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Económico y Financiero

La enorme necesidad de nuevos empleos

La enorme necesidad de nuevos empleos
mayo 18
2015

Recientemente el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo al primer trimestre del 2015, en la que se aprecia que respecto al mismo lapso del año pasado, la población ocupada creció en solo 725 mil 117 personas, cifra que es claramente insuficiente para cubrir las necesidades de la población. En ese mismo lapso, la población en edad de trabajar aumentó en 1 millón 603 mil 179 personas.

Aunado a esto, el problema de precarización del empleo continua siendo un factor importante que incide negativamente en el mercado laboral y que se refleja en la debilidad del mercado interno.

La creación de nuevos puestos de trabajo se sigue concentrando en los niveles salariales más bajos. Las cifras indican que en esta ocasión el segmento de ocupados con ingresos de 2 a 3 salarios mínimos fue el más afectado al perder 928 mil 667 plazas de trabajo, mientras que fueron 863 mil 737 las generadas en el segmento de ingresos de menos de uno hasta dos salarios mínimos. Si bien los ocupados con más de 3 salarios mínimos amentaron en 294 mil 823 personas, esto no implica una mejora importante en el mercado laboral.

Evidentemente los empleos que puede generar la economía son pocos, pero además de baja calidad, lo que también se puede inferir cuando se aprecia que del total de empleos generados en la economía entre el primer trimestre del 2014 y el primero del 2015, solo el 27.6% tuvo acceso a servicios de salud.

La informalidad es otro factor que refleja la precarización del empleo, toda vez que en este segmento los empleos generalmente son de mala calidad con ingresos bajos. En este caso, las cifras indican que del aumento en la ocupación, cerca de una tercera parte se generó en la informalidad.

La subocupación es otro indicador que también refleja la precarización del mercado laboral, toda vez que representa el porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le permite. Las cifras de INEGI, indican que si bien este universo de ocupados disminuyó en 81 mil 688 personas, como porcentaje de la población ocupada representó 8.1%. Por su parte, la población desocupada sumó un total de 2 millones 201 mil 778 personas, lo que significó una disminución de 276 mil 293, respecto al primer trimestre del año pasado.

Cuando se observan todas estas cifras de manera aislada, no es tan fácil apreciar las necesidades reales que tiene el país en cuanto a la generación de empleos, toda vez que no hay un indicador que refleje claramente el porcentaje de la población que está disponible para trabajar.

Una forma de hacerlo, es calcular lo que se define como brecha laboral, que consiste en sumar la población desocupada, la subocupada y la no ocupada disponible para trabajar, pero que no están buscando un empleo activamente. Este indicador, desarrollado por David Blanchflower y Andrew Levin en un artículo publicado por el Buro Nacional de Investigación Económica (NBER) de Estados Unidos, y explicado detalladamente por Jonathan Heath en su artículo “La Brecha Laboral”, puede ser un concepto que refleja con más claridad la insuficiencia de empleos que tiene el país.

Evidentemente, para integrar este indicador y calcular sus tasas correspondientes, es indispensable hacerlo a partir de un denominador común, toda vez que las tasas de desempleo y la subocupación se comparan contra segmentos distintos, el primero respecto a la Población Económicamente Activa (PEA) y el segundo respecto a la Población Ocupada (PO). Además ahora habrá que considerar también a la población no económicamente activa disponible (PNEAD). De esta manera, se integra lo que se define como Fuerza Laboral Potencial, la cual se compone de la suma de la PEA más la PNEAD.

Considerando este denominador, durante el primer trimestre del 2015 la brecha laboral fue equivalente a 21.1%. Al interior de esta se aprecia que la tasa de desocupación se ubicó en 3.8%, una décima por debajo del trimestre previo; la subocupación se mantuvo en 6.9% y la no ocupada disponible en 10.4%.

Estos resultados nos pueden estar diciendo que la baja en la tasa de desocupación no necesariamente respondió a una mayor creación de empleos, sobre todo cuando la tasa que mayor aumento muestra es la de los no ocupados disponibles, situación que pudo responder a que muchos de los que buscaban empleo salieron del mercado laboral al considerar que no tenían oportunidad de conseguirlo, pero que tienen interés de trabajar. Esto se puede relacionar con el magro ritmo de crecimiento que mantiene la actividad económica.

