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La importancia de la ética en la prevención y lucha contra la corrupción

La importancia de la ética en la prevención y lucha contra la corrupción
diciembre 01
11:37 2017

Cuando se habla de prevenir y luchar en contra la corrupción, generalmente existe la creencia de que es una tarea que debe de comenzar por el gobierno; sin embargo, se olvida una máxima que dice: no puede haber corrupto, sin un corruptor.

Con la entrada en vigor de las leyes que rigen el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), se han derivado diversos cambios, tanto a nivel gubernamental como a nivel empresas y sociedad civil. Estos cambios no pueden darse por sí solos, es necesario tener presente la ética como conducta rectora de todas las acciones que se vislumbren.

Desde hace mucho tiempo se habla de ética y ha resultado ser, para la mayoría, una “bonita” teoría que no se lleva a la práctica. Paulina Rivero Weber (Ética, un curso universitario, 2017) comenta al respecto: “Estamos acostumbrados a hablar indistintamente de ética y moral, sin comprender realmente su significado.”

Rivero retoma el concepto del ethos griego y lo explica como una “guarida que tiene resonancia en la ética de hoy, ya que la ética puede ser, en efecto, nuestra guarida, nuestra salvación. ¿De quién o de qué nos salva? De muchos peligros, ante todo de la corrupción del alma. Sócrates enseñó […] que es peor cometer el mal que recibirlo; el verdadero mal es aquel que nosotros hacemos, no el que se hace en contra nuestra. Porque el que infligimos daña nuestra psique, que para él es la verdadera identidad del ser humano: lo que somos. Por eso, es peor dañar que ser dañado y la ética nos salva de dañar, de cometer el mal.”

Llega aquí la importancia de este ethos en la lucha anticorrupción. Según el índice de percepción de la corrupción publicado por transparencia internacional, ocupamos el puesto 123 de 176, ubicándonos como uno de los países más corruptos del mundo y el más corrupto de los que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), al tener un puntaje de 30/100, cuando la media de los miembros de este organismo es 69/100.

En un segundo estudio —desarrollado igualmente por Transparencia Internacional, que lleva por nombre La corrupción: América Latina y el Caribe, Barómetro Global de la Corrupción— nuestro país es ubicado como el más corrupto de América Latina. ¿Preocupante? Sin duda.

De acuerdo con el Barómetro Global de la Corrupción, más del 51% de los mexicanos encuestados ha pagado un soborno al acceder a servicios básicos, principalmente a escuelas, hospitales, para obtener documentos de identidad y servicios públicos (31-40%) y en menor medida, policía (21-30%) y tribunales (1-10%).

Aún más preocupante es que tan solo 49% de los mexicanos encuestados afirma que “en nuestra sociedad es aceptable que las personas denuncien un caso de corrupción que han presenciado”, es decir, 51% no ve bien denunciar actos de corrupción. La ética sale a juego. ¿Por qué gana el “no” cuando se habla de denuncias? ¿Miedo? ¿Impunidad? ¿Se ve como algo tan cotidiano que todos hemos sido partícipes y por eso no es correcto denunciarlo?

Comúnmente, tres enfoques son los más utilizados al preguntarse si una decisión es ética: 1) Ética Aristotélica: Si la decisión nos hace felices, entonces es ética. 2) Ética Kantiana (Deontológica): Si la decisión se apega a las leyes morales, entonces es ética. 3) Enfoque utilitarista: Si el resultado de la decisión produjo el mayor beneficio, después de haber evaluado todas las posibles opciones y resultados, entonces es ética.

¿Pagar un soborno es ético? Para lograr una respuesta fundamentada se analiza utilizando los tres enfoques: 1) Aristotélico: Pagar un soborno puede que dé felicidad, tanto al corrupto como al corruptor, ya que al corruptor le ahorra tiempo y al corrupto le da un “beneficio”; a pesar de ello, esta felicidad no es virtuosa. 2) Deontológico: Pagar un soborno no está permitido por las leyes ni es bien visto por la moral, por lo que no es ético; y 3) Utilitarista: Al considerar que ese soborno fomenta la corrupción y que ésta es un cáncer social que daña a más personas que a las que beneficia, la decisión no es ética.

La importancia de la ética en la prevención y combate de la corrupción es basta. Puede ser que “moralmente” sea bien visto dar “pagos de facilitación” para algunos trámites; no obstante, nuestro ethos, nuestra guarida del mal debe de tener más peso para impedir que se realice esta conducta.

El 74% de los mexicanos encuestados en el Barómetro Global de la Corrupción está de acuerdo con que “las personas comunes pueden marcar la diferencia en la lucha contra la corrupción”, esta lucha debe de comenzar de manera personal, haciendo una introspección a los valores personales para después unirse con la sociedad y los valores sociales. No se debe dejar de lado que la ética —en la más pura definición del ethos— es personal y sin esta base bien establecida, la corrupción seguirá creciendo y desarrollándose.

Es momento de dejar atrás la creencia de que “la corrupción es un asunto de idiosincrasia”. La sociedad civil debe de unirse para lograr un pilar sólido, se deben de desarrollar acciones de concientización sobre la corrupción y sus efectos. La sociedad necesita conocer realmente que hace más daño el no denunciar que el sí hacerlo.

Las empresas y el gobierno deben de reforzar sus códigos de conducta, creando mecanismos de denuncia que les permitan a los colaboradores levantar la mano ante prácticas corruptas. Estas denuncias deben de ser investigadas para llegar hasta las últimas consecuencias. Hay que recordar que, si a un mecanismo de denuncia no se le da el uso correcto, en poco tiempo perderá cualquier beneficio que pueda proporcionar. Se debe de asegurar una denuncia anónima, sin impunidad, que demuestre el compromiso en la lucha anticorrupción. Somos muchos los que queremos y creemos en la lucha anticorrupción, ahora hay que materializar acciones para lograrlo.

 

L.F.B. Daniel Alberto Ortiz de Montellano Velázquez, CAMS, CFCS.
Gerente de la práctica Forense en KPMG México
Integrante de la comisión de PLD del Colegio
dortizdemontellano@kpmg.com.mx

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1 Comment

  1. Emmanuel Moya
    Emmanuel Moya diciembre 02, 11:54

    Me gustó mucho el artículo y más en lo que refirió Sócrates sobre qué es más grave, cometer un daño o recibirlo. También me gustó la reflexión sobre la denuncia que deben hacer los empleados en las empresas. Saludos

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