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CEESP: La importancia de lograr acuerdos a fin de dirimir diferencias

CEESP: La importancia de lograr acuerdos a fin de dirimir diferencias
julio 08
2019

La decisión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de iniciar un proceso de arbitraje, en instancias internacionales del Reino Unido y Francia, con el objetivo de modificar diversas cláusulas pactadas en siete contratos para la construcción de gasoductos por considerarlas abusivas, generó en inicio una reacción negativa y de preocupación de los mercados, que percibieron esta acción como un señal de que la administración no estaba dispuesto a honrar los contratos celebrados con los inversionistas.

Algunas cláusulas contractuales establecen que, si las obras no se concluyen en el tiempo comprometido por causas ajenas a las compañías, de fuerza mayor pero respecto a las que el contratante pudo haber tomado acciones remediales o mitigantes, éste último, o sea, la CFE debe pagar parte de la tarifa del transporte de gas acordada por el tiempo del retraso.

Sin duda esto es oneroso para las autoridades, ya que de los siete contratos que están considerados en el proceso de arbitraje, seis no se han concluido y tienen importantes atrasos que, de acuerdo con las autoridades de la CFE, pueden resultar en un costo de 840 millones de dólares, aun cuando los proyectos no están plenamente terminados y el gas no se ha empezado a surtir.

Dichas cláusulas están diseñadas para compensar costos de oportunidad a las empresas por causas no imputables a ellas. Además, se debe considerar la posibilidad de que, independientemente de los funcionarios públicos en turno que los licitaron, los contratos se firmaron en un entorno en el que parecía que las condiciones políticas y sociales permitirían su cumplimiento. Más aún, esas clausulas son comunes en este tipo de contratos ya que, al dotar certidumbre a los mismos, su financiamiento se reduce y dado que se adjudican competitivamente mediante licitación de la tarifa, el contratante se beneficia también.

No obstante, dado el avance de los contratos, se puede intuir que las condiciones se fueron enrareciendo después de que las obras comenzaron, entre 2014 y 2016, de tal manera que la combinación de las acciones de grupos políticos, sociales, organismos ambientalistas en contra de estas obras aumentaron se reflejaron en el retraso de los proyectos. La responsabilidad de las autoridades recae en la imposibilidad o falta de voluntad para generar un ambiente propicio para los negocios. Un sistema regulatorio eficiente y un sólido estado de derecho que privilegiara las reglas del juego, sin duda habrían contribuido a un mejor desempeño de los proyectos mencionados.

Normalmente, los arbitrajes en este tipo de contratos se presentan cuando hay diferendos en la interpretación o el cumplimiento de lo pactado, más que para modificar lo pactado. De acuerdo con la experiencia, se puede decir que si las partes se van al arbitraje hay una probabilidad considerable de pérdida para la CFE, dada la predisposición de los procesos a favor de la certidumbre en los contratos. Si ese es el caso, el gobierno acabaría pagando daños a las empresas. Además, se podrían presentar otros procesos legales como sería una controversia inversionista-estado en el marco del TLCAN u otros tratados bilaterales de protección a la inversión suscritos por México.

En este contexto, más allá de discusiones estériles que agudizan las diferencias y los resentimientos, es clara la conveniencia de interlocución de los grupos interesados, antes de entrar a un proceso de arbitraje, a fin de buscar una mejor solución para las partes, en especial para el país.

La preocupación por el entorno generado por el tema del arbitraje llevó al Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y al Consejo Mexicano de Negocios, representando los intereses del sector privado, a acercarse a las autoridades con el fin de buscar la mejor solución, toda vez que considera que las acciones de la CFE difieren del espíritu del compromiso establecido con el Presidente de la República para estimular la inversión, el empleo y el crecimiento.

Si las obras permanecen detenidas y persisten las diferencias, es claro que las señales emanadas de esta problemática mermarían la confianza de los inversionistas, como consecuencia de la percepción de la falta de certeza jurídica que puede inhibir la inversión, con los consecuentes efectos negativos sobre el crecimiento económico.

Hay que considerar también que el entorno actual no es el mejor para agudizar las diferencias. La incertidumbre ya de por si aumenta y las expectativas se siguen deteriorando. Resultados de la encuesta que elabora el Banco de México, indican que los especialistas del sector privado ajustaron nuevamente a la baja su pronóstico de crecimiento para el presente año al ubicarlo en un promedio de 1.13%. Para los siguientes dos años las estimaciones también se corrigieron a la baja y ya están por debajo del 2.0%, muy lejos del objetivo de 4% que se planteaba para la mitad del sexenio.

Además, la evolución de los principales indicadores macroeconómicos se sigue debilitando. Cifras disponibles para abril, indican que el indicador global de la actividad económica registró un crecimiento anual de solo 0.3%, que después de la caída de 0.6% un mes antes, es su menor avance desde noviembre del 2013.

