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La marcha de la economía, el mayor desafío a la 4T

La marcha de la economía, el mayor desafío a la 4T
junio 30
2020

Ante el fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia, abundan las dudas y las señales encontradas. Lo que sí es claro es que la situación de la economía y la de quienes se han visto privados de ingresos es apremiante. No sólo se trata de evitar la ruptura de las cadenas productivas o de que algún otro proveedor de suministros desplace a México en la región de América del Norte. Es igualmente necesario considerar que la mayor parte de las empresas ya no cuenta con suficiente margen para mantenerse con vida. De cara a un escenario de mortandad masiva de unidades productivas y de destrucción de empleos formales, se evidencia la necesidad de la reactivación. Pero, dada la falta de medidas contracíclicas, el deterioro de la economía se agudizará. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al primer trimestre de este año.

Durante varios trimestres consecutivos, este indicador ha arrojado cifras negativas. En el periodo enero-marzo de este año se registró una disminución de 1.2% en relación con el trimestre anterior, así como una contracción de 2.2% respecto al mismo periodo de 2019. Cabe llamar la atención sobre el hecho de que estos datos no reflejaban aún los efectos del distanciamiento social. La cuarentena inició en la segunda quincena de marzo y, por lo tanto, de lo que da cuenta la información del primer trimestre es de la trayectoria en que se encontraba la economía aún antes de la pandemia: el producto, con cifras revisadas, cayó 0.3% en 2019, mientras que la formación bruta de capital reportaba decrementos anuales de alrededor de 10%.

Adicionalmente, el banco central dio a conocer que, de acuerdo con la balanza de pagos, la inversión extranjera directa se contrajo 20.11% a tasa anualizada. En cuanto a la balanza comercial, destaca que las exportaciones se redujeron 40.9% en abril y 10.7% en el periodo enero-abril, hecho que evidencia la pérdida de dinamismo de nuestro motor externo; por su parte, las importaciones se contrajeron 30.5% en abril y 11.3% en el cuatrimestre; esta reducción ilustra cómo el confinamiento ha afectado el consumo y, en el caso de los bienes de capital, refleja la caída de la inversión. Con todo, es en materia de empleo donde el panorama es más desalentador.

El escenario más pesimista para la economía es el que considera una fuerte contracción en 2020 (-8.3%) y un proceso lento de repunte en 2021, con una caída de -0.5%».

Ciertamente, la tasa de desocupación abierta sigue siendo baja (3.3% en marzo de este año). Pero, sin perder de vista que el ritmo de creación de puestos de trabajo formales ya daba muestras de agotamiento desde 2019, debe subrayarse que, en lo que va de este 2020 se han perdido alrededor de 700 mil plazas laborales formales. Si a esta cifra se le agregan los empleos perdidos en el sector informal (del que no existen registros confiables), el total de personas que han perdido su empleo conservadoramente ronda el millón. En este marco, los pronósticos acerca del comportamiento de la economía son revisados a la baja. Son dignos de mención los escenarios elaborados por el Banco de México. Según el primero de ellos, que podría calificarse de optimista, la trayectoria de la economía adoptaría la forma de “V” corta: una caída no muy profunda este año (-4.6%), seguida por una relativamente rápida recuperación en 2021 (4%). El segundo escenario, “V” profunda, presupone una caída drástica del producto (-8.8%) pero, al igual que en el escenario anterior, visualiza una recuperación rápida en 2021 (4%). El escenario más pesimista es el que considera una trayectoria en forma de “U” profunda, con una fuerte contracción en 2020 (-8.3%) y un proceso lento de repunte, de tal suerte que, para 2021, este escenario prevé una caída de -0.5%.

De concretarse este tercer escenario, la economía mexicana experimentaría tres años consecutivos de decremento del PIB (2019-2021). Por lo que se refiere a los impactos de la crisis sobre las condiciones de vida de la sociedad, el banco central considera que en el escenario optimista la pérdida de fuentes de trabajo ascendería a 800 mil; en el caso de que la recesión sea más profunda, los empleos formales perdidos sumarían 1.4 millones. Si a esta cifra se le agregan las reducciones en el sector informal, el panorama en materia de empleo se antoja francamente desolador. Así las cosas, tal como lo ha señalado el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se esperan incrementos significativos en los niveles de pobreza y pobreza extrema, tanto en términos absolutos como porcentuales.

Se debe considerar que la mayoría de las empresas ya no cuenta con suficiente margen para mantenerse con vida».

El factor clave en las alzas y bajas del nivel de pobreza es el comportamiento de los ingresos percibidos por la población. La pérdida de empleos se traducirá en un mayor número de personas en situación de pobreza por ingresos. Frente a estas previsiones, con las que el presidente López Obrador dice no coincidir y que, en todo caso y según su narrativa, simplemente dan cuenta del fracaso del neoliberalismo, se retoma el discurso de que ya se advierte la luz al final del túnel. Asimismo, el presidente reitera su promesa de creación de 2 millones de empleos en lo que resta del año. De hecho, se presentó una tabla que enumera los empleos que habrán de crearse.

El problema es que muchos de estos empleos no serán formales ni permanentes. Se trata, en realidad, de un ejercicio de estadística creativa en el que se incluyen como nuevos empleos conceptos que, en sentido estricto, no pueden ser calificados como tales. Un caso es el del programa Jóvenes Construyendo el Futuro, cuyos 230 mil beneficiarios no son contratados por las empresas que los acogen, sino que es el gobierno quien les transfiere una beca. Tampoco son nuevos empleos los relacionados con las obras encomendados a las fuerzas armadas (alrededor de 100 mil), pues los miembros del ejército que se ocuparán en estos proyectos ya cuentan con plazas y continuarán cobrando su salario en la Secretaría de la Defensa. Sin entrar en mayores detalles, se incluyen también 970 mil puestos de trabajo que se generarían vía la concesión de créditos del Infonavit y el Fovissste, cuya concreción es más que dudosa.

Por último, es digno de mención que la crisis económica y la escasez de recursos que, vía reducción de la recaudación, conlleva, representa el “talón de Aquiles” de una 4T con cada vez menos dinero y cada día más consciente de que las cosas no están caminando como se tenía previsto. El presidente se muestra desesperado por conseguir los recursos para que su proyecto siga avanzando, aun a costa de la ciencia, la cultura o los fondos para atender las contingencias derivadas de desastres naturales. Sin embargo, no está en su naturaleza dar marcha atrás y corregir.

Lic. Pedro Javier González G.
Director de Seminario Político
pj1999glez@gmail.com

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