía que se genera en el reconocimiento inicial, así como las valuaciones posteriores de los activos biológicos y productos agrícolas, existen diversos procedimientos que pretenden proporcionar el máximo de elementos posibles para que las cifras determinadas sean confiables, verificables y objetivas.

Existe una relación en la aplicación de dichos procedimientos, es decir, un orden de prioridad para su ejecución:

En este sentido, la prioridad en la determinación del valor razonable debe atender a los valores de mercado; en su defecto, a la conjunción de los métodos indicados y, finalmente, a la utilización del método del valor presente neto de los flujos de efectivo esperados.

Se aplican ciertas restricciones y precisiones tanto en la aplicación de la NIF E-1 como en la determinación del valor razonable. Pero sin lugar a dudas, la adopción de esta norma trae aparejados beneficios en la situación financiera de las empresas. La razón: en su reconocimiento inicial, anticipan el flujo de efectivo futuro de la producción existente a la fecha de dicho reconocimiento, lo que genera una utilidad que debe reconocerse en los resultados de la empresa. Esto se ilustra a continuación:

Sin embargo, en caso de que la empresa disminuya su producción, este reconocimiento inicial (anticipado) de utilidades conllevará que se observen pérdidas en los reconocimientos posteriores. Esto se deriva de la revaluación a la baja de dicha producción, y, a menos que se mantenga un nivel de expansión sostenido, la utilidad reconocida anticipadamente se revierte.

Respecto a la aplicación de la NIF E-1 sobre subsidios gubernamentales –los cuales constituyen apoyos económicos otorgados a las entidades específicamente por su actividad agrícola–, se establece que éstos deben ser reconocidos como ingreso únicamente cuando el subsidio gubernamental se convierta en exigible.

Por su importancia, es menester mencionar que existen algunas excepciones, puesto que la ejecución de la NIF E-1, no se aplica en los siguientes conceptos:

1.- Terrenos relacionados con la actividad agrícola.

2.- Activos intangibles relacionados con la actividad agrícola.

Adicionalmente, para implementar exitosamente la NIF E-1, debemos contar con un sistema de control contable y administrativo, eficiente y eficaz, que permita distinguir lo que se puede considerar como aportación al valor de la empresa agropecuaria y evitar revelar valores que no estén sustentados.

Puntualizamos que una empresa podrá reconocer un activo biológico o un producto agrícola cuando, y sólo cuando:

1.La entidad controle el activo como resultado de eventos pasados

2 Sea probable que los beneficios económicos futuros asociados con el activo fluyan a la entidad.

3. El valor razonable o el costo del activo se puedan determinar en forma confiable, verificable y objetiva.

IMPLICACIONES FISCALES DE LA NIF E-1 

 Debido a los beneficios financieros derivados de la NIF E-1 en cuanto a activos biológicos y productos agrícolas se refiere, es inevitable asociar la idea a una posible carga fiscal. Sin embargo, es claro que tanto las utilidades como las pérdidas generadas son eminentemente virtuales.

Ahora bien, prácticamente todas las empresas que se dedican al sector agropecuario tributan en los términos del capítulo VIII del título II de la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR). Adicionalmente, dicho apartado de la ley vincula el tratamiento fiscal de estas empresas al tratamiento aplicable para las personas físicas. Entonces, en virtud de que las utilidades y pérdidas generadas son virtuales, los resultados carecen de efecto fiscal alguno en su situación tributaria. Lo anterior se debe a que la determinación del ISR se realiza conforme al esquema de flujo de efectivo, según lo dispuesto por los artículos 106 y 109 de la dicha ley.

El tratamiento de las utilidades o pérdidas derivadas de la implementación de la NIF E-1 para el resto de las personas morales que por las limitaciones propias del régimen simplificado no puedan tributar en éste y, por lo tanto, deben tributar en el régimen general de las personas morales, merece mención especial.

