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Mejora la estructura salarial de la población ocupada

Mejora la estructura salarial de la población ocupada
noviembre 19
2015

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que publicó el INEGI al cierre de la semana pasada, durante el tercer trimestre del año la población ocupada del país se incrementó en 398.6 mil personas, cifra que representó una mejora importante respecto a las 153.8 mil personas que pudieron ocuparse en el tercer trimestre del año pasado. Sin embargo, fue menor a los 530 mil personas que lograron ocuparse en el segundo trimestre, aumento que pudo responder a un comportamiento atípico como respondiendo en parte a las contrataciones que realizó el Instituto Nacional Electoral para el desarrollo del periodo de elecciones en diversas entidades del país, y el INEGI para el levantamiento de la Encuesta Intercensal 2015.

No obstante, la dificultad para generar nuevos puestos de trabajo sigue siendo evidente, lo mismo que persisten señales de que la precarización del empleo continúa siendo un problema. Por una parte, los resultados de la ENOE reportan que tan solo en el tercer trimestre del año 157.6 mil personas se integraron a las filas de la desocupación, pero no solo eso, quienes lograron colocarse lo hicieron en empleos de poca calidad, como lo muestra el aumento de 158.0 mil personas en la población subocupada.

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Mejorar el bienestar de los hogares implica reducir los niveles de pobreza. Pero para ello es indispensable la creación de empleos de tiempo completo y bien remunerados, lo cual solo podrá lograrse estimulando la inversión. De lo contrario, el acervo de capital seguirá siendo insuficiente para darle cabida a todas aquellas personas que cada año se integran al mercado laboral, además de continuar limitando una mejora en la situación de los ocupados con precarias condiciones laborales. Acciones como las que contempla el Presupuesto de Egresos para el 2016 de reducir el gasto de capital del sector público, cuando este rubro es un complemento para la inversión privada, simplemente inhibirán la posibilidad de mejorar el ambiente de negocios de las empresas y por ende de la capacidad de generación de más puestos de trabajo.

Pero además, es fundamental generar un ambiente en el que todos aquellos que no buscan un empleo por considerar no poder conseguirlo, tengan la confianza de que en el corto plazo podrán ocuparse (población no económicamente activa disponible). Sobre todo cuando en este rubro se contabilizaron 188.7 mil personas más que el trimestre.

De esta manera, las brecha laboral, que es una medida más adecuada de las necesidades del mercado de trabajo, nos dice con las cifras al tercer  trimestre del año, que se requieren 12.8 millones de empleos de tiempo completo con mejores condiciones laborales, 500 mil plazas más que lo que se requería un trimestre antes.

Asimismo, algunos indicadores aún hacen evidente la precariedad del mercado laboral, entre los que está el relacionado con las condiciones de acceso a las  instituciones de salud, que según las últimas cifras, de los 398.6 mil personas que lograron ocuparse en el tercer trimestre del año, solo 3.7% lo hizo con el beneficio de servicios de salud.

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Después de que un factor determinante era la estructura salarial de la población ocupada, que mostraba que la generación de nuevos empleos se concentraba en los segmento de menores salarios en detrimento de los de mayores ingresos, en esta ocasión se aprecia un mejora importante, toda vez que mientras las personas ocupadas que ganan hasta tres salarios mínimos se incrementó en 133 mil personas, los que tienen ingresos superiores a ese nivel aumentaron en 257.4 mil.

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Este cambio en la estructura salarial puede explicar buena parte del dinamismo que ha mantenido el consumo en los últimos meses.

Esto significa un cambio importante y posiblemente una señal de que realmente la economía comienza a fortalecerse. Sin embargo, todavía hay mucho que hacer en materia de confianza para consolidar mejores expectativas de largo plazo.

Actualmente el problema de confianza empresarial y entre los consumidores ha sido un lastre para el mercado interno, que debería consolidarse como el principal motor del crecimiento, sobre todo en un entorno en el que la percepción acerca de la situación de la economía mundial en el corto plazo sigue generando preocupación.

