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La Ética Económica y el Lavado de Dinero

La Ética Económica y el Lavado de Dinero
julio 02
13:26 2015

El comportamiento normativo del manejo de dinero en la economía global y la utilización del sistema de evaluación de los recursos dentro del sistema financiero han aportado un desarrollo de nuevos esquemas para la ubicación de utilidades de recursos lícitos para el correspondiente pago de impuestos. Asimismo, el Régimen de Incorporación Fiscal se viene implementando en la re-utilización ética del dinero que circula en la economía informal, para que se transparente por la vía formal y legal en la rendición de cuentas.

Cada vez es más común el incremento de capacitación en EE (Ética Económica) y la certificación para quienes tienen contacto con la posible infiltración en el sistema financiero de recursos mal habidos. Ya que se debe asumir un adecuado conocimiento de los riesgos que implica el LD (Lavado de Dinero), derivado de las disposiciones legales para prevenir, informar y sancionar el origen y la procedencia de operaciones con recursos ilícitos, incluso, en ciertos casos no comprobables desde el punto de vista fiscal, cuando la actividad es muy sospechosa o de apariencia lícita.

 LA ÉTICA ECONÓMICA

A decir de la pureza que emana de la epistemología, la lógica, la razón y el sentido común que da la inteligencia de la comprensión de los valores, los principios universales y la conducta ética como base de la responsabilidad profesional financiera social y sustentable, nos podemos preguntar lo siguiente: ¿realmente existe honor en el deber ser y honestidad en la honradez de la conducta apropiada y justa del manejo de los recursos económicos globales, cuando se sabe que los dueños del 96% de la riqueza del planeta son tan solo el 2% de los seres humanos? Quizá algún día cuando ese 2% sea el 98% de los seres humanos, será, matemáticamente hablando, más justo y acorde con la naturaleza ética.

El principal objetivo de la EE es lograr una mejor distribución de la riqueza para optimizar la conducta humana a nivel productivo y, por ende, en su calidad de vida. Para ello se requiere iniciar con dar mayor certeza al espíritu de los más altos derechos establecidos en múltiples escritos, por ejemplo, en nuestra Carta Magna. A decir de la razón, en apariencia lógica, queda en duda la imposición de la verdad y la creencia de la normatividad cuando los malos ciudadanos cuidan una imagen de bondad, y los seres que deberían de ser buenos y salvaguardar los derechos como autoridad son en muchos de los casos cómplices de la criminalidad, por corrupción y permisión sindical del manejo de recursos buenos que fueron de origen dudoso.

Los economistas reconocen la necesidad de enseñar elementos de otras disciplinas, como el civismo y la ética compartida por los ciudadanos de las sociedades democráticas. Existen fondos de inversión éticos e inversión socialmente responsable, incluso fondos de inversión en materia sustentable, los cuales son un ejemplo claro de un producto que, más allá de las modas, representa la introducción de criterios éticos en la selección y seguimiento de carteras de inversión. La permeabilidad de la acción económica ética ha permitido concluir que sí es posible establecer una relación estrecha entre la ética y la economía.

La Ética Económica fundamenta su progreso en la enseñanza de la conciencia ética financiera social y sustentable. Su fin es aportar mejor distribución de los recursos con mayores oportunidades de trabajo y acceso a créditos productivos.”

El compromiso de la responsabilidad profesional de las personas conscientes se basa en proteger y educar para nuestras metas particulares, empezando por la familia, para la búsqueda de un desarrollo con EE de forma integral, continua y sustentable, pues sabemos que las cosas pueden cambiar, por lo que se recomienda cubrirse ante riesgos posibles mediante seguros que permitan subsanar en alguna medida las posibles pérdidas. El Creador, la energía cósmica, el destino o la divinidad interna, como se le quiera interpretar a la riqueza espiritual, otorgan una magia que siempre protege los proyectos que surjan del amor del corazón, donde radica la inteligencia como inicio de la congruencia del hacer y crear. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir el bien común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección del planeta que compartimos.

Especialmente consiguen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la humillación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio, prueba de ello, es la anunciada presidencia a una joven mexicana de 20 años de edad para conducir Plant For The Planet, organización ecológica de niños. Incluso uno de esos niños recibió respuesta del Presidente de la República alentando su participación; estos niños se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiental.