En este último caso, es preciso recordar que el segundo párrafo del artículo 16 de la Ley del ISR indica que no se consideran ingresos los que se obtengan, entre otros conceptos, con motivo de la revaluación de sus activos.

Tal apreciación es totalmente compatible con el postulado general básico denominado valuación de las NIF, así como con su norma particular E-1.

Por otra parte, los artículos 1, tercer párrafo y 1-B de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (LIVA) definen que el momento de causación del tributo será cuando se cobren efectivamente las contraprestaciones correspondientes a las actividades mencionadas. Nuevamente nos ubica, sin distinción alguna, en el esquema conocido en el argot fiscal como flujo de efectivo.

Puesto que la LISR y la LIVA nos conducen al tratamiento fiscal de las actividades agrícolas ganaderas silvícolas pesqueras, conforme al esquema del flujo de efectivo, la aplicación o adopción de la NIF E-1 es, en conclusión, irrelevante para los efectos de estos impuestos. Con ello, la eventual ganancia o pérdida en el reconocimiento, inicial o posterior, del valor razonable no afectaría la situación fiscal de las empresas de estos giros.

Respecto a los subsidios gubernamentales, se habrá de tomar en cuenta que en virtud de que los mismos constituyen beneficios de carácter económico concedidos con el fin de apoyar a diversos grupos de la sociedad o actividades productivas del país, como lo es el sector primario, el Estado los emplea como instrumentos de política fiscal, financiera, económica y social en aras de impulsar, orientar, encauzar, y alentar el desarrollo nacional. Por tal motivo, para el año 2017 se incorporó a la Ley del ISR una disposición que considerara como no acumulable a los apoyos económicos o monetarios que reciben los contribuyentes a través de los programas previstos en los presupuestos de egresos de la Federación o de las Entidades Federativas, respetando ciertos requisitos y condiciones, con lo cual se brindó certeza jurídica a los subsidios gubernamentales

COMENTARIOS FINALES 

 Para la eficiencia de las actividades agropecuarias, es necesaria una diversidad de perfiles profesionales (técnicos de campo, valuadores, financieros, contadores, etcétera). La aplicación de la NIF E-1 es igualmente multidisciplinaria, y requiere la conjunción y armonización de los criterios que se deriven de dichos perfiles profesionales, fundamentalmente por los aspectos de valuación, presentación y revelación de las cifras que emanan de esta norma.

La aplicación de la NIF E-1 también requiere una “contabilidad total”, lo cual, en la mayoría de los casos, no se logra por el velo que provocan las regulaciones simplificadas del sector en materia fiscal, o las carencias en el sistema de control interno de la empresa agropecuaria.

Dadas sus características, la aplicación de la NIF E-1, no solo es obligatoria, sino que también benéfica; mediante ella, la entidad refleja su capacidad de generación de utilidades futuras en conjunción con otras normas financieras (B-10, Efectos de la inflación; C-10, Instrumentos financieros derivados y operaciones de cobertura; D-3, Beneficios a los empleados, y D-4, Impuestos a la utilidad), y, con ello, presenta mejores condiciones para la búsqueda, gestión y obtención de capital de trabajo, por la vía de financiamiento o admisión de nuevos socios.

Es claro, por tanto, que la NIF E-1 representa una ventaja competitiva para quienes la implementan, pues le aporta valor a la empresa agropecuaria, sobre todo en época de oportunidad (como el caso de las Zonas Económicas Especiales), máxime si se considera que, por el sistema tributario en México, no se tendrá repercusión fiscal alguna, inclusive por la obtención de los subsidios gubernamentales.

C.P.C. y M.I. Néstor Gabriel López López

Presidente de la Comisión para la Prevención del Lavado de Dinero, Financiamiento al Terrorismo y Anticorrupción del IMCP Chiapanecos, integrante de la CROSS Región Centro Istmo Peninsular, Expresidente del IMCP Chiapanecos y Consultor fiscal y patrimonial

@gabrielnestor

gabriel@ceiconsultores.com.mx

 

 

 

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