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La reestructura corporativa: breves fundamentos

La reestructura corporativa: breves fundamentos
septiembre 04
09:40 2017

(Primera parte)

EVALUACIÓN DE LA SITUACIÓN

La reestructura de un negocio implica el cambio o la transformación de una empresa o de sus miembros -socios o accionistas-, negocio o empresa que generalmente tiene el carácter legal de sociedad, sea ésta mercantil o civil, por lo que a este fenómeno debe denominarse reestructuración de sociedades, sin embargo, la práctica empresarial mexicana le da este calificativo, entre otros, como reestructura empresarial, reorganización corporativo o empresarial.

A continuación se expresarán algunas consideraciones al respecto, los requisitos y las formas de llevarse a cabo, así como se transmitirán algunas experiencias sobre el particular, sin omitir precisar que en esta tarea participa un grupo interdisciplinario de profesionistas, entre los que se pueden mencionar a los contadores públicos, financieros, administradores y por supuesto, a los abogados.

Así, en esta primera parte se aborda, como su nombre lo indica, las bases y el contexto en donde se desenvuelve este quehacer empresarial que sirve de estrategia, la gran mayoría de las veces, para sanear negocios para su supervivencia, o bien, para fortalecer y/o consolidar las actividades empresariales que se realizan. Posteriormente, se analizará la problemática normativa que se actualiza, las formas más comunes de restructura, sin ser exhaustivo y los aspectos en particular a cuidar y que deben considerarse en los ámbitos mercantil, administrativo, tributario, laboral, civil, entre muchos otros que podrían abordarse.

LAS CAUSAS QUE ORIGINA UNA REESTRUCTURA

Entre los motivos que dan origen a una reestructura está el hacer frente a la liberación económica (apertura del mercado) o la privatización de empresas públicas; la formación de grupos empresariales para crear mayor competencia (aprovechar fortalezas; mejor organización y control; diversificar o reunir negocios; obtención de bienes indispensables; renovar las estrategias comerciales; retiro o admisión de socios); la introducción de nuevas tecnología para innovar los bienes o servicios que se proporciona al cliente (incluir nuevos inversionistas o socios comerciales); evitar el concurso mercantil o la quiebra (venta de activos; financiamiento; intercambio de valores; reducción de gastos; razones financieras de costos); e incluso, aprovechar las ventajas y/o beneficios tributarios, administrativos, tecnológicos, entre muchos otros.

UNA DEFINICIÓN

La reestructuración de sociedades no es un concepto legal ni jurídico sino una práctica económica de subsistencia del negocio o de mejora empresarial que consiste en realizar un conjunto de acciones -legales, financieras y operativas-, mediante una serie de actos, actividades u operaciones, que transforman de manera substancial, profunda y duradera el desarrollo de las actividades económicas de una organización, entidad, empresa o sociedad para encontrar una estructura idónea a los fines perseguidos, entre los que pueden estar: un mayor valor de la firma social; un mejor control y organización; y aprovechar las ventajas competitivas de cualquier índole, en las que participa el Derecho societario, administrativo, laboral y tributario, entre muchos otros, con el propósito de que la empresa subsista o el incrementar los márgenes de utilidades o ganancias y tiene como finalidad el llevar, bajo una vía corta y rápida, un cambio o transformación económica de un negocio en marcha para llegar a un resultado positivo sin que exista una disolución y liquidación formal de la sociedad, así como, en ocasiones, crear nueva sociedad con el reconocimiento pasado exitoso que existía, cuidando en todo momento el derecho de los acreedores sociales y el interés de los socios fundadores de la empresa, en su caso.

LOS MEDIOS A UTILIZAR

Entre los instrumentos para llevar a cabo la reestructura están el considerar los aspectos administrativos, financieros, contables y el capital humano de la organización o entidad; las herramientas legales y tributarias en vigor; la incorporación de tecnologías nuevas o vigentes; el mercado: clientes, productos y/o servicios; la competencia; la permanencia de los socios y/ accionistas o la renovación de éstos. El no tomar en cuenta lo anterior en su justa medida, entre otros aspectos, podría implicar el que se asuma responsabilidades en estas materias, entre otros conflictos que podría suscitarse.

Así, la reestructura puede darse en el ámbito externo de la sociedad, esto es, en la reunión o separación de empresas que subsisten, se extinguen o se crean, o bien, en el ámbito interno de la sociedad: un cambio en los socios o accionistas.

Para el primer caso tenemos comúnmente a la fusión y escisión de sociedades en sus diversas modalidades, incluso la transformación de la sociedad; para el segundo, la transmisión de las aportaciones, acciones o títulos que los representan los derechos sociales de la empresa, también bajo diversos supuestos y modalidades legales.

En uno y otro escenario la modificación implica una afectación en el patrimonio de la sociedad o de los socios mismos, incluso en ambos, por lo que suele decirse que pareciera que materialmente existe una disolución y liquidación de una entidad o retiro de un socio sin que legalmente se actualicen dichos supuestos, lo que algunos académicos suelen llamar a este fenómeno empresarial como una terminación extraordinaria de un negocio.

CONSECUENCIAS DE UNA REESTRUCTURACIÓN

Generalmente la reestructuración de una sociedad implica la realización de una serie de actos económicos y legales que produce un sin fin de consecuencias, entre otras las que de manera destacada se pueden citar las siguientes:

  • se redefine y/o cambia la visión, fines y estrategias del negocio o la entidad;
  • se modifica la propiedad de los bienes del negocio;
  • cambia la estructura legal y por ende, la forma de administración de la organización, incluso pueden asumirse mayores o nuevas la responsabilidad entre los agentes involucrados;
  • cambia esencialmente el valor del negocio; y
  • existen impactos en la forma de cómo se llevará la tributación, en los sistemas contables y presentación de la información financiera, así como se modifican las relaciones laborales en la empresa y con terceros, entre otros aspectos.

Ahora bien, no solo habrá efectos en los aspectos patrimoniales sino que incluso hacer acciones en contra de los socios, como puede ser el caso de que la sociedad requiera el pago de la aportación no cubierta originalmente, además de modificarse los derechos corporativos (calidad de socio y el derecho de voto; participación accionaria; la administración y la vigilancia de la sociedad; beneficios y/o cuota de liquidación, en su caso), así como los efectos frente a terceros, en ellos los acreedores y el fisco mismo.

RAZONES DE UN POSIBLE FRACASO

Las razones de porque una reestructuración puede fracasar son porque ésta fue planeada para efectos financieros y no con un carácter estratégicos; se trató de un cambio moderado y no estructural, extenso y penetrante en su estructura o transformación; no fue oportuno, sino tardío el cambio; fue configurada, evaluada y realizada por personal de la misma organización sin contar con la experiencia al respecto o no contar con asesoría especializada interdisciplinaria; no institucionalizar y dotar de independencia al negocio continuando como un negocio familiar o seguir con la modalidad de sociedad cerrada; la falta de actitud crítica y estratégica de los administradores y personal profesional que interviene en la supervisión, entre otras más, por lo que son pocas las entidades o empresas que realmente logran el objetivo de reestructurarse de manera exitosa.

Lic. Antonio Alberto Vela Peón

Integrante de la Comisión Fiscal

alberto.vela@avpabogados.com

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