Aunque la ética es prescriptiva, y teóricamente no debería existir conflicto, pues nos indica lo que debe y no debe hacerse, existen pensamientos suspicaces. Por el contrario, la economía es una ciencia de naturaleza descriptiva, pues indica los efectos probables de determinadas políticas y analiza, utilizando el método científico, la realidad: lo que es y no lo que debería ser en estricto sentido. De hecho en colaboraciones anteriores se ha insistido que la base de un sano desarrollo democrático, económico y cultural es implementar en todos los niveles educacionales la conciencia ética financiera sustentable, desde el ámbito social, profesional, empresarial y personal.

Quizá podría decirse que la ética, en cuanto ciencia de la filosofía, es en cierto sentido superior a la economía, sin perjuicio de que esta última es un conjunto de leyes no sujetas a juicios éticos-valorativos, de ahí la importancia del concepto de EE, dentro de las leyes y normas que establecen el marco para el funcionamiento de una economía de mercado de libre competencia.

En resumen, podemos decir que la ética es lo encaminado al bien como resultado de la bondad humana por el deber ser. Lo antiético es la malicia de justificar lo indebido ante la falta de educación del VIH5 (Valor e Integridad de Honorabilidad, Humildad, Honestidad, Humanidad y Hechos propositivos).

En cuanto al concepto de economía podremos decir que es la actividad humana relacionada con el intercambio de bienes y servicios, o recursos financieros escasos y de uso alternativo para la consecución de fines productivos o satisfactores de necesidades. Es decir, la teoría económica no se preocupa de analizar la bondad o maldad de las acciones humanas, salvo las violaciones materiales directas en contra de la ley, como el lavado de dinero reflejado en el crimen internacional, delincuencia organizada, secuestro, corrupción, extorsión, evasión fiscal, narcotráfico, contrabando, soborno, robo, trata de blancas o prostitución, así como en algunos casos la usura, el mercado informal y los recursos de enriquecimiento inexplicable, aunque lamentablemente hay autoridades que con o sin bases se admiten explicaciones prudenciales.

Sin embargo, tanto la economía como la ética estudian el acto humano, racional, sensato y libre, pero la diferencia es que la ética estudia en conciencia, tomando en cuenta los valores encaminados a la bondad para detectar la maldad de los actos; en cambio la economía sólo estudia cómo actúa el hombre en lo que gana o lo que pierde. Es por ello que podemos decir que los postulados científicos de la economía son correctos o no.

La EE pretende aclarar la relación entre ambas, pues el pensamiento económico sólo puede ser realizado por hombres que valoran e interpretan números, en cuanto sus probabilidades y resultados para ser juzgados moralmente. Por ello, es muy común que los economistas realicen juicios éticos, pero al hacerlo debieran valerse de las enseñanzas de la ética, ya que ningún análisis puramente cuantitativo como el económico puede proporcionarnos un criterio cualitativo como la ética.

La EE debe valorarse para justificar su razón de ser, pues para poder juzgar una realidad, cualquiera que sea ésta, que es lo que pretende la ética, es necesario conocerla y saber su funcionamiento. Lo mismo ocurre al realizar juicios morales acerca de la economía, podemos señalar que la EE debería indicar los objetivos económicos deseables, buenos, preferibles, predecibles y recomendables, con el fin de que los conocimientos económicos pudieran influir en la selección de los medios para alcanzar dichos fines en materia financiera social y sustentable dirigida al bien común.

La EE asume un orden moral de colaboración y productividad del bienestar social del hombre para satisfacer sus necesidades en busca de optimizar su forma de convivencia personal, laboral o profesional. El trabajo del hombre es aumentar su seguridad y protección patrimonial para dar continuidad a sus proyectos de vida, en tal virtud las necesidades crecen, según se eleva el nivel de su satisfacción. La razón se ve abocada en primer lugar a la actividad económica, a procurar la mejor satisfacción de sus necesidades y los de la comunidad.

La EE se destaca por ser previsora, por planear y programar las formas cualitativitas y cuantitativas, tanto en los aspectos objetivos y subjetivos, para evitar posiciones innecesarias que puedan desequilibrar el trabajo y desarrollo de proyectos. De ahí la importancia de los seguros y sus coberturas ante riesgos y contingencias posibles.

