Veritas Online

Enigma Contable

La sabiduría infantil del ¿por qué?

La sabiduría infantil del ¿por qué?
junio 01
2016

Seguramente todos nos hemos encontrado en la situación de tener que responder preguntas a nuestros hijos, nietos o sobrinos, acerca del porqué de las cosas. El típico “¿por qué?” casi infinito de los niños nos lleva a la desesperación, de tal forma que terminamos diciendo “porque yo lo digo” o simplemente “porque así es”. Pero es justamente esta actitud de los adultos la que ocasiona que en algún punto en el tiempo, los niños dejen de preguntar “¿por qué?” y se conviertan en sujetos pasivos que terminan aceptando lo que se les dice, porque al final saben que terminarán escuchando “porque así es”.

Tan cierta es esta sabiduría infantil que Simon Sinek, investigador, autor y educador, introduce en su libro un modelo denominado el círculo de oro, el cual utiliza un concepto simple formado por tres círculos que se intersectan para analizar las interdependencias entre el qué, el cómo y el por qué la gente y las empresas tienen éxito. Sinek señala que los grandes líderes, empresas o individuos piensan, actúan, comunican e inspiran la acción comenzando con el porqué, ya que primero se centran en su objetivo, es decir en por qué hacen lo que hacen y después en cómo lograrlo y ejecutarlo.

Por lo anterior las empresas que generan más valor son justamente aquellas que inician su diseño centradas en su fin, es decir, en el porqué, pues en un mundo cada vez más complejo, en el que la respuesta tiene que ser ágil, inteligente y óptima, las empresas tienen que estar enfocadas en lograr los resultados deseados, lo que puede alcanzarse cuando hay un orden descentralizado en la organización, en el cual todos sus elementos conocen su objetivo y el porqué de sus actividades, de forma tal que son capaces de hacer los ajustes necesarios, cuando hay que dar respuesta a las necesidades del momento.

¿Qué se requiere para ser una empresa con estas características? Desde luego un cambio de cultura en el que se fomente la iniciativa, se trabaje de manera colaborativa y se logre alinear, como lo señala Sinek, el círculo de oro, es decir el porqué, el cómo y el para qué hacemos lo que hacemos. En este modelo cultural es muy importante ser inquisitivo, hacer las preguntas correctas para poder centrarse en lo más importante, identificar los riesgos para tomar las acciones necesarias para afrontarlos y seleccionar las métricas adecuadas para rendir cuentas a todos los niveles.

Al respecto, hoy más que nunca, nuestra profesión debe desarrollar el pensamiento crítico y el escepticismo profesional que consiste en indagar y cuestionar los problemas a resolver, evaluar las alternativas para hacerlo y documentar por qué se tomaron las decisiones de esa manera.

Pongamos nuestro granito de arena para lograr el cambio y cuando un niño nos pregunte “¿por qué?” fomentemos su espíritu crítico y respondamos pacientemente a su interrogatorio.

C.P.C. y M.A. Sylvia Meljem Enríquez de Rivera
Directora del Centro de Vinculación e Investigación Contable CEVIC en el ITAM
smeljem@itam.mx

Facebook Comments

Related Articles

Búsqueda

Sígueme en Twitter

A %d blogueros les gusta esto: