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La Ética Excélsior

La Ética Excélsior
enero 01
06:00 2017

Una persona Excélsior es quien sabe valorar y admirar sus cualidades intrínsecas, comprenderse de forma compasiva mediante una comunicación cordial y respetuosa hacia a su persona y los demás.

El cierre del ejercicio fiscal o contable no solo es en materia financiera informativa, también es un momento de reflexión y buenos deseos para mejorar el proceso de crecimiento personal y profesional consciente que necesita de la ética para aquilatar los planes y proyectos de vida. Por ello es necesario aplicar diferentes métodos para diferenciar las amenazas que atentan a los principios fundamentales de cualquier código de ética establecido para encontrar congruencia y decencia, para que no afecte la conciencia personal ni profesional ante la sociedad, a fin de conducirse en un medio ambiente apto para la productividad, base del amor al trabajo, a la familia, la cultura o las artes donde podamos compartir nuestros sentidos, enseñanzas, valores y formas proactivas de apreciar la vida para mejorar la convivencia mediante el respeto, la admiración, comprensión y comunicación.

La excepción ética de las personas excelsas es la honorabilidad, que constituye la excentricidad y excelencia, al estar al tanto del concepto de “Excélsior”; esta palabra no tiene que ver con algún escudo o un periódico, sino el sentido de valorar la altivez de nuestra energía interna en busca de la efectividad, eficiencia y eficacia al transformar algo dañino o una experiencia amarga en algo bueno. Como seres humanos debemos transitar la ARTES (Auditoría Responsable para la Transformación Ética Sustentable), sacar lo mejor de nosotros mismos en cada contratiempo que nos regala la vida para aplicar los valores con una actitud proactiva, dar sentido de libre expresión con una convicción consciente para dar lo mejor y así enriquecer las experiencias y el conocimiento, y enfocar nuestra misión existencial.

La lógica, la ética y la estética, como parte de la filosofía, son actividades que ayudan a crecer, prepararse, estudiar, analizar, pensar y reflexionar sobre la razón de las cosas, la bondad de las personas y la belleza externa de la naturaleza, así como la riqueza de implementar en todo momento los principios fundamentales familiares, personales y profesionales para el beneficio de la sociedad. A pesar de las diferentes habilidades, costumbres y hábitos de cada punto del mapa, todos los seres humanos están dotados con la capacidad de discernir libremente y tomar las decisiones que consideren pertinentes. El ser humano, a diferencia de los otros animales, puede evolucionar para ser mejor; lamentablemente existe distanciamiento ante la ambición material por la riqueza y el poder en alguna actividad económica.

Una persona Excélsior es quien sabe valorar y admirar sus cualidades intrínsecas, su forma de ser; es quien logra comprenderse de forma compasiva mediante una comunicación cordial y respetuosa hacia a su persona y los demás. Es el don de una actitud positiva ante los desafíos e infortunios vividos, es quien no agacha la cabeza ni se decepciona ante las escasez; quien tiene el tesón para levantarse después de cada caída, a quien no le importan los retos que hay que sortear para lograr un fin: en pocas palabras, una persona Excélsior es quien busca lo mejor de lo mejor para estar mejor, después de estar mal.depositphotos_39604145_m-2015

Dice un dicho mexicano “no hay mal que por bien no venga”. Este es el antecedente propositivo de armonía, alegría y ánimo que destaca a un ser Excélsior convencido de que la felicidad ética es una decisión íntima, de sentirse y de estar bien, de disfrutar la vida, quizá no como un sibarita pero sí con la intensidad de una sana inteligencia que expande las emotividades y sentimientos que genera apreciar la vida con los sentidos: observar, escuchar, deleitar, aromatizar y hacer del tacto un torrente placer, en la fraternidad y el orgullo de saber amar, en sus distintas acepciones, en cada lugar y tiempo, donde nos atrevamos a apreciar a nuestros semejantes y la naturaleza universal.

Derivado de la aceptación de los dones y habilidades que cada uno posee, viene la disyuntiva en cuanto a qué camino escoger. Entre más grande es la ambición por triunfar y saborear el poder del éxito material, por un lado, o el placer de ofrecer servicios y trasmitir conocimientos subjetivos u objetivos, financieros o espirituales, emotivos o mentales basados en la profesión, por el otro, es necesario saber que este punto es el que a veces nos automatiza para solo dar algo de nosotros mismos cuando hay algo que cobrar o pagar. El valor agregado que podemos otorgar debe estar motivado por la subjetividad, con creatividad, competitividad, proactividad y participación, en tanto que un principio sagrado de la humanidad es el dar.

En todos los seres consientes está la capacidad de dar y regalar por el simple placer solidario de aportar mejora continua hacia el bien común y el hábitat donde desarrollamos nuestras actividades. Debemos dar razones para desenmascarar el mundo de la hipocresía en que vivimos por nuestras traiciones, donde el valor más grande del espíritu es el ego y el apego, por tolerar políticos abusivos y corruptos quienes visten de bueno lo malo; donde el progreso es disfrazado con la miseria de un pueblo hambriento de justicia y liderazgo, sediento de oportunidades y ávido de seguridad social, educativa y sustentable que permita su participación en la construcción de un mundo mejor, donde el egoísmo, la envidia, el rencor y los malos entendidos dejen de ser un lastre del respeto, la sana comunicación consciente, la obstrucción del progreso y la evasión de la comprensión.

Hoy tus ojos pueden ser la ventana a un nuevo porvenir, tan solo piensa que entre más admires más serás admirado y entre más des, la vida tarde o temprano lo recompensará. Dejemos el apego a lo banal, ubiquemos nuestra misión existencial por la cual debemos luchar, aprendamos a vivir con el canto del alma y la fortaleza de los valores que la voz del espíritu clama cada día para un destino sobresaliente, de resurgimiento y apreciación de la bondad, belleza e inteligencia en el sentir de la razón, la lógica y el sentido común para crear un mundo mejor, mejor y mejor.

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez
Consultor en Conciencia Ética y Responsabilidad Profesional
Colaborador Permanente del Colegio de Contadores Públicos de México
cpcvicenterobleda@hotmail.com

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