EL BIEN COMÚN DE LA EE

Debemos considerar el clima y la ecología como un bien común dentro de la EE global. Existen condiciones esenciales para la vida humana que dependen del comportamiento de la naturaleza y de sus efectos del calentamiento del planeta (ver más en la colaboración de junio de 2014). El consenso indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular.

Las personas deben tomar y ser conscientes que debemos de realizar cambios de estilos de vida, de producción, de distribución y de consumo para combatir las causas humanas que producen afectaciones climáticas. Es verdad que hay otros factores como la actividad volcánica, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar; sin embargo, numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana.

Una de las máximas indiscutibles y claras es procurar hacer todo el bien posible, a toda la gente posible y el bien adecuado en toda relación de la sociedad, con beneficios que se deben alcanzar por cada una de las personas que integran el bien común.

El gran problema de la EE es que, en muchos de los casos, los dueños del dinero no quieren aportar al bien común ni perder sus ganancias, incluso se vuelven expertos en la evasión fiscal, de ahí tanta legislación para combatir la corrupción y la defraudación.

La sociedad es conocida como un conjunto de personas unidas en torno a un fin, el cual es común y, por lo tanto, comunicable y participable a todos los integrantes de la sociedad. El bien común no se opone al bien personal, pues es el bien que es común a cada una de las personas que integran la sociedad. En caso de aparente conflicto, hay que examinar cuál es el verdadero bien y cuál el aparente egocentrismo.

Hemos escuchado que la sociedad está al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la sociedad, y esto es así por cuanto el hombre es superior a la sociedad desde el punto de vista filosófico, pues es un ser substancial que es apto para subsistir por sí mismo, y la sociedad un ser accidental de relación, que por lo tanto requiere a lo menos de dos sustancias. También lo es en el orden del fin, por cuanto el hombre vive en la historia, pero trasciende de ella por su destino eterno. La sociedad en cambio se agota en el tiempo, en la historia.

DOCTRINAS

La doctrina individualista sobre el bien común, de comienzos del liberalismo, que considera el bien común como la mera suma de los bienes individuales, obtenido cada cual con prescindencia de los demás. El único límite de cada persona es no impedirle a los demás obtener su bien particular a través de alguna acción positiva. De esta concepción fluye la conclusión de que el bien común es el bien de la mayoría

La doctrina colectivista o totalitaria del bien común considera a la sociedad como un todo colectivo superior bajo todo concepto a los seres humanos que la componen, los cuales carecen frente a la sociedad de toda trascendencia y, por lo tanto, de todo derecho. El bien común es considerado el bien de la colectividad, entendida este como todo colectivo, por lo cual se admite que en aras del bien colectivo se sacrifique todo derecho o bien individual, por lo cual el bien común muchas veces no es más que un bien en apariencia.

PRINCIPIOS

La EE en la autonomía social indica que el hombre se agrupa en sociedades para alcanzar fines que no puede alcanzar por sí mismo; luego forma sociedades mayores para lograr fines que las menores no están en condiciones de proporcionar. Cada sociedad es por definición apta para lograr su objetivo o bien común particular. En caso contrario se disuelve o se transforma en otra distinta, la cual sí es apta para lograr su fin.

La sociedad en estricto sentido tiene los recursos y los medios para alcanzar su fin, tiene a la vez el derecho de buscarlo con libertad y autonomía, es decir, el derecho de gobernarse a sí misma. Gobernarla es dirigir una sociedad hacia su fin o bien común, esto es lo que marca el ámbito y límite de la autonomía de una sociedad. Se extiende a todo lo necesario para alcanzar su fin de forma legal, equilibrada y sana.

EL SUBSIDIO DEL ESTADO

El principio de subsidiariedad se basa precisamente en que toda sociedad es autónoma para alcanzar su fin propio y, por lo tanto, ninguna sociedad mayor puede asumir lo que es propio de una sociedad menor, lo que es propio de su ámbito de autonomía. Solo podría hacerlo si esta no satisface adecuadamente su fin, en cuyo caso actúa en subsidio.

  1. Aquellas funciones que por naturaleza no podrán jamás ser tomadas por los particulares, como representar a la comunidad entera (relaciones exteriores, defensa, policía), y coordinar las relaciones jurídicas (la ley y su aplicación).
  2. El rol subsidiario del Estado, es decir, aquellas funciones que pueden ser realizadas por los particulares, pero que de hecho no las realizan en forma satisfactoria. El Estado debe realizar estas funciones sólo cuando sean necesarias o claramente convenidas para el logro del bien común.

ALBEDRÍO

Podría pensarse en la posibilidad de las decisiones de conducta del ser humano en busca de la bondad, como sucede en una sociedad de ayuda mutua, pero eso no está de acuerdo con la naturaleza humana, pues, al parecer, presumir, ser egoístas y rencorosos nos hacen poder hacer y pensar en cosas nada sustanciosas. Sin embargo, dónde queda el deseo y la motivación por tratar de ser mejor de forma libre y espontánea.

  1. El hombre siente el deseo de satisfacer sus necesidades y de lograr la plenitud de su vida, material y espiritual, para sí mismo y su familia, lo cual implica que por su contribución a la productividad tiene derecho a aspirar a una mayor participación en los beneficios. Esto significa libertad de iniciativa como estímulo para una mayor cooperación económico-social, aunque sabemos que no siempre se alcanza.
  2. El hombre se caracteriza por su deseo de libertad en la satisfacción de sus necesidades y, por lo tanto, en la configuración de su vida. Sin embargo, sabemos que unos prefieren unas cosas, otros otras, el caso es que de alguna manera si existen oportunidades.
  3. El hombre desea tener sus propias convicciones en relación con su responsabilidad para cumplir con los fines esenciales de la vida, dentro de las formas éticas. En este sentido, el principio de subsidiariedad adquiere gran importancia en economía, pues si el Estado organiza la producción y el consumo depende de él qué convicciones o necesidades protegerá en el campo educacional, espiritual, ético y cívico, incluso religioso, pues el principio de subsidiariedad pretende dar tanta libertad como sea posible, y tanta regulación como sea necesaria en interés del bien común, de ahí que se incurre en diversas actividades productivas licitas e ilícitas.

JUSTICIA LABORAL

Es la base del desarrollo social y económico. El trabajo es dignidad humana, pues todo ser tiene dos perfecciones, el ser y su finalidad. El hombre existe, tiene la primera perfección, pero debe conquistar la segunda, y por ello debe trabajar. Por esto el trabajo es un derecho y también una obligación para el hombre participativo del bien común.

El trabajo debe ser respetado y valorado por el hecho de ser ejercido por una persona, por eso el salario justo le debe alcanzar al individuo para vivir dignamente, él y su familia, con una razonable posibilidad de ahorro y, preferentemente, con pólizas de seguro para cubrirse de riesgos e imprevistos y poder mantener su estatus de sobrevivencia.

La justicia general, distributiva y conmutativa busca el orden de las partes al todo, del todo a las partes y de las partes entre sí, respectivamente. Las relaciones entre los particulares deben regirse por criterios de justicia conmutativa.

Las prestaciones de las partes deben ser equivalentes, por lo que las remuneraciones, para que sean justas, deben estar de acuerdo con el aporte del trabajador a la productividad deseada.

Cuando el aporte de un trabajador lo lleva a obtener una remuneración insuficiente para una digna subsistencia, el Estado debe completar la diferencia. Esto es así porque al Estado, en virtud de su rol subsidiario, le corresponde distribuir entre los súbditos de la sociedad los aportes y beneficios que recibe de estos mismos súbditos para el logro del bien común. Esto debe hacerlo, según criterios de justicia distributiva y según las necesidades de cada uno. Quizá se tenga una actividad que no sea la más apta dentro del cúmulo de virtudes que pudiera desarrollar otro giro, lamentablemente la verdad es que difícilmente podemos trabajar en lo que nos gusta y ganar lo que queremos.

Respetar la dignidad de la persona es un principio de ética social:

  1. Debe respetarse el bien común, el cual no se respeta cuando la empresa obtiene su rentabilidad, independientemente de su eficacia, por servir a los consumidores y tampoco cuando existe inflación y se pierde el poder adquisitivo.
  2. Deben tomarse en consideración las condiciones de la empresa, pues no se puede pretender exigir al empleador que pague un salario que altere la posición del oferente en el mercado de un determinado bien o servicio. Si se ofreciera un salario por sobre el de dicho mercado, esto implicaría que los costos superen el precio, lo que se traduciría en la ruina propia y la consiguiente de todos los obreros. Para comprender esto debemos recordar que en la empresa los intereses de los empresarios y de los trabajadores no son intereses contrapuestos, pues mientras mejor esté una empresa, mejor deberían estar sus trabajadores, quienes también forman parte de la misma.
  3. Debemos tener presente que respecto a la intervención subsidiaria del Estado en estas materias hay que ver, en primer lugar las posibilidades de éste, en particular la necesidad de que el Estado fomente la inversión y el desarrollo económico, pues solo así se logrará solucionar en definitiva el problema de las remuneraciones.

Esto último nos lleva al problema de los que se han denominado derechos sociales. Bajo esta expresión se hace alusión a una serie de bienes y servicios que las personas tendrían derecho a reclamar. Así se habla del “derecho a la alimentación”, “derecho a la salud”, “derecho a la vivienda”, “derecho al trabajo”, etc. Lo importante es comprender que esto sólo se logra si se respeta el bien común, el cual es el orden que permite a todos y cada uno de los miembros de la sociedad alcanzar su fin personal en la mayor medida de lo posible. No es el Estado el que debe alcanzar este fin personal es deber del individuo. El Estado debe garantizar el bien común de tal modo que permita a los individuos satisfacer, por sí mismos, estos derechos sociales. Sólo en forma extraordinaria, y por aplicación del principio de subsidiariedad, sería procedente la intervención del Estado en esta materia.

LA ECONOMÍA SOCIAL

La producción de bienes y servicios para intercambio comercial puede lograr su fin social. El mercado es el lugar donde se compran y venden los bienes. Algunas funciones son:

  1. Equilibrar la oferta y la demanda de la producción de bienes.
  2. El productor establece qué bienes serán solicitados para regular su producción.
  3. Busca satisfacer las necesidades vitales y culturales de todos con los bienes disponibles, ya que los productores se esfuerzan en obtener la mayor ganancia posible por los bienes ofrecidos.
  4. Alienta la competencia para bajar costos y subir la calidad.

La competencia totalmente ilimitada puede ser también ruinosa y, por lo tanto, frustrar el fin social de la economía, del mismo modo que lo frustra la competencia imperfecta debida a las limitaciones de los monopolios. En efecto, la competencia necesita de una regulación que se base en el principio de subsidiariedad y que incluya todo aquello que sea necesario para el logro del bien común.

Por naturaleza, la oferta y demanda indican la dirección y volumen de la producción, pues la elección en el consumo va ligada a la obligación de crear unas necesidades y una demanda dotada de auténtico valor para satisfacer necesidades que permitan al hombre lograr los fines esenciales de su vida en una mejor calidad.

La reforma social presupone educar al consumidor para satisfacer sus necesidades y a orientar su demanda en función del auténtico valor de los productos. La diferencia de ir más allá de la verdadera satisfacción de las necesidades en el sentido descrito es lujo, y evitarlo es un problema de responsabilidad del individuo, responsabilidad que normalmente no es exigible coercitivamente, de ahí la importancia de la conciencia ética.

CONCLUSIÓN

 La EE es una alternativa viable para implementar nuevos conceptos e ideas que puedan regular un mejor bienestar para la sociedad. Se dice que la única opción para evitar los próximos conflictos sociales es diversificar las oportunidades de trabajo. Lamentablemente, ante la falta de oportunidades y la cada vez más extensa separación de la riqueza, es necesario crear conciencia EE en ese 2% de seres humanos dueños del 96% de la riqueza del mundo, para que ofrezcan una nueva oportunidad a la casa de todos, nuestro dolido planeta tierra.

Existen miles de millones de almas que divagan en llanto, soportando la miseria de la vida, viendo que los buenos no lo son tanto, ni los malos tampoco, aunque la realidad es que a diario mueren de hambre miles de seres humanos. Por eso son importantes las miles de asociaciones, alianzas y organizaciones que contribuyen para mejorar la calidad de vida en el sentido ético y en una formación, profesional y responsable, en el aspecto económico.

 

C.P.C. Vicente Robleda Velázquez

Consultor en Ética y Responsabilidad Financiera Sustentable, Socio y columnista del Colegio de Contadores Públicos de México

cpcvicenterobleda@hotmail.com

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