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Económico y Financiero

La importancia de invertir en 2016

La importancia de invertir en 2016
enero 07
2016

Un requisito indispensable para fortalecer el crecimiento de la economía en el largo plazo, es que el sector público cumpla con su obligación de ofrecer una infraestructura suficiente y de calidad que estimule la actividad productiva del país.

Disponer de carreteras, puertos y ferrocarriles de calidad, un sector energético eficiente, así como mejores obras como presas, canales de irrigación y servicios de agua y drenaje, entre otras obras, sin duda contribuirá para que las empresas funcionen con mayor eficiencia y sean más productivas, ya que los beneficios de una buena infraestructura se reflejan en una disminución de los costos de producción, haciendo más competitivo al aparato productivo y beneficiando a los hogares. La eficiencia de todos estos servicios mejora la distribución del ingreso.

Evidentemente esto requiere de una importante cantidad de recursos. Sin embargo, el Gobierno Federal ha decidido canalizar la mayor parte de su presupuesto a gasto social en detrimento del gasto en inversión, a pesar de que la mecánica recaudatoria aprobada a partir del 2014 ha sido suficiente para solventar la caída de los ingresos petroleros e incluso para superar la recaudación presupuestada el presente año.

De acuerdo con los datos de la Secretaría de Hacienda, durante el periodo enero-noviembre, los ingresos totales del sector público ascendieron a 3,755,253.8 millones de pesos (mp) en tanto que la recaudación tributaria sumó 2,149,334.1 mp, cifras que superaron las presupuestadas para el mismo periodo del 2015 equivalentes a 3,614,908.1 mpy 1,805,587.2 mp, respectivamente.

Sin embargo, las autoridades han seguido utilizando a la inversión como renglón de ajuste generando un rezago importante en materia de inversión física, lo cual se refleja en un encarecimiento de las operaciones del sector privado, incidiendo negativamente en los niveles de competitividad del aparato productivo.

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De acuerdo con las cifras oficiales, a partir del 2014 el gasto en inversión física ha disminuido su ritmo de crecimiento de tal manera que en los últimos cinco meses ha reportado variaciones anuales negativas. El reporte de las finanzas públicas indica que en noviembre la inversión física tuvo una caída anual de 14.6% en términos reales, mientras que en el periodo enero-noviembre la caída anual acumulada fue de 9.9% real.

En este entorno es preocupante que para el próximo año el gasto en inversión vuelve a ser el rubro de ajuste en beneficio del gasto corriente, toda vez que de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2016, los recursos que se canalizarán a infraestructura e inversión física se reducen 21% real. Esto ocasionará que el acervo de capital no aumente, de tal manera que cuando el Sistema de Cuentas Nacionales reporte la inversión pública, es casi un hecho de que al cierre del 2015 vuelva a mostrar un comportamiento a la baja, lo que llevaría a acumular siete años consecutivos con variaciones negativas. Pero no solo eso, sino que como porcentaje del PIB se mantendría en sus niveles más bajos desde la década de los 40.

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El informe del INEGI acerca de la oferta y demanda agregadas, indica que en el tercer trimestre del año la inversión pública tuvo una caída anual de 10.5%, con lo que acumuló siete trimestres consecutivos con variaciones negativas. En términos acumulados, la variación anual del periodo enero-septiembre fue negativa en 5.0%.

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Estimular la inversión en infraestructura debe ser uno de los principales objetivos del Gobierno Federal, de tal manera que se consolide como un complemento de la inversión privada. Solo mediante esta fórmula será posible lograr los niveles de crecimiento económico que requiere el país.

Destinar cada vez mayores recursos a gasto corriente no asegura ni una eficiente distribución del ingreso ni tampoco un efecto importante sobre el ritmo de crecimiento de la economía. Si las autoridades continúan destinando abundantes recursos para solventar las necesidades de la población vía la enorme cantidad de programas asistenciales que administra, lo único que logrará con ello es perpetuar el problema de pobreza que sufren los hogares del país. La función principal del Gobierno es crear las condiciones para que las empresas se desarrollen eficientemente y esto se refleje en una constante creación de empleos de mejor calidad. No hay que olvidar que la mejor manera de erradicar la pobreza es creando más fuentes de trabajo, y para ello, es fundamental el flujo de inversión productiva, tanto del sector público a través de la creación de infraestructura eficiente, como del sector privado, que verá un beneficio en sus costos en estas condiciones.

