Veritas Online

Entorno

Los intereses de México ante una negociación hostil

Los intereses de México ante una negociación hostil
febrero 21
12:42 2017

Las amenazas se vuelven realidad. Ya no hay lugar para posturas ingenuas. Donald Trump está decidido a llevar adelante sus promesas de campaña y, para tal efecto, echará mano de las artes que mejor maneja y que, en última instancia, lo han conducido a donde ahora está. Para él, el arte de negociar no consiste en dialogar y encontrar coincidencias, sino en adoptar una actitud hostil e intimidante que coloque a la contraparte en una posición vulnerable.

Las buenas razones en torno a que el comercio no es un juego de suma cero o a las ventajas que para la región norteamericana reportan las cadenas de valor nunca podrán hacer cambiar de opinión a un personaje como Donald Trump. Tampoco lo harán los datos duros relativos a las aportaciones de los inmigrantes a la economía y a la sociedad de los Estados Unidos. Los argumentos y los hechos son lo de menos, pues para el nuevo ocupante de la Casa Blanca, negociar es avasallar. Y eso lo ha estado haciendo incluso antes de asumir formalmente el cargo.

Las presiones ejercidas sobre empresas con planes de inversión en México fueron el primer capítulo de su estrategia negociadora: le hizo ver a México su vulnerabilidad. Acto seguido, desde su primera semana como presidente, Donald Trump dio pasos decisivos para hacer avanzar su agenda anti mexicana. Por un lado, emitió una orden ejecutiva para bloquear los fondos federales a las llamadas “ciudades santuario” (Los Ángeles, Nueva York, Filadelfia, Seattle, San Francisco y Chicago, entre otras) que han anunciado que, pese a las posturas del gobierno federal, continuarán con su política de protección a la población inmigrante, independientemente de su estatus legal. Por otro lado, firmó la orden para construir el muro que México deberá pagar.

Más allá de la relevancia intrínseca de estos actos, interesa también subrayar la manera y el momento en que ocurrieron. Fueron, ante todo, una emboscada. Cuando los secretarios de Relaciones Exteriores y Economía aún no aterrizaban en Washington para entrevistarse con distintos funcionarios del equipo de Donald Trump, éste ya había emitido sendas órdenes ejecutivas, de tal suerte que la propuesta mexicana de pactar una agenda integral de negociación que incluyese los temas clave de la relación bilateral perdió todo su sentido.

En efecto, si la construcción del muro es un hecho irreversible que presupone la aplicación de aranceles o impuestos especiales a las importaciones mexicanas, el TLCAN está muerto: cualquiera de esas dos medidas sería violatoria del Tratado e implicaría que, en el terreno de los hechos, Estados Unidos estaría desconociéndolo. De ahí que el significado de una negociación de la agenda comercial se limitaría, en la lógica negociadora de Trump, a la imposición unilateral de condiciones que México debería aceptar.

Otro ejemplo elocuente de la negociación hostil de Donald Trump es el de Canadá. Unos cuantos días después de que el presidente Peña se comunicara con el Primer Ministro Trudeau y ambos coincidieran en la necesidad de seguir impulsando la integración de la región norteamericana, el mandatario estadunidense, hizo ver a Canadá que sus gestos hostiles no están dirigidos contra ellos sino sólo contra México. El mensaje fue claro y Canadá decidió no exponerse a sufrir los daños colaterales a los que podría verse expuesto en el escenario de una negociación trilateral.

Como era de esperarse, la firma de las órdenes ejecutivas provocó en México una reacción casi unánime consistente en la solicitud al presidente Peña de cancelar la visita programada para el 31 de enero. Pese a las dudas iniciales del presidente Peña, el tuit de Donald Trump en el que señalaba que si México no estaba dispuesto a pagar por el muro, la reunión prevista no tenía caso. El presidente Peña no tuvo otra opción que cancelar su viaje a Washington.

En estos momentos no hay las condiciones para un nuevo intento negociador basado en una visión integral de la agenda bilateral. México debe tomar distancia y apostar por el paso del tiempo. Ello no significa la ruptura de la interlocución. Significa que ésta debe tener un perfil más bajo y ser conducida por equipos de trabajo que actúen con la encomienda de definir parámetros de entendimiento que sienten las bases para una negociación de mayor calado para cuando las condiciones cambien.

En el corto plazo seguramente el país sufrirá por los embates de Trump. Habrá sin duda afectaciones en materia comercial y de inversión, así como un recrudecimiento de la hostilidad a nuestros connacionales en territorio estadunidense. Sin embargo, conviene no perder de vista que, en el mediano plazo, los costos de las medidas proteccionistas y de los desplantes ultranacionalistas se harán presentes bajo diferentes modalidades que incluirán precios más elevados para los consumidores finales en los Estados Unidos, pérdida de competitividad de varias industrias, conatos de guerra comercial, rispideces crecientes con los aliados de la Unión Europea, vacíos geopolíticos y un mayor protagonismo político de Rusia y económico de China. Entonces el papel de México como aliado confiable en temas de seguridad fronteriza será una buena carta para una negociación de mayor nivel de la agenda bilateral.

Mientras tanto, México puede desplegar una serie de acciones encaminadas a fortalecer su posición. Debe, por principio de cuentas, establecer alianzas con actores empresariales, civiles, académicos y mediáticos afines a México, así como con legisladores y gobiernos de los estados que más dependen del comercio con México y de las aportaciones de los trabajadores migrantes. Asimismo, debe poner en operación su vasta red consular y sus respectivos departamentos jurídicos para preparar la defensa legal de todos aquellos ciudadanos mexicanos que estén en riesgo de ser deportados. Tal vez ello no evite la deportación de muchos de ellos, pero sí dificultará y acaso conjurará el riesgo de deportaciones masivas. No menos importante será la difusión en distintos foros multilaterales (la OCDE, el G-20, la ONU) de una narrativa que contradiga la retórica de Donald Trump, así como la búsqueda de apoyos y expresiones de solidaridad de la Unión Europea y América Latina.

Lic. Pedro Javier González G

Seminario Político

pj1999glez@gmail.com

 

Related Articles

0 Comments

No Comments Yet!

There are no comments at the moment, do you want to add one?

Write a comment

Write a Comment

A %d blogueros les gusta esto: