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Mediación: La antigua nueva alternativa

Mediación: La antigua nueva alternativa
enero 01
00:35 2015

Dicen que “más vale un mal acuerdo que un buen pleito”, la mediación puede ser el remedio ideal y conveniente para solucionar controversias y evitar los procesos del sistema jurídico.

A pesar de que es común escuchar el término mediación, su aplicación en el ámbito empresarial en que se desenvuelven los profesionistas, incluidos los Contadores Públicos, aún es escasa quizá por el estigma de suponerlo carente de formalidad jurídica.

La mediación es un instrumento que permite resolver de manera extrajudicial los conflictos surgidos entre particulares, donde un tercero, con compresión sobre determinada materia, ayuda a resolver una controversia, facilitando la comunicación y el entendimiento entre las partes involucradas.

PROBLEMÁTICA

En nuestros días, la gente de negocios a todos los niveles requiere seguridad en las transacciones que realiza, espera poder depositar su confianza en la contraparte con la esperanza de recibir con exactitud y esmero lo pactado.

Cualquier negociación inicia con la intención de culminar de manera exitosa, redituando en beneficios para los involucrados; sin embargo, la experiencia ha señalado que a lo largo del proceso pueden surgir problemas que ponen en riesgo el cumplimiento de tal objetivo. Ante la problemática señalada, se puede acudir a las disposiciones legales para resolver las inequidades y conflictos.

Si bien es prácticamente imposible identificar a priori las malas intensiones de alguna de las partes, navegar en el mundo de los negocios con temor a los fraudes podría acarrear la inactividad y aislamiento, situación imposible de imaginar en el panorama de los negocios globales.

No es nuestro interés proponer un medio para evitar los conflictos, más bien es enfatizar que la mediación es una herramienta útil y un medio conveniente para solucionarlos. Como dicta un dicho popular: “Más vale un mal acuerdo que un buen pleito”.

El interés en la mediación, surge de la manifestación de muchos profesionales del mundo de los negocios que, ante problemas contractuales, me han descrito el temor reverencial que les impone acercarse al gigante despiadado y aletargado que representa nuestro sistema procesal judicial. Es precisamente este grupo carente de confianza en el sistema legal, quien debería evaluar seriamente los beneficios de la mediación.

¿QUÉ SABEMOS?

Algunos autores han catalogado a la mediación solo como una herramienta en la resolución de conflictos del ámbito familiar; sin embargo, se considera que el uso y la extensión de la mediación puede ser mucho más amplia, sin que esta pierda la sencillez que la caracteriza como herramienta para la solución de conflictos.

El elemento principal de la mediación es el principio de la neutralidad, el mediador debe ser una persona que persiga como único objetivo la solución del conflicto, salvaguardando los intereses de las partes involucradas.

Se debe elegir como mediador a una persona con independencia mental que conozca a detalle la situación y se involucre en el problema, no desde un punto de vista externo, sino desde su interior, pero sobre todo que tenga el afán honrado de solucionar los conflictos con pleno conocimiento de las características de las partes en conflicto. La mediación debe ser preexistente al acto jurídico que dé origen a la relación entre las partes. Por lo que el mediador estará presente en toda la vida de la relación.

El interés en la mediación surge de la manifestación de muchos profesionales sobre el temor que les impone acercarse al sistema procesal judicial

Esta forma de resolver conflictos ha sido calificada de “alternativa”, por encontrarse varios lugares después de la lista de los procesos para resolver conflictos, sin demeritar otras forma de resolver problemáticas, se considera que históricamente después de uso de la fuerza física, los primeros grupos humanos debieron utilizar la mediación para alcanzar la certeza y tranquilidad ante una controversia. Resulta natural suponer que los hombres en el inicio de la historia y en los albores de las sociedades organizadas, acudieran ante el más sabio y experimentado del grupo para obtener solución a sus conflictos.

Es importante mencionar que por certeza se debe entender el conocimiento seguro, claro, evidente de las cosas, saber que se puede confiar en un proceso que se ha elegido, en este caso resolver un conflicto por medio de la mediación. La certeza reditúa en tranquilidad en el ámbito profesional y personal, y ¿por qué es importante? Sin duda los conflictos son grandes generadores de estrés, ya que impiden el sano entendimiento de las relaciones sociales y generan pensamientos y sentimientos negativos, los cuales pueden provocar grandes dificultades entre los individuos que conforman una sociedad, resultando en conflictos más complejos.

Lamentablemente, el actual sistema jurídico provoca incertidumbre, el pensar en el tiempo que se debe invertir en acudir a las citas con los abogados y en las audiencias ante las autoridades jurisdiccionales, el dinero que se debe gastar para cubrir honorarios y costos judiciales, saber que se puede perder el juicio a pesar de que se tenga la verdad de los hechos, y sobre todo, ante la falta de fe en el sistema de procuración de justicia que provoca el fantasma de la corrupción.

CONCLUSIONES

Como se ha mencionado, la adecuada solución a los conflictos debe traer certeza y tranquilidad, el saber que los conflictos pueden tener un “final feliz” debe disipar la incertidumbre en las personas, organizaciones y en la sociedad, por tal motivo, se sostiene que la mediación como medio de solución de controversias es una alternativa deseable ante los procesos en el sistema jurídico.

De igual manera se puede afirmar que la mediación se acerca más a la impartición de “justicia” que el mismo proceso judicial; se sostiene de conformidad con la definición que de justicia declara el Derecho Romano: “es dar a cada quien lo que se merece”, por lo que nadie puede impartir justicia si se es ajeno al contexto de las partes en conflicto y si se desconocen los antecedentes, el presente y las expectativas futuras de las negociaciones fallidas que originan problemas.

Mtro. Isaías Reyes Bojórquez

Coordinador de Derecho, FCA-UNAM

ireyes@fca.unam.mx

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