La falta de impulso en el tema de inversión en infraestructura se puede de convertir en deterioro de la función de los mercados, lo que puede dejar a nuestro país fuera de la competencia y de la posibilidad de incrementar su ritmo de crecimiento.

MÉXICO

Aunque la actividad económica de México mantiene un comportamiento positivo, su ritmo de avance no anticipa un dinamismo importante en el corto plazo. De hecho, a pesar de que las expectativas de los especialistas se corrigieron al alza por segunda vez consecutiva, el pronóstico de crecimiento del PIB para este año se ubicó en 2.45% y 2.74% para el 2016, porcentajes que si bien están en el rango del potencial del país, es claro que es insuficiente para satisfacer las necesidades de la población. El INEGI informó que según cifras desestacionalizadas, en octubre el IGAE creció a una tasa mensual de 0.2%, avance que provino principalmente del alza de 0.4% del sector terciario, que fue suficiente para compensar la caída de 4.4% del sector primario y la baja de 0.1% del sector secundario. De esta manera, la variación anual del IGAE en octubre fue de 2.7%.

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Según las cifras del BANXICO, en noviembre el valor total de las exportaciones de mercancías sumó 31,024.7 millones de dólares (md), cifra que resultó 4.1% menor a la del mismo mes del año pasado, con lo que se acumularon cinco meses consecutivos con variaciones negativas y nueve caídas en lo que va del año. Este comportamiento refleja el efecto del desplome de las exportaciones petroleras, que en noviembre tuvieron una baja anual de 50.2%, respondiendo a un menor precio del crudo mexicano y una baja en la plataforma de exportación. Las exportaciones no petroleras mostraron un ligero avance de 0.9% anual, especialmente por el alza de 0.9% en las ventas del sector manufacturero, aunque todavía no refleja claramente el impulso del avance del sector productivo de los Estados Unidos. Por su parte, el valor de la importación de mercancías sumó 32,593.5 md, lo que significó una caída de 2.4% anual. El origen de este resultado fue la disminución de 7.3% en la adquisición de bienes de consumo y la caída de 2.1% en la bienes intermedios. La importación de bienes de capital, por su parte, creció 2.5%. El saldo de la balanza comercial en noviembre fue deficitario en 1,569 md, con lo que en el periodo enero-noviembre acumuló un déficit de 13,534 md.

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ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA

De acuerdo con la tercera estimación del Departamento de Comercio, durante el tercer trimestre del año el PIB creció a una tasa anualizada de 2.0%, una décima de punto porcentual por debajo de la cifra previa y cinco décimas por arriba de la cifra que se dio a conocer de manera preliminar. El ajuste en la última revisión provino principalmente de la corrección a la baja en la incidencia del cambio de inventarios que pasó de un efecto negativo de 0.59 puntos porcentuales a uno de 0.71 puntos, en tanto que el saldo de la balanza de bienes y servició aumentó su incidencia negativa de 0.22 a 0.26 puntos porcentuales. Es importante señalar que a pesar de que la economía de los Estados Unidos mantiene un comportamiento positivo, su ritmo sigue siendo débil: la tasa de crecimiento de 2.0% en el tercer trimestre estuvo por debajo del avance promedio de los 14 trimestres previos.

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También se informó que en noviembre el ingreso disponible creció a una tasa mensual de 0.3%, lo mismo que aumentó el gasto personal. Sin embargo, esto no reflejó un consumo robusto. De hecho, la tasa de ahorro se ubicó en 5.5%, ligeramente inferior a la de 5.6% del mes previo, pero fue su segunda tasa más alta desde diciembre del 2012. La inclinación que tienen los consumidores por ahorrar dinero en lugar de gastarlo, es una razón importante de por que la economía estadounidense mantiene un ritmo de crecimiento modesto.

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De acuerdo con el Conference Board, en diciembre el índice de confianza del consumidor se ubicó en 96.5 punto, 3.9 puntos por arriba del dato previo, lo que significó su primer aumento desde septiembre. Esta mejora respondió a un repunte tanto en el índice de la situación actual, que pasó de 110.9 a 115.3, como en el índice de expectativas, que subió de 80.4 a 83.9 puntos.

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Agenda Económica: Enero

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Indicadores financieros semanales

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Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)

www.ceesp.org.mx

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