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Económico y Financiero

CEESP: La inversión se sigue debilitando

CEESP: La inversión se sigue debilitando
mayo 13
2019

Después del atípico incremento de la inversión en enero, que en parte pudo responder a factores como la compra de pipas para el transporte de gasolinas, así como por el inicio de algunos trabajos del aeropuerto de Santa Lucía, en febrero el indicador de inversión fija bruta regresó a terreno negativo al reportar una disminución mensual de 2.5%, de tal manera que, comparado con el mismo mes del año pasado, significó una caída de 2.0%.

Evidentemente, esto propició mayor preocupación sobre el entorno que existe en el país para incentivar la inversión. Cabe mencionar que la consultora AT Kearney señaló que en su edición 2019 del Índice de Confianza del Inversión Extranjera Directa (IED), México cayó ocho posiciones para ubicarse en el lugar 25 del ranking que considera este indicador.

Esta pérdida de lugares se da a pesar de que la calificación de México subió ligeramente, al pasar de 147 puntos en 2018 a 149 puntos en 2019, lo que implica que la caída en el ranking refleja un entorno internacional más competitivo para la IED. Otros países han tenido mejores resultados en la instrumentación de medidas que favorecen la inversión extranjera directa.

Por otra parte, además de que el reporte de la consultora señala que el optimismo económico es el más débil para México entre los 25 primeros países del índice, prevalece la preocupación de que el Estado intervenga significativamente en sectores estratégicos, como la extracción y refinación de petróleo y la generación de energía eléctrica, deteniendo la reforma energética aprobada en 2014 y cancelando muchas oportunidades que ésta abría. En el pasado Esto ha ocasionado que las calificadoras hayan modificado su expectativa crediticia del país, poniendo en riesgo la calificación soberana.

Sin duda esta percepción se puede agravar ahora que el gobierno decidió declarar desierta la licitación para la construcción de la refinería de Dos Bocas, dejando la responsabilidad de ello a la Secretaría de Energía y Pemex, sobre todo cuando se prevé un entorno de recursos públicos limitados. En efecto, más allá de las dudas sobre la rentabilidad del proyecto, es preocupante que se prescinda de un supervisor general experto en la materia, que pueda coordinar adecuadamente los diversos trabajos de la construcción de la refinería.

A los puntos anteriores se suma la tendencia descendente que muestra la inversión en la economía desde mediados del 2015, así como la incertidumbre sobre algunos eventos y anuncios que parecen ir en contra de los incentivos para la inversión privada, como el freno a la reforma energética o la cancelación del aeropuerto.

Respecto a la inversión pública, además de ser históricamente baja, no hay seguridad de que los proyectos que el gobierno integró en el presupuesto tengan rentabilidad social y económica, especialmente cuando no hay estudios beneficio/costo que confirmen su viabilidad. Dicho sea de paso, tales estudios son requeridos por la ley de responsabilidad hacendaria (la ley de presupuesto) a fin de que formen parte de una cartera. La ley indica que los proyectos de inversión que entren al presupuesto deben provenir de esa cartera. Preocupa que el debido procedimiento no se haya cumplido.

En la medida en que la inversión, pública y privada, no contribuya a elevar el ritmo de crecimiento de la economía, podría ponerse en riesgo la estabilidad macroeconómica, toda vez que, en un entorno de bajo crecimiento, las fuentes de recursos del sector público se verían más limitadas, complicando las metas fiscales.

El informe de las finanzas públicas para el primer trimestre del año reporta una caída anual de 1.2% real en los ingresos totales del sector público, resultado que obedece principalmente a la disminución de 24.7% en los ingresos petroleros. Los ingresos tributarios crecieron 5.1%, resultado que según algunas opiniones se podrían relacionar con un buen desempeño de la actividad económica. Sin embargo, se debe considerar que este comportamiento se debió al repunte de 33.5% en los ingresos por concepto del IEPS, especialmente de gasolinas y diesel que crecieron 72.6%. En cambio, los rubros de recaudación que mayor relación tienen con el ritmo de crecimiento de la economía mostraron signos de debilidad. La recaudación del ISR creció solo 1.9%, mientras que la del IVA se contrajo 0.3%.

El gasto público, por su parte, disminuyó 6.1%, en línea con los objetivos de ahorro del gobierno. La caída es generalizada en los ramos administrativos del gobierno, con excepción de los de Energía y Bienestar (Donde se ejercen los programas de transferencias de ingreso a la población). No obstante, preocupa que mientras el gasto en inversión física continuó ajustándose a la baja, el costo financiero del sector público siguió aumentando, de tal manera que, en términos absolutos, los montos de estos conceptos prácticamente se igualaron. La inversión física sumó 140,954 millones de pesos, cifra 13.3% menor en términos reales a la del año pasado. El costo financiero creció 6.1% para totalizar 138,831 millones de pesos.

Para estimular la inversión privada y restablecer las expectativas favorables, se deben considerar factores que, de manera simultánea, generen un entorno de confianza y certidumbre en que los flujos de capital, más allá del financiero, se eleven, de tal forma que contribuyan a un mayor crecimiento económico y a más empleos mejor remunerados y con ello una disminución importante en los niveles de pobreza.

No hay duda de la necesidad de facilitar la capacidad empresarial a través de un ambiente de negocios seguro que se consolide como un incentivo natural para el flujo de recursos privados.

