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México- China una conexión cíclica

México- China una conexión cíclica
Junio 01
07:00 2017

Pocos saben que en 1979 los oficiales chinos quedaron impresionados por la relación entre las maquiladoras de Tijuana y San Diego, y que con base en ello desarrollaron los parámetros para sus Zonas Económicas Especiales, que ahora México quiere replicar.

En junio de 2016 los redactores de las provisiones mexicanas para las Zonas Económicas Especiales (ZEE) decidieron estudiar el exitoso caso de China con la esperanza de seguir el triunfo de este país en sus ZEE. Los redactores no se dieron cuenta que las experiencias de las ZEE de China fueron basadas en el modelo mexicano de las maquiladoras. El gobierno chino estudió de manera deliberada y secreta, para su proyecto preliminar empírico de ZEE, las actividades de las maquiladoras en Mé- xico durante 1979 y 1980. China buscó recrear el rápido crecimiento económico de México debido a estas actividades.

LAS ZEE CHINA-RUSIA

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) envió a China a Robert Feinschreiber como consultor de las ZEE. En su ejercicio como consultor Feinschreiber estableció, junto con el gobierno chino, los 10 parámetros para las ZEE basados, en parte, en el programa de maquiladoras de Tijuana. La conferencia de la ONU para las ZEE se realizó en diciembre de 1990 con sesiones en Heihe, China y Blagoveschensk, Rusia, con la participación de altos representantes de gobierno, provenientes de 20 países.

ANALOGÍA ENTRE CHINA-MÉXICO

El continuo desarrollo económico de China fue mermándose desde la década de los años 60 hasta mediados de los 70, la “revolución cultural” y el “gran salto adelante” forzaron a la comunidad académica a iniciarse en la producción agrícola, desacelerando la educación de manera precipitada. Cuando Deng Xiaoping, en 1978, dio vuelta atrás al objetivo agrícola bajo un “periodo de ajuste”, este objetivo comenzó a considerar a las ZEE como opuestas a las granjas colectivas. Debido a que China había fallado en dos intentos anteriores por estimular su economía, decidió enfocarse en las ZEE mediante un gran acuerdo precautorio para evitar un tercer desastre en las reformas económicas.

Ante este temor, China envió de incógnito a sus futuros oficiales de las ZEE a Tijuana durante 1979-1980. Los oficiales chinos quedaron favorablemente impresionados debido a la relación entre las maquiladoras de Tijuana y San Diego, por lo que desarrollaron sus parámetros para las ZEE basados en el éxito econó- mico de las maquiladoras. China empleó un enfoque académico dirigido a las ZEE en 1979, ahora el conocimiento académico se convertiría en prioridad. Estudiaron exhaustivamente factores históricos de logros y fracasos para entonces desarrollar una lista de parámetros de éxito para las ZEE. Este análisis indicó que China podría desarrollar exitosamente una ZEE con Hong Kong, entonces un rico territorio británico. El gobierno chino envidiaba el éxito económico de Hong Kong y decidió establecer una ZEE en Shenzhen, cerca de Hong Kong.

DIEZ PARÁMETROS DE LAS ZEE SHENZHEN-TIJUANA

El gobierno chino contempló el establecimiento de una ZEE en Shenzhen en 1979 para lo que enlistó 10 parámetros críticos de éxito que se habían observado en las maquiladoras.

[1] La presencia de seguridad legal y económica en la frontera, conveniente para los negocios transfronterizos. Así como Tijuana está próxima a San Diego, Shenzhen está cercano a Hong Kong.

[2] El gobierno podría controlar un área geográficamente confinada, designada especialmente para las actividades de esta ZEE. Ninguna de las actividades de Shenzhen sería excluida.

[3] La legislación aprobaría leyes particulares para negocios y comercio específicos para las ZEE. Las reglas para estas ZEE serían diferentes, típicamente más favorables, que para las zonas que no lo son.

[4] El gobierno proveería de beneficios específicos para las ZEE, no disponibles para las zonas que no lo son. Por ejemplo, el gobierno podría controlar el tipo de negocios que podrían manejarse dentro de las ZEE.

[5] El país podría fondear actividades de inversión extranjera directa. Estas actividades podrían incluir “fondos equivalentes” para proveer de infraestructura a las ZEE. Por ejemplo, si algún negocio proveía de un millón de dólares para dotar de un muelle como infraestructura para la ZEE, el gobierno podría asignar recursos adicionales por otro millón de dólares al proyecto.

Resulta irónico que México tome el caso chino como referencia cuando ellos se basaron en el éxito de las maquiladoras mexicanas”.

[6] Las leyes del país podrían considerar a las ZEE como una zona “libre de impuestos”. Por ejemplo, no se establecería un Impuesto al Valor Agregado.

[7] Los desarrolladores de las ZEE tendrían que determinar si la producción de bienes en la zona es menor y si esto incrementaría la competitividad del país en el entorno global.

[8] El gobierno proveería a las ZEE con incentivos para el empleo orientados a la mano de obra como eliminar de los papeles de trabajo del empleador y optimizar los procedimientos de contratación.

[9] Las ZEE proveerían de incentivos fiscales, comúnmente durante un número definido de años. Por ejemplo, la compra de bienes dentro de estas ZEE no estarían gravadas.

[10] El gobierno promocionaría y daría la bienvenida a la cobertura de medios para atraer más gente a estas ZEE. Comúnmente se exhiben señales en los aeropuertos o en los cruces fronterizos indicando que se trata de una zona “libre de impuestos”. Una publicidad similar se emplearía dentro de las ZEE.

En 1979 Shenzhen era una localidad dormitorio de 300 mil habitantes localizada en la frontera con Hong Kong. Con la incorporación de la ZEE, los trabajadores agrícolas se congregaron en Shenzhen, hoy una ciudad vibrante de 11 millones de habitantes.

Resulta una ironía que México ahora tome el caso chino como referencia para implementar sus ZEE, pues nunca se pensó que China basó los parámetros de éxito de sus ZEE en las maquiladoras mexicanas. A veces las respuestas se encuentran dentro de nuestro propio patio, donde raramente esperamos encontrarlas.

Este artículo es una traducción del original titulado México- China a circular connection”, escrito por Margaret Kent y Robert Feinschreiber.

Traducción para la revista , Veritas del Colegio de Contadores Públicos por Aldo Plazola .

Margaret Kent y Robert Feinschreiber

Feinschreiber and Associates

multijur@aol.com

 

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