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CEESP: Mercado laboral en el primer trimestre del año

CEESP: Mercado laboral en el primer trimestre del año
mayo 20
2019

La población ocupada del país se ha mantenido al alza a pesar del bajo nivel de crecimiento económico, aunque esto no significa que los empleos generados sean de la calidad necesaria para satisfacer las necesidades de los hogares. En este contexto, es evidente la importancia que tiene estimular la inversión productiva, especialmente la del sector privado, que es la principal fuente de crecimiento y generación de empleos. Solo así es posible reducir los niveles de pobreza, mediante la mejoría de las condiciones laborales. De ahí la relevancia de un entorno de certidumbre en el que la inversión pública pueda florecer y se consolide como detonador de la privada.

El INEGI dio a conocer los resultados de su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) para el primer trimestre del año, que presenta resultados favorables en cuanto a los niveles de ocupación en el país.

En el primer trimestre del año la población ocupada sumó 54.1 millones de personas, lo que significó un aumento de 1.3 millones respecto al mismo lapso del año pasado siendo el mayor avance para un primer trimestre en los últimos siete años.

El número de personas que declararon estar desocupadas, es decir aquellas que “no estando ocupadas en la semana de referencia, buscaron activamente incorporarse a alguna actividad económica en algún momento del último mes transcurrido”, sumó 1.9 millones de personas. Así, como porcentaje de la Población Económicamente Activa el desempleo representó 3.4%.

No hay duda de lo benéfico que resulta tener mayores oportunidades de ocupación, pero de igual importancia o más quizá, es que la calidad del empleo mejore paulatinamente o al menos se mantenga, con el fin de que los trabajadores puedan satisfacer sus necesidades familiares.

En el tema de ocupación, los resultados de la ENOE señalan que en el primer trimestre del año la población subocupada, que es aquella que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le permite, sumó un total de 3.7 millones de personas, lo que representa un aumento de 107 mil respecto al mismo lapso del año pasado. Como proporción de la población ocupada representó 6.8%, mismo porcentaje que en igual periodo del año pasado. Esto, en principio, pareciera reflejar condiciones estables del mercado laboral, pero existen otros indicadores que no necesariamente son tan favorables.

Sin duda, el acceso a los servicios de salud es un factor determinante de la calidad del empleo. Los resultados de la ENOE indican que del aumento total de 1.3 millones de personas en la que se incrementó la población ocupada en el primer trimestre del año, solo 402 mil consiguieron un empleo con acceso a servicios de salud. Si bien el total de la población ocupada con este beneficio sumó 20.1 millones de personas, que representa el 37.1% de la ocupación del país, es evidente que los 33.8 millones que no cuentan con este beneficio son reflejo de la debilidad del crecimiento la economía, de por sí magro, y por lo tanto de la incapacidad de la misma de crear empleos formales de calidad, de manera significativa.

Claramente esto refleja que la población que se ocupa laboralmente, al no tener una oportunidad de colocarse en el sector formal, busca una alternativa de ingresos en la informalidad, misma que en el primer trimestre ascendió a 30.8 millones de personas y representó 56.9% de la ocupación total del país, dos décimas de punto por arriba del porcentaje del primer trimestre del año pasado.

El nivel salarial es característica de la calidad del empleo. Como la baja inversión ha limitado el crecimiento del acervo de capital del país, la productividad laboral se estanca y como consecuencia se inhibe la posibilidad de mayor creación de empleos formales mejor remunerados. El aumento en la demanda de empleos frente a una limitada apertura de fuentes de trabajo ha incidido en el nivel de los salarios que se ofrecen, contribuyendo a la precarización del empleo. Los datos de la ENOE indican que, del total del aumento anual en el número de ocupados, 3.9 millones de personas lograron ocuparse con un ingreso de hasta tres salarios mínimos, mientras que la ocupación de quienes tienen ingresos superiores a los 3 salarios mínimos se redujo en 2.7 millones de personas.

Otro indicador que resalta la precarización del mercado laboral es la población en condiciones críticas de ocupación, que reúne a los “ocupados que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más los que laboran más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y los que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos”. En el primer trimestre del año -en el que el INEGI estima que la economía registró una caída de 0.2%- este segmento de ocupación tuvo un importante repunte para ubicarse en 10.3 millones de personas, cifra que como porcentaje de la población ocupada se elevó a 19.0%, el porcentaje históricamente más alto desde que comenzó la publicación de la serie en 2005.

Por su parte, la brecha laboral, que integra a los desempleados, subempleados y los disponibles para trabajar que están clasificados en la población no económicamente activa, concentró a 11.2 millones de personas, que se puede considerar la necesidad real de empleos de tiempo completo que requiere actualmente el país. Como porcentaje de la fuerza laboral disponible representó 18.8%.

Evidentemente ha habido un aumento de la población ocupada, pero también es claro que no ha resultado en empleos de calidad. El menor ritmo de crecimiento limita una mayor creación de puestos de trabajo bien remunerados y con prestaciones de seguridad social. Esto se refleja tanto en el hecho de que casi dos terceras partes de los ocupados no cuenten con acceso a instituciones de salud y que el 19% de la ocupación se encuentre en condiciones críticas.

Más allá de programas asistenciales, los esfuerzos se deben centrarse en generar las condiciones propicias de certidumbre y seguridad para el florecimiento de la inversión productiva y el consecuente un incremento del acervo de capital. Así, habrá mayor posibilidad de ampliar las fuentes de trabajo con mejores condiciones.

En este entorno, el Registro Nacional de Inversiones Extranjeras (RNIE), informó que en el primer trimestre del año la inversión extranjera directa (IED) ascendió a 10,161.9 millones de dólares, lo que significó un incremento anual de 7%. No obstante, sin negar que es un favorable resultado, hay que notar que, en su mayoría, más del 80%, se debió a reinversión de utilidades, y sólo un 22% a nuevas inversiones. Ello sugiere cautela al interpretar las cifras antes de concluir que la IED del primer trimestre muestra solidez. Tal parece que no se reflejó en la evolución del empleo formal de calidad.

En todo caso, la cifra de IED no puede reflejarse en el empleo simultáneamente. El efecto de las inversiones sobre el empleo naturalmente se da con un rezago de varios meses, es decir, sus efectos se verán, si es que los hay, meses después de que se realizó la inversión. Asimismo, hay que tener en cuenta que parte de estos recursos se pueden canalizar más bien a la compra de acciones de empresas mexicanas, más que a nuevo capital físico, que es el que requiere más empleo y estimula la productividad del trabajo.

MÉXICO

La Secretaría de Economía informó que durante el primer trimestre del año se captaron 10,161.9 millones de dólares (md) por concepto de inversión extranjera directa (IED), cifra que representó un incremento de 7.0% respecto al mismo lapso del año pasado. Del total de este monto de IED, 83.4% tuvo su origen en la reinversión de utilidades. 22.5% provino de nuevas inversiones y por concepto de cuentas entre compañías se observó una disminución anual de 595 md, que fue equivalente al 5.8% del total de la IED. Por sector de destino, el manufacturero concentró el 36.7% de la IED en el trimestre, seguida por los servicios financieros y de seguros que recibió el 23.8%. El principal origen de la IED siguió siendo los Estados Unidos, de donde provino el 43.1% de IED trimestral. De España provino el 13.8% y de Bélgica el 6.9%.

Después de 17 meses consecutivos en los que la industria manufacturera registró aumentos en su personal ocupado, en marzo del presente año la nómina del sector se mantuvo sin cambio, respondiendo al debilitamiento de la actividad productiva en los último dos años. Si bien esto no impidió que su comparación anual se mantuviese en rangos positivos al mostrar un incremento de 2.1%, se debe tener en cuenta que este fue su menor avance anual desde diciembre de 2013, con lo que mantiene su tendencia a la baja desde principios del 2017.

ESTADOS UNIDOS

El Departamento de comercio informó que durante abril las ventas minoristas disminuyeron 0.2%, comportamiento contrario tanto a la estimación del mercado que anticipaba un avance de 0.2%, como al resultado del mes previo que registró un incremento de 1.7%. La mayor caída en las ventas minoristas se reportó en el segmento de materiales de construcción y de equipos de jardinería y suministros, que resultaron 1.9% menores al mes previo. Le siguieron las caídas de 1.3% en las ventas de tiendas de artículos eléctricos y electrónicos, así como la disminución de 1.1% en la venta de automóviles y sus partes. Se debe señalar que, dada la elevada participación relativa de este último segmento de ventas, al excluirlas del indicador general las ventas al menudo aumentaron 1.1.%.

Cifras de la Reserva Federal indican que en abril la producción industrial disminuyó 0.5%, después de que un mes antes creciera 0.2%, además de haber resultado contrario a la estimación del mercado que anticipaba un avance de 0.1%. El comportamiento de la actividad industrial en el cuarto mes del año reflejó la caída de 0.5% en la actividad manufacturares, después de que haberse mantenido sin cambo en marzo. La producción de servicios públicos se redujo 3.5% en el mes. La producción minera, por su parte, creció 1.6%.

El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano informó que, con base en cifras ajustadas a tasa anual, en abril se inició la construcción de 1.235 millones de viviendas nuevas, lo que significó un incremento de 5.7% respecto al mes previo. No obstante, comparado con el mismo mes del año pasado, este indicador reportó una baja de 2.5%. Asimismo, en abril se reportaron 1.296 millones de permisos de construcción, 0.6% más que el mes previo, pero 5.0% menos que en abril del año pasado.

AGENDA ECONÓMICA

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Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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