En cuanto a la inversión pública, es fundamental contar con un acervo de proyectos evaluados adecuadamente -como lo manda la ley- que tengan alguna certeza de estimular y complementar la inversión privada y además incidir positivamente en el ritmo de crecimiento económico.

El costo de no llevar a cabo la inversión pública que se requiere es posponer la solución de las carencias que tiene nuestro país y continuar limitando el bienestar de nuestra población.

MÉXICO

Cifras del INEGI indican que durante abril los precios al consumidor registraron un incremento mensual de 0.05%, de tal manera que la inflación anual se elevó a 4.41%, que fue la más alta en lo que va del año. El origen principal del alza mensual de los precios fue el incremento de 0.46% en el subíndice subyacente, donde resalta el aumento de 0.89% en el rubro de otros servicios, destacando el alza de 11.83% en los precios de servicios turísticos en paquete ante la presencia del periodo vacacional de semana santa. Por su parte, el indicador de precios no subyacente tuvo una disminución de 1.15%, donde sobresale la baja de 3.32% en el rubro de precios de energéticos, en especial los de electricidad que bajaron 12.26% en el mes ante el inicio de la tarifa de temporada cálida en diversas ciudades del país. La inflación anual subyacente se elevó a 3.87% y la no subyacente a 6.08%.

Después del atípico repunte de la inversión en enero, en febrero regresó a terreno negativo al mostrar una disminución mensual de 2.5%, lo que propició que su comparación anual fuera negativa en 2.0%. Al interior del indicador, la inversión en maquinaria y cayó 2.0% en el mes, de tal manera que comparada con el mismo mes del año pasado registró una disminución de 4.8%, acumulando cuatro meses consecutivos a la baja. La inversión en construcción tuvo una caída mensual de 2.3% y una anual de 0.5%.

De acuerdo con el reporte del INEGI, en abril el indicador de confianza del consumidor disminuyó 0.9 puntos respecto al mes previo, con lo que acumuló dos meses consecutivos a la baja. Tal comportamiento respondió a la caída en todos los componentes del indicador general. La percepción sobre la situación actual y futura del hogar se redujo 0.1 y 0.5 puntos respectivamente. En el caso de la opinión sobre la situación actual y futura de la economía en su conjunto se observaron bajas de 1.6 y 2.8 puntos, en el mismo orden. En cuanto a la opinión de los hogares acerca de la posibilidad de adquirir bienes duraderos, se mantuvo sin cambio respecto al mes previo. A pesar de estos resultados, en su comparación con el mismo mes del 2018 el indicador general de confianza mejoró en 10.2 puntos, aunque se aprecia una tendencia a la baja después del repunte de diciembre.

MÉXICO

La actividad industrial del país cerró el primer trimestre del año con un comportamiento negativo, toda vez que en marzo registró una caída mensual de 1.3%. A excepción de la industria manufacturera, que tuvo un avance mensual de 0.3%, el resto de sectores industriales continuaron debilitándose. La minería reportó una baja mensual de 1.5%, mientras que la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final cayó 1.7%. La industria de la construcción fue la más débil al registrar una disminución de 3.4%. En cuanto a su comparación anual, la actividad industrial del país se contrajo 2.6%, con lo que acumuló seis meses consecutivos a la baja. En términos anuales, la mayor caída de la actividad productiva la tuvo la minería, al resultar 6.7% menor que la de marzo del 2018. Le siguió la construcción, que se redujo en 5.8% y la generación eléctrica, agua y gas que bajó 0.5%. En el caso de la manufactura, a pesar de ser el único sector que reportó un avance mensual, respecto al año pasado tuvo una caída de 0.3%, que fue la primera cifra negativa en los últimos once meses.

En febrero, el indicador de consumo privado en el mercado interno reportó una baja de 0.2%, como consecuencia de la disminución de 3.5% en el consumo de bienes importados. Por su parte, el consumo de bienes nacionales aumentó 0.1%, en tanto que el de servicios se mantuvo sin cambio. A pesar de la baja mensual en el indicador general de consumo privado, su comparación anual muestra un avance de 1.9%, aunque se debe decir que este fue tres décimas de punto porcentual menor al dato observado en enero.

ESTADOS UNIDOS

El Departamento del Trabajo informó que durante abril los precios al consumidor aumentaron 0.3%, ligeramente por debajo del 0.4% estimado por el mercado. El alza mensual de los precios respondió al incremento de 2.9% en el rubro de precios de energía, en especial por el aumento de 5.7% en los precios de las gasolinas. Por su parte, los precios de alimentos disminuyeron 0.3%. Al excluir alimentos y energía, la inflación mensual subyacente fue de 0.1%. En términos anuales los precios al consumidor crecieron 2.0%

De acuerdo con la Reserva Federal, en marzo el crédito al consumo aumentó en 10.3 mil millones de dólares (mmd), cifra inferior, tanto al pronóstico de 17.0 mmd que estimaba el mercado, como al aumento de 14.4 mmd que tuvo el mes previo. Este comportamiento respondió a un aumento de 12.4 mmd en el crédito no revolvente y a una disminución de 2.2 mmd en el revolvente. En términos relativos, el crédito al consumo creció a una tasa anual de 4.2%

AGENDA ECONÓMICA

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Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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