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Opinión

La vigilancia de la operación en las empresas medianas

La vigilancia de la operación en las empresas medianas
noviembre 29
09:56 2013

Por C.P.C. Y P.C.C.A. José Carlos Cardoso C.

Socio Director de MGI Bargalló Cardoso y Asociados, S.C.

jcardoso@bargallo.com.mx

Cuando aludimos al concepto de vigilancia en las empresas, de manera general nos referimos al proceso continuo de monitoreo que se ejerce sobre su comportamiento financiero, administrativo y operativo, entre otros.

Este monitoreo nos permite conocer cómo se están realizando los planes, las desviaciones que han tenido, las metas que se han alcanzado, la eficiencia y eficacia en las operaciones y, en algunos casos, las oportunidades de mejora que se han detectado.

Por lo regular, la preocupación principal de los emprendedores se centra en impulsar cotidianamente el desempeño de la empresa y alcanzar un modelo de negocio sostenible y rentable. Se trata de un trabajo que reclama una gran cantidad de tiempo y esfuerzo, donde el empresario muestra su gran capacidad, experiencia y talento. Pero a pesar de su gran labor, tarde o temprano aparecen vacíos de información que muestran los límites individuales, que existen para poseer todos los conocimientos requeridos para la eficiente conducción del negocio.

La conformación de estructuras adecuadas para ejercer la vigilancia que sustituya al individuo aislado redundará en el incremento de su productividad.

En la medida en que la empresa crece y sus operaciones se van volviendo más complejas, la vigilancia adquiere especial relevancia por las consecuencias de un ejercicio inadecuado de esta función.

La Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) dispone que la vigilancia de las sociedades la ejerza un Comisario, quien deberá cumplir con una serie de obligaciones establecidas en diversos artículos de esta Ley, entre las que destacan las contenidas en su artículo 166. Cabe señalar que en las empresas pequeñas, generalmente no se dan las condiciones para realizar las funciones de vigilancia en los términos de la ley, en virtud de que el Comisario designado, o no tiene el perfil profesional para realizar el examen a que se refiere el artículo 166 fracción IV de la LGSM o su labor no es remunerada o esta es simbólica e insuficiente para la labor profesional que demanda el ejercicio de su función.

El proceso de vigilancia en las empresas ha venido evolucionando particularmente en los últimos 14 años a raíz de la emisión del Código de Mejores Prácticas Corporativas, el cual recomienda que la vigilancia de las operaciones de las sociedades la ejerza el Consejo de Administración y que este se apoye en un Comité que haga la función de auditoría. A este Comité se le asignan funciones genéricas, entre las que destacan:

Dar su opinión al Consejo de Administración sobre las políticas y criterios utilizados en la preparación de la información financiera, así como del proceso para su emisión, asegurando su confiabilidad, claridad y transparencia.

Contribuir a la definición de los lineamientos generales del control interno, de la auditoría interna y evaluar su efectividad.

Recomendar al Consejo de Administración los candidatos para auditores externos de la sociedad, las condiciones de contratación y el alcance de los trabajos profesionales y supervisar el cumplimiento de los mismos.

Revisar el programa de trabajo, las cartas de observaciones y los reportes de auditoría interna y externa e informar al Consejo de Administración sobre sus resultados.

Verificar que se observen los mecanismos establecidos para el control de los riesgos a que está sujeta la sociedad.

Sobre esta última función, conviene señalar la importancia que tienen la identificación, análisis, administración y control de los riesgos a que está sujeta la sociedad, la probabilidad de que su ocurrencia sea alta, media o baja, o el impacto que puede tener en sus operaciones, por lo que se debe procurar llevar un inventario de riesgos y disminuir su exposición al riesgo.

En este sentido, la conformación de estructuras adecuadas para ejercer la vigilancia que sustituyan al individuo aislado redundará en el mejoramiento de su administración e incremento de su productividad.

Adoptar un Modelo Eficiente de Gobierno Corporativo y promover la adopción de los principios enunciados en el Código de Mejores Prácticas Corporativas, de acuerdo con las particularidades de la empresa mediana, constituye una excelente decisión que redundará a corto plazo en una mayor prosperidad y en la conformación de un futuro más halagador en términos de permanencia y competitividad, para este tipo de empresas.

Los Órganos Intermedios y Estructuras contempladas por el Código resultan instrumentos flexibles de fácil adopción a la naturaleza y tamaño específico de cualquier empresa mediana.

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