La importancia de lograr acuerdos radica en la relevancia que tiene el abastecimiento de combustible y generación eléctrica en la actividad productiva de las diferentes regiones del país, pero también en evitar una mala señal para la inversión productiva que actualmente se requiere para revertir las tendencias decrecientes de la actividad económica del país que reinan actualmente.

MÉXICO 

Después de dos meses consecutivos con variaciones mensuales negativas, en abril la inversión fija bruta registró un repunte de 2.5%, impulsado principalmente, por el incremento de 3.0% en la inversión en construcción, dentro de la cual la dirigida a obras residenciales se elevó 2.2% y a las no residenciales 2.1%. La inversión en maquinaria y equipo aumentó en el mes 1.3%, resaltando el crecimiento de 3.8% en la de origen nacional, en tanto que la inversión en maquinaria y equipo importado se contrajo 1.1%, acumulando tres meses consecutivos a la baja. Sin embargo, este comportamiento no fue suficiente para evitar que en su comparación anual la inversión fija bruta total se mantuviera en terreno negativo al mostrar una caída de 2.4%, su tercera de forma consecutiva.

Cifras del INEGI, indican que durante abril el indicador mensual de consumo privado creció 1.3% respecto al mes previo, revirtiendo la caída de prácticamente igual magnitud que tuvo un mes antes. Si bien esto contribuyó para que su comparación anual regresara a terreno positivo, al reportar un avance de 1.4%, su tendencia a la baja, que inició desde finales del 2016 y se agudizó en la última parte del 2018, permanece.

De acuerdo con el Sistema de Indicadores Cíclicos que elabora el INEGI, que permite dar seguimiento oportuno al comportamiento de la economía, se aprecia un constante debilitamiento de la actividad económica del país. Dentro de sus componentes, el indicador coincidente, que refleja el estado general de la economía, tuvo una disminución de 0.04 puntos en abril respecto al mes previo, con lo que acumuló 12 meses consecutivos a la baja. Por su parte, el indicador adelantado, que intenta mostrar la evolución del indicador coincidente, en mayo se mantuvo sin cambio.

La debilidad de la actividad económica ya se refleja en la percepción de los consumidores. De acuerdo con el reporte mensual del INEGI, en junio el indicador de confianza del consumidor disminuyó 0.6 puntos respecto al mes previo, con lo que acumuló cuarto meses consecutivos con cifras negativas.

Este resultado respondió principalmente a la disminución en los rubros que recogen tanto la percepción sobre la situación futura de los hogares como de la economía en su conjunto, que reportaron disminuciones mensuales de 0.73 y 2.02 puntos respectivamente. Asimismo, la opinión de los consumidores acerca de su posibilidad de adquirir bienes duraderos se redujo en 1.48 puntos. En su comparación anual, la confianza del consumidor se mantuvo en terreno positivo al registrar un avance de 6.74%, aunque se observa una clara tendencia a la baja desde marzo pasado.

Los directivos empresariales también comienzan a percibir señales de preocupación. En junio los indicadores de confianza empresarial reportaron una disminución respecto a los del mes previo. En el caso del sector de la construcción, el indicador se redujo en 0.5 puntos respecto a mayo, mientras que el indicador del sector manufacturero disminuyó 1.1 puntos y el del sector comercio 0.2 puntos. Resalta el hecho de que en los tres casos la opinión sobre si es un buen momento para invertir mostró disminuciones. En términos anuales, los tres indicadores se mantuvieron en rangos positivos.

ESTADOS UNIDOS 

El Departamento del Trabajo dio a conocer su informe mensual en el que resalta que el empleo tuvo un buen desempeño al señalar que en junio la nómina no agrícola aumentó en 224 mil personas, cifra muy superior a la reportada un mes antes y a la estimación del mercado que anticipaba la creación de 160 mil nuevos empleos. El principal generador de empleo fue el sector privado, que vio aumentada su nómina en 191 mil personas, después de que en mayo creció en 83 mil personas. El mercado anticipaba un aumento de 147 mil.

En este contexto, en junio la tasa de desempleo se ubicó en 3.7%, una décima más que el mes previo. Los especialistas consideraron muy positivo el reporte de empleo, toda vez que además de que hubo un repunte de la tasa de participación en la fuerza laboral, no se registró ninguna presión inflacionaria significativa basada en el salario.

El Census Bureau informó que en mayo el gasto total en construcción disminuyó 0.8% respecto al mes previo, lo que representó su primera caída en los últimos seis meses. Este comportamiento respondió a una caída de 0.7% en el gasto en construcción privada y a una baja de 0.89% en el del sector público. Resalta que en ambos casos el gasto en construcción residencial y no residencial reportó disminuciones mensuales. Comparado con el mismo mes del año pasado, el gasto total en construcción se contrajo 2.3%, que fue se mayor caída desde junio del 2011.


Centro de Estudios Económicos del Sector Privado A.C.
www.ceesp.org.mx

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