No hay duda de la preocupación por una mayor creación de empleos, para lo cual es fundamental generar el ambiente propicio para ello. En este sentido es fundamental que las decisiones de políticas públicas sean las más acordes con la coyuntura económica.

Recientemente el Banco de México decidió no modificar sus tasas de interés bajo el argumento de que podría generar más costos que beneficios adelantarse a la decisión de la Reserva Federal de modificar sus tasas. Esto ya la había anticipado el CEESP desde hace algunas semanas cuando señaló que “tomando en cuenta costos y beneficios, es más prudente esperar a que la FED tome las decisiones. Los riesgos de anticipar dicha medida no se minimizan cuando no sabemos ni cuándo ni en cuánto será el ajuste. Sobre todo en un entorno de debilidad de la economía mexicana.”

MÉXICO

Después del repunte de 0.3% mensual, según cifras desestacionalizdas, que tuvo la actividad industrial en febrero, tras dos meses consecutivos con cifras negativas, en marzo mostró un débil desempeño al reportar un nulo incremento, con lo que su variación anual se ubicó en 1.4%, la segunda más baja desde abril del año pasado. Al interior de este indicador, el sector construcción tuvo un repunte mensual de 3.0%, respondiendo en buena medida al incremento de 4.4% en la parte de edificación. Sin embargo, este comportamiento fue solo suficiente para compensar la caída de 1.0% en la actividad manufacturera, la baja de 1.6% en minería y el nulo avance en la generación eléctrica y suministro de agua y gas. En términos anuales, solo la minería tuvo un comportamiento negativo al reportar una caída de 5.2%. Sin embargo, a pesar de que el resto de sectores que integran el indicador general tuvieron avances, solo en el caso de la  construcción fue mayor al mes previo al mostrar un avance de 4.7%. La generación eléctrica y la distribución de agua y gas avanzó 3.1% y la manufactura 2.4%.

De acuerdo con las cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, la población ocupada en el primer trimestre del año sumó un total de 49 millones 806 mil 064 personas, lo que significó un aumento de 725 mil 117, respecto al mismo trimestre del 2014. Sin embargo, solo el 27.6% de estos nuevos empleos se contrastaron con acceso a instituciones de salud. Por su parte, la subocupación sumó 4 millones 031 mil 469 personas, lo que significó el 8.1% de la población ocupada. Por su parte, la población desocupada ascendió a 2 millones 201 mil 778 personas, equivalente al 4.2% de la PEA. La tasa de informalidad laboral, por su parte, se ubicó en 57.6%, cuatro décimas por debajo del dato del primer trimestre del 2014.

ESTADOS UNIDOS

De acuerdo con los datos del Departamento de Comercio, durante abril las ventas al menudeo se mantuvieron sin cambio, después de que un mes antes repuntaran 1.0%, que fue su mayor avance en los últimos doce meses. El mayor deterioro se observó en la ventas de tiendas de muebles (0.9%), seguido por el descenso de 0.4% en las ventas de vehículos de motor y sus partes. Al excluir la venta de autos y partes, las ventas al menudeo tuvieron un modesto avance de 0.1%. El comportamiento de las ventas minoristas refleja en buena medida la persistencia que mantienen los consumidores al ahorro.

Por su parte, la Resera Federal informó que en abril la producción industrial tuvo un descenso mensual de 0.3%, porcentaje que además de ser similar al del mes previo, permitió acumular cinco meses consecutivos con variaciones negativas. Este comportamiento reflejo principalmente la caída de 1.3% en servicios públicos y de 0.8% en minería, en tanto que la manufactura se mantuvo sin cambio.

El Departamento del Trabajo señaló que después de un repunte de 0.4% en los precios al productor durante marzo, en abril se volvió a observar una baja, que en esta ocasión fue de 0.4%. Este comportamiento respondió principalmente a que los precios de la energía volvieron a tomar un rumbo descendente al mostrar una baja de 2.9% en el mes, lo que se sumó a la disminución de 0.9% en los precios de alimentos. Al excluir los rubros de energía y alimentos, el índice de precios subyacente tuvo una disminución de 0.1%, después de que un mes antes se elevara 0.2%.

 

Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP)

www.ceesp.org.mx

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