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¿Los buenos modales siguen vigentes?

¿Los buenos modales siguen vigentes?
abril 01
2020

Tratarse con respeto no pasa de moda. Con prácticas simples pero poderosas, se pueden rescatar valores y destacar en la sociedad y el trabajo.

A todos les agrada la gente respetuosa, amable y cortés. Cuando se encuentran personas que son así cambia la percepción del día por completo. Hoy, cuando la sociedad lucha por defender la diversidad y los derechos de todos y todas, se tiene que demostrar que el otro importa. Para eso son los modales que se traducen en buena educación.

A continuación, se enlistan algunas prácticas simples y poderosas que ayudarán a destacar no sólo en el ámbito social, también en el laboral. No se trata de protocolo, sino de una verdadera conciencia del valor de la otra persona.

EN LA OFICINA

• La puntualidad es una carta de presentación. Si existe alguna contingencia, es mejor avisar con anticipación. 
• En llamadas telefónicas, se debe comenzar por presentarse y mencionar la compañía a la que se pertenece. 
• Al presentar a colaboradores del trabajo, se comienza por quien tiene la jerarquía más alta. 
• Se debe evitar usar sólo mayúsculas al redactar un correo y utilizar tipografías con colores, así como adjuntar archivos demasiado grandes. 
• No se debe saturar la bandeja de entrada del destinatario por escribir el mensaje en partes. 
• Siempre que se use el altavoz para las llamadas y haya otras personas presentes, se debe avisar al interlocutor y cerrar la puerta. 
• Los correos electrónicos pueden enviarse en cualquier momento del día, pero para enviar mensajes se debe cuidar el horario: desde una hora antes del inicio de la jornada laboral y hasta dos horas después de concluida. También se debe considerar el tema.
• El tono del teléfono debe ser “decente” o se debe silenciar.
• Ante una enfermedad o síntomas como temperatura, es mejor quedarse en casa, sobre todo si es contagioso.
• Se debe evitar usar el celular en el baño para no ser escuchado por alguien que no necesitaba saber la conversación.
• Si se pide confirmar una invitación digital por correo o Whastapp, se debe responder de inmediato.
• No se debe llevar alimentos con olores fuertes a la oficina.

AL COMUNICARSE

• Es válido tener a compañeros de trabajo en Facebook, pero no enviar una solicitud de amistad a los superiores.
• Se debe cuidar el contenido de las redes sociales y no compartir información personal delicada, sobre todo si los compañeros de trabajo la observan.
• Es de buena educación preguntar primero a la persona vía Whatsapp si puede hablar por teléfono o cuál sería la hora más apropiada.
• No recurrir al altavoz del celular a menos que la llamada sea en la oficina y en reunión con alguien que asiste a distancia.
• Si una llamada telefónica se corta, la persona que llama es quien debe volver a marcar.
• Evitar ver la pantalla del celular en una conversación cara a cara.
• Si se lleva lentes de sol o audífonos, quitarlos al comenzar una conversación con alguien.
• Cuando la conexión a internet es mala e impide una llamada telefónica clara, evitar gritar, pues esto no implica que el interlocutor no pueda oír.

EN EL DÍA A DÍA

• Al usar el elevador, permitir que salgan las personas antes de entrar.
• Si se comparte un viaje en taxi con los compañeros, se debe entrar primero y hacer espacio a los demás.
• Cuando se está en la calle, se camina en la misma dirección que los demás, sin detenerse y a la derecha de la acera.

A LA MESA

• En un restaurante, al estar con seis compañeros o menos, se debe esperar a que le hayan servido a todos para comenzar a comer.
• Evitar colocar en la mesa las llaves, bolsas, lentes de sol y, sobre todo, el celular.
• Cuando sea necesario responder mensajes, se
• ofrece una disculpa y se toma el celular para atender en otra parte.
• Si se llevan los labios pintados de tono oscuro, se recomienda limpiar el exceso para no ensuciar el vaso.
• Si alguien pide el salero o algún otro aderezo, no se aprovecha el momento para servirse antes. Es el equivalente a meterse en una fila.

Los buenos modales son espejo de la imagen interior, de la escala de valores como personas, al dejar de lado la apariencia física o bienes materiales.
Alguien con buenos modales destaca porque refleja un comportamiento congruente y sabe sonreír, respetar, saludar, escuchar, controlar sus palabras y emociones sin herir a los demás.

Esto no tiene nada que ver con lo aprendido en la escuela, mucho menos con el nivel económico o la posición social, sino con lo que la vida ha permitido experimentar.

En el centro de trabajo, las acciones como saludar; al manejar ceder el paso a los peatones y en el transporte público ofrecer el asiento a mujeres embarazadas o personas de la tercera edad, así como aprender a pedir las cosas y agradecer, son acciones sencillas que se pueden realizar.

Es importante observar los modales y corregir lo que sea necesario. Todos los días son el mejor momento y la mejor oportunidad para marcar la diferencia con los demás.

Araceli R. de Motta
Coach en imagen personal y ejecutiva
aryimagen.net

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