Lograr que este cambio en la estructura salarial sea permanente y se fortalezca como un impulso del mercado interno en el mediano y largo plazo, requiere que la economía acelere de manera sostenida su ritmo de crecimiento, para lo cual es fundamental que las políticas públicas se dirijan a estimular la inversión, asegurar un ambiente de negocios propicio sin problemas de corrupción, impunidad e inseguridad, así como de un mejor desempeño del Gobierno Federal en cuanto a satisfacer las necesidades de la población, para lo cual debe esforzarse en hacer lo más eficiente posible la asignación de los recursos.

Seguir aprobando presupuestos históricamente elevados sin ninguna mejora en materia de crecimiento y distribución del ingreso, seguirá reflejándose en elevados niveles de pobreza y deterioro del bienestar de los hogares. Ahora que las cifras muestran que las condiciones salariales de los ocupados parecen mejorar, es el momento de acelerar el paso en las propuestas de cambio.

MÉXICO

De acuerdo con el reporte mensual del INEGI, durante octubre los precios al consumidor tuvieron un aumento de 0.51%, lo que en términos anuales llevó a la inflación a niveles de 2.48%, con lo que mantuvo su tendencia a la baja. El avance mensual de los precios se originó principalmente en el incremento de 1.35% del indicador no subyacente, comportamiento que respondió en mayor medida al repunte de 20.32% que tuvieron las tarifas eléctricas, como resultado de la terminación del periodo de vigencia de las tarifas de temporada cálida en diversas ciudades del país. Por su parte, el indicador subyacente reportó una alza mensual de 0.25%, porcentaje que si bien todavía no refleja presiones importantes provenientes del tipo de cambio, sí comienza a dar señales de alguna afectación, sobre todo en el precio de algunos bienes duraderos.

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Durante septiembre la actividad industrial del país creció a una tasas mensual de 0.4%, lo que significó su cuarto mes consecutivo con variaciones positivas. Sin embargo, esto fue suficiente para que en su comparación anual el crecimiento haya sido solo de 1.4%, porcentaje que si bien es el más alto de los últimos cinco meses, está muy por debajo del ritmo de avance observado en 2014, cuando la economía en su conjunto creció únicamente 2.1%. La importancia relativa del sector construcción dentro de la actividad industrial total, permitió que con un avance mensual de 0.5% fuese la principal fuente del crecimiento del indicador total, respondiendo principalmente al avance de 0.5% en las obras del segmento de edificación. Las obras de ingeniería civil (infraestructura), tuvieron un incremento de 0.4%. La minería y la generación eléctrica, agua y gas, mostraron ganancias de 0.2% y 1.0%, respectivamente. Por su parte, la industria manufacturera reportó una caída de 0.2%, después del repunte de 0.9% que tuvo un mes antes.

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ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

El Departamento de Comercio informó que durante octubre las ventas al menudeo crecieron 0.1%, porcentaje que si bien significó una modesta mejora después del nulo avance de los dos meses previos, resultó más débil de lo que esperaba el mercado (0.3%). Este comportamiento sugiere que los consumidores siguen mostrando una preferencia por el ahorro o liquidar deudas que destinarlo a la adquisición de bienes. La disminución de 0.5% en las ventas de vehículos de motor y sus partes fue el principal factor de la debilidad del indicador general, ya que al excluir este rubro, las ventas al menudeo crecieron 0.2% en el mes. En términos anuales las ventas crecieron 1.7%, lo que representó su menor ganancia en los últimos seis meses.

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Por su parte, el Departamento del Trabajo señaló que durante octubre los precios al productor disminuyeron 0.4%, después de haber bajado 0.5% y mantenerse sin cambio durante julio y agosto. Los precios de bienes de demanda final disminuyeron 0.4%, lo que significó su cuarto mes consecutivo con variaciones negativas. La disminución en este rubro respondió a la baja de 0.8% en los precios de los alimentos, mientras que los de energía se mantuvieron sin cambio, después de que un mes antes cayeran 5.9%. Excluyendo alimentos y energía, el indicador subyacente tuvo una disminución de 0.3%. Los precios de demanda final de servicios también se mantuvieron a la baja al caer 0.3%.

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Agenda Económica: Noviembre

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Indicadores financieros semanales 

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Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)

www.ceesp